Cristina Kirchner en los Estados Unidos

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La gira más cara

Los argentinos ya nos hemos acostumbrado a que las giras de Cristina Kirchner por el mundo nos salgan caro. Pero la que hizo por los Estados Unidos en los días pasados, nos va  a costar un poco más que sus viajes anteriores. Esta vez, además de parar en hoteles de lujo con una comitiva enorme, la presidenta se ocupó de terminar de someter a la Argentina a las necesidades de los yanquis, que están pasando por una de las peores crisis financieras de la historia. Así, Cristina comprometió a nuestro país, que no está pasando por un veranito económico precisamente, a seguir pagando más deuda fraudulenta y seguir sometiéndose a las políticas digitadas desde el norte. Todo sea por salvar al “Amo imperialista”.

Si bien existió alguna crítica aislada y tibia hacia los Estados Unidos en alguna conferencia, la gira tuvo un objetivo central: el anuncio de la continuidad del cumplimiento a rajatabla de los compromisos de pago de la deuda y el de la reapertura del canje de deuda para los holdouts, los tenedores de bonos en default.
Ya no es un secreto para casi nadie que este gobierno dice algo para la tribuna y luego hace todo lo contrario. En su gira por Nueva York, Cristina sacó a relucir nuevamente esta artimaña. Una de sus principales críticas en la conferencia de la ONU fue hacia los especuladores financieros, a los que acusó de llevar adelante una “economía de casino”. Sin embargo, serán ellos quienes se beneficien por el anuncio del canje de bonos.
Los llamados holdouts poseen títulos en cesación de pagos, según el gobierno, por un valor de 19.800 millones de dólares. Y se sospecha que los poseedores de los bonos en default de la Argentina son grandes bancos internacionales y algunos fondos de inversión. Ellos les habrían comprado a un precio irrisorio estos bonos a los jubilados europeos que invirtieron inicialmente. Los que especularon fueron los bancos. Así Cristina les estaría haciendo un grueso favor a los especuladores financieros sobre los que basó su principal crítica.
La propuesta de canje incluye además  la  postergación de vencimientos de deuda por 4.000 millones de dólares en 2009  y otra suma en el 2010. Con esta bicicleta financiera, lo que buscan los Kirchner es despejar el fantasma del default durante el año electoral. Así, se harán cargo de ese problema los gobiernos posteriores.
Además, antes de volver, la presidenta recibió en el Hotel Four Seasons a Pamela Cox, la Vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. La banquera la invitó a viajar en diciembre a Washington para firmar un préstamo de 698 millones de dólares para sanear la cuenca de Matanza-Riachuelo. Por su parte, funcionarios del Ministerio de Planificación avisaron que el BID también otorgó a la Argentina un crédito de 2.500 millones de dólares para obras eléctricas y viales. Y hay más: fuentes oficiales señalaron que en marzo próximo habría una posibilidad de “concretar otros créditos” con el BM por 477 millones de dólares. Es decir, ahora que la Argentina desembolsará inmensas cantidades de dinero para pagarle a los organismos usureros internacionales y a los especu-ladores financieros que Cristina criticó, lo que sigue es contraer más deuda que vaya a saber con cuántos intereses pagaremos todos los argentinos.

Mentime que me gusta

Otra de las perlitas de Cristina en los Estados Unidos fue su discurso intentando explicar que el INDEC no miente. Tuvo que hacerlo ya que hasta el propio FMI puso en duda los índices del organismo y fueron varios los que increparon a la presidenta con preguntas sobre el mismo. Y el principal argumento de Cristina para defender que es real que en la Argentina no hay prácticamente inflación, fue que el marco internacional no es el mismo que el que había en las épocas más inflacionarias de nuestro país. Lo dijo en la principal potencia económica mundial, que está pasando por uno de sus peores momentos. Si este no es un marco internacional complicado, hay que ver cuál sería el que se imagina Cristina.

Dime con quién andas…

En la gira de Cristina y Néstor Kirchner (otra vez en escena), aprovecharon para codearse con los más influyentes personajes de la política norteamericana. Una de esas reuniones fue entre el ex presidente Kirchner y el interlocutor de Washington con América Latina Thomas Shannon. Desde la comitiva oficial se reconoció que el temario fue la situación financiera internacional y asuntos referidos a la política de derechos humanos. Una hipocresía completa. Este gobierno, que se dice defensor de los derechos humanos, se sienta a discutir sobre los mismos con un funcionario del principal país impulsor de que se instalen gobiernos dictatoriales en toda América Latina y se agreda e invada pueblos como Irak.
Otro de los objetivos de Cristina en la gira fue tomar distancia del presidente venezolano Hugo Chávez, a quien ni siquiera mencionó en sus discursos y mostrarse como principal aliada del brasileño Lula “con quien cada día la relación es más estrecha” según reconoció reiteradas veces. La presidenta terminó de dejar en claro ante quienes le exigían que cumpla con los deberes, que se mira en el espejo de Brasil, el más obediente de las recetas neoliberales que provienen de la Casa Blanca.

Pasó para agradecer

Otra de las citas calificadas como importantes y exitosas fue la que se produjo entre la presidenta y su par español, Rodríguez Zapatero. Es que el primer mandatario de la «madre patria» tiene bastante para agradecerle a Cristina: no sólo se benefició al no ser expropiado, como correspondía, el grupo Marsans, responsable del vaciamiento de Aerolíneas Argentinas, sino que también fue bendecido por la autorización de tarifas segmentadas que le brindó el gobierno argentino a los servicios que brindan las compañías ibéricas.
La gira de Cristina por el corazón infartado del imperio tuvo un saldo negativo para los argentinos. La presidenta lo único que hizo fue despotricar un poco para la tribuna, pero refirmó fervientemente el curso ultra neoliberal del modelo K. Volvió a endeudar a la Argentina y además se comprometió a utilizar gran cantidad de nuestras reservas para pagarle a los especuladores y usureros internacionales. Mientras tanto, en nuestro país la deuda social continúa abierta y crece. Pero esa no es una prioridad K.

Federico Milman


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