Juicio a la Mercedes Benz en EE.UU.

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El próximo 21 de octubre, deberán comparecer en San Francisco los abogados de Mercedes Benz (hoy Daimler AG) para dar explicaciones sobre la desaparición de los 14 delegados de la planta ubicada en González Catán, durante la dictadura. De prosperar el juicio civil, podría costarle a la empresa varios millones de dólares. La demanda iniciada por los familiares de los desaparecidos y tres sobrevivientes se presenta en EE.UU. porque la firma, de origen alemán, tiene capitales yanquis de la compañía Chrysler, pero sobre todo, porque la justicia argentina no admite denuncias civiles por desaparición de personas debido a que el Estado argentino ya otorgó una «reparación histórica» a las victimas. En cambio, en EE.UU. existe una norma del año 1789 que permite iniciar acciones por violación a los derechos humanos cometidas en cualquier lugar del mundo contra extranjeros.
Durante la dictadura, Mercedes Benz fue el principal proveedor de camiones Unimog del ejército, además de donar equipamiento neonatológico a una maternidad clandestina. El entonces jefe de seguridad de la planta, se apropió de una hija de desaparecidos y un ex gerente, entregó a los militares las direcciones de alguno de los empleados.
Entre los 14 delegados desaparecidos se encuentra nuestro compañero Charles del Carmen Grossi, militante de la agrupación sindical Tendencia Avanzada de Mecánica (TAM) y del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) antecesor del MST.
Desde ya que no confiamos en la justicia del imperialismo yanqui, pero una respuesta positiva a la demanda implicaría el reconocimiento de la responsabilidad que tuvo la filial argentina en los delitos de lesa humanidad cometidos por la dictadura. Esto tonificará la lucha para apurar la causa penal iniciada por los familiares y los sobrevivientes que avanza muy lentamente en la Justicia Federal de San Martín.
Y permitiría avanzar sobre el burócrata José Rodríguez del sindicato SMATA y el ex Ministro de Trabajo en el gobierno de Isabel, Carlos Ruckauf, entregadores y cómplices de la desapariciones de los obreros de Mercedes.
Por ello, es positivo utilizar las distintas causas que se tramiten para profundizar el único camino que podrá encancelar a los genocidas y sus cómplices sindicales y empresariales, la movilización.

Gustavo Ferreira


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