Tiempos de tormenta en las tierras de Scioli

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Rebelión de usuarios del ferrocarril, huelgas de estatales, docentes y hospitales, números de pobreza para arriba, bronca contra impuestos y tarifazo, caja de jubilaciones en riesgo de saqueo. Y el “nargogate” de General Rodríguez, que regresa los fantasmas de la maldita bonaerense, en medio de la eterna inseguridad que castiga los barrios postergados…. Con una interna caníbal del PJ como telón de fondo, la tesorería en rojo y sin la teta salvadora del superávit nacional, la estrella del gobernador parece apagarse al ritmo de la debacle del kirchnerismo.

Con un tercio de la población del país, la mayor concentración industrial y de tierras fértiles y el corazón pujante de trabajadores estatales y docentes que sostienen miles de escuelas y centros de salud, Buenos Aires es la principal economía regional de la Argentina. Pero, si hay un lugar emblemático donde la famosa “distribución de la riqueza” va en un sentido inverso del latiguillo propagandístico de los K. y su amigo Scioli, es en la castigada Buenos Aires. Provincia rica con pueblo pobre, porque drena sus riquezas naturales y su potencial productivo hacia arriba y hacia fuera, mientras los indicadores sociales siguen mostrando que la crisis del 2001 está lejos de ser resuelta. Es la provincia que más riqueza genera, el 35% del país, pero se la llevan los grandes grupos económicos, la deuda externa propia y el aporte compulsivo para financiar el ahora alicaído superávit de la Nación, a un alto costo social.
Scioli, que subió haciendo alarde de sus votos, no pudo escapar a los destinos de sus antecesores en una provincia gobernada por el PJ desde los ´80.

De la crisis política a la crisis social

Pero el empresario motonauta, ungido gobernador por los K. por carecer de una figura que enhebre el rompecabezas del “nuevo” PJ bonaerense, nunca logró consolidar una estructura gobernante estable. Con un gabinete de amigos faranduleros importado de la Capital, debió devolver favores a los barones del conurbano que le facturaron las colectoras electorales, repartiendo secretarías cual cotos de caza. Se quedó en minoría en la Legislatura y, a caballo del proyecto de reforma jubilatoria, hay una nueva crisis en el bloque del Frente para la Victoria. Tampoco consiguió salir del rojo financiero, pese a las incursiones del recaudador Montoya por los bolsillos de los pequeños contribuyentes y al ajuste presupuestario en nombre de la “responsabilidad fiscal”. Y se fue devaluando –cayendo más de 20 puntos en las encuestas- arrastrado por su apoyo al matrimonio en medio de la rebelión agraria y la paliza política consecuente con la misma. Aunque intentó despegarse luego de la derrota y pidió una autocrítica, ya era tarde para recuperarse: empezó a moverse la caldera social.
Con un presupuesto raquítico, enfeudado a pagar “deudas”, con no más del 10% volcado a la urgencia social y sin el auxilio de la tesorería nacional, pretendió una vuelta de tuerca sobre el salario de los estatales, descargó un nuevo impuestazo, aumentó por decreto las tarifas de luz y, en medio de la estampida inflacionaria, ahora pretende echar mano a la caja de jubilaciones del estado.
Por eso enfrenta una rebelión de estatales, docentes y hospitales, por el salario, los nombramientos de personal y la defensa de la caja. Pese a la ausencia de voluntad coordinadora de los dirigentes de las centrales, las luchas empezaron a confluir en paros recurrentes y hay situación de paro general estatal en la provincia, con la primera movilización confluente por el salario y en defensa del IPS y las cajas estatales. Se viene movilizando el Banco Provincia y hasta crecen los rumores de movilización de la policía por su caja de retiro.
Vacían la salud y la educación y ahora pretenden vaciar también los aportes de las cajas para emparchar las finanzas provinciales. Un verdadero robo!
Sin lugar a dudas, el malestar por el salario en los trabajadores, el congelamiento de planes y subsidios en los barrios y la carestía que hace acrecentar el malhumor social, marca que los tiempos de tormenta llegaron para quedarse.

Como si fuera poco, se viene la interna del “nuevo” PJ

Desacreditado en la población, vapuleado por los intendentes y desconfiado del propio entorno K., habiendo elegido descargar la crisis sobre los trabajadores y el pueblo, encima se va a librar en el territorio del gobernador la batalla central de la interna del “nuevo” viejo PJ. Con “roscas” varias de los intendentes y cuestionamientos al sabio dedo K. que ungió a su vice y rival Balestrini como futuro presidente del engendro, si bien nadie anuncia por el momento una lista alternativa, todos se aprestan a defender su feudo local. Entre los armados en las sombras del duhaldismo y las sociedades varias que están tejiendo los intendentes, se viene una encarnizada pelea. Todos pugnan por retener su base electoral, cansada de los manejos punteriles para arriar gente a los actos oficialistas al sonar del pito kirchnerista, las corruptelas locales y de que los graves problemas reales no encuentren una salida. Que los hospitales y escuelas se derrumben y los planes sociales sigan congelados, en medio del crecimiento de la inflación, la pobreza y las enfermedades que van de su mano. Y que la seguridad, que castiga las barriadas pobres, siga sin solución, mientras recrudecen los sicariatos que se adueñaron de varios partidos y las expresiones de negociados y corruptelas en las filas policiales y los municipios.

Una política para salir de la crisis

Hoy la batalla central es por el salario y los presupuestos de los estatales. Y para que no pase la ley que pretende vaciar las cajas jubilatorias. Por eso hay que apoyar a los docentes, estatales y trabajadores de la salud en lucha.
Pero la crisis estructural anticipa mayor conflictividad en los barrios por la inseguridad, la violencia policial, la contaminación, los servicios públicos en crisis, los planes sociales.
Y demanda no sólo apoyar, organizar y unificar las peleas de los trabajadores y vecinos por los reclamos puntuales y urgentes, sino un programa de que apunte a una salida más de fondo.
Comenzando por un sustancial aumento de los presupuestos públicos para garantizar salario, trabajo, salud y educación, con un plan de emergencia para salir de la crisis.
Para ello, debe cambiar completamente el reparto de la torta. Aplicándose fuertes impuestos progresivos a las grandes fortunas de la provincia, dejando de pagar la deuda externa bonaerense y suspendiendo los pagos de la “deuda” con la Nación. Anulando la Ley de responsabilidad Fiscal para que la plata generada en la provincia vuelva al pueblo para satisfacer sus necesidades más urgentes.

Guillermo Pacagnini
Secretario General Adjunto de CICOP


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