Valijagate

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Todos esconden algo

A más de un año de que el empresario Antonini, Wilson entrara al país con 800 mil dólares no declarados, en un avión alquilado por la empresa estatal Energía Argentina (Enarsa), muy turbio es todo lo que se conoce sobre los fines y el origen del dinero. Lo que está claro en todo caso es que el «valijagate» toca muy de cerca al gobierno de Cristina. Y las presunciones sobre el hecho de que ese dinero venía a financiar gran parte de la campaña presidencial, son cada vez más certeras. Incluso ahora se supo que entraron otros $4.200.000, que al parecer provendrían de la empresa petrolera Pdvsa, con el mismo fin.

Dos juicios se abrieron alrededor del caso desde entonces: uno en Estados Unidos y otro en Argentina. Es que las justicias de ambos países han tomado el asunto, aduciendo que este grave conflicto las atañe y quieren llevar el juicio adelante. Y si tanto es el interés, es porque ambos países persiguen algo al intentar tomar la investigación.
En Miami la causa empezó tratando de desprestigiar al presidente venezolano Hugo Chávez, al que acusan de meter plata sucia en la Argentina para financiar la campaña de Cristina. Mientras que en Argentina voces oficiales defienden la adjudicación del caso, aduciendo que Antonini forma parte del FBI y que todo se trata de embarrarle la cancha a los gobiernos argentino y venezolano.
En diciembre último, el gobierno argentino habló incluso de «operaciones basura», cuando el fiscal de Miami que investigaba un caso de presunto espionaje venezolano difundió grabaciones con conversaciones de los acusados, según las cuales el dinero incautado a Antonini era para la campaña que llevó a Cristina Fernández a la Presidencia.

¿De quién era la valija?

En el juicio de Miami ha surgido que, según las grabaciones de las conversaciones ordenadas por la justicia norteamericana, la valija con los dólares habría pertenecido a Uberti, el ex titular del órgano de Control de Concesiones Viales, y éste le habría pedido a Antonini Wilson que la cargara al descender en el Aeroparque, y lo dejó librado a su suerte cuando el personal de la Aduana halló el dinero en su interior. El mismo día del secuestro, Uberti se comunicó varias veces con la quinta de Olivos. ¿Casualidades? Difícil.
En el proceso norteamericano también se supo que hubo gestiones de los gobiernos argentino y venezolano tendientes a lograr salidas judiciales favorables para los involucrados. Maiónica, un acusado de actuar en EE.UU. como agente venezolano para ocultar el origen y destino del dinero, fue quien reconoció que ambos países habían pactado defender al empresario venezolano-estadounidense Antonini Wilson ante las autoridades argentinas.
Por su parte, la justicia argentina, no avanzó sobre el origen y destino final de los 800 mil dólares y el juez en lo penal económico Daniel Petrone cambió la carátula de contrabando por la de lavado de dinero, que es más difícil de probar y que tardaría más en llegar a una resolución concreta.
Sin embargo, días atrás, el abogado Guillermo Ledesma, involucrado en el caso, reconoció frente al juez Petrone que Guido Alejandro Antonini Wilson le contó que Julio de Vido y Claudio Uberti le habían garantizado que no tendría problemas por el hallazgo de la valija en Aeroparque. Uberti es uno de los imputados en este expediente, pero en julio le otorgaron la falta de mérito, esto es, que no hay elementos suficientes para procesarlo.

No hay justicia independiente

Ni la justicia yanqui ni la argentina son independientes de sus respectivos poderes ejecutivos. Tienen intereses muy claros. La argentina, el de intentar despegar de otro caso de corrupción que salpica a la presidenta. La justicia yanqui, por su parte, tiene el interés de ensuciar todo lo que pueda la figura del presidente venezolano, a instancias del poder político ejercido por Bush. No se puede confiar en ninguna de las dos. Y por eso, lo más probable es que nunca sepamos la verdad sobre el origen y el destino del dinero.
Sin embargo, lo peor es la hipocresía de ambos gobiernos. Luego que desde el kirchnerismo se acusara a Wilson de ser agente del FBI y que el gobierno de EE.UU. pusiera en tela de juicio a la justicia argentina para llevar el caso de las valijas adelante, el interlocutor de Washington con América Latina, Thomas Shannon, se encontró recientemente con Cristina en la Rosada con el fin de consolidar las relaciones bilaterales. Y no sólo ambos calificaron el encuentro como excelente, sino que el norteamericano aseguró que las relaciones entre su país y Argentina están en un alto nivel. ¿En qué quedamos?
Se viene la declaración de Antonini. Todavía no hay veredicto, pero es evidente que, en medio del entrecruzamiento de intereses, todos esconden algo. Estados Unidos aprovecha el caso para atacar al gobierno de Venezuela. Y no porque sea fanático de que se haga justicia en un caso de lavado de dinero, sino más bien para intentar por todos los medios debilitar a la revolución Bolivariana. Pero el gobierno argentino tampoco hace todo lo posible porque el caso de la valija se solucione. La plata que estaba entrando al país tenía evidentemente como destino las arcas de la caja presidencial. Si no, no se explica cómo la justicia argentina dejó ir a Antonini y por qué a más de un año de la llegada del dinero no hubo prácticamente ningún avance significativo en la operación.
Es que este gobierno es tan corrupto como sus antecesores. Son cada vez más los casos de plata sucia que lo rodean y cada vez le es más difícil despegarse de ellos.

Federico Milman


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