Editorial

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¡Clink, caja!, el New Deal de los Kirchner

Disipada la efímera bravata de nuestra presidenta, que inventó un desacople criollo del incendio de la crisis capitalista global y desmentida por la realidad que “hace bolsa” un modelo que ya evidenciaba claros signos de fracaso, volvió a la carga el ministro de Economía admitiendo que el contagio llega, pero “estamos preparados”. El derrumbe de los comodities en más del 40% (hasta ahora), más de 60.000 suspensiones en la construcción y las que se acumulan en las automotrices (por ahora), los números “macro” que se parecen a los de las grades crisis y recesiones, no sólo dejan mal parado a Fernández y a los Kirchner. Vienen a sumarse a la inflación, la retracción del consumo, las tasas que suben y los salarios y jubilaciones reales que bajan… realidad de un modelo agotado imposible de disfrazar aún a fuerza de las pinceladas del INDEK.

La caja del superávit se vacía, se hace difícil alquilar voluntades y los aliados empiezan a abandonar el barco de la Rosada. Y el Presupuesto Nacional es toda una carta de intención para que la crisis la paguemos los trabajadores, sectores medios de la ciudad y el campo y las barriadas populares que ven cómo la pobreza recrudece. Intentan rellenar la caja fiscal, recomponer reservas y hacer los deberes con los de afuera, pago de la deuda eterna mediante, con las partidas sociales y provinciales. Con superpoderes, eso sí, para reasignar partidas o subejecutar cuando les convenga.

Ahora esbozan un “plan” para responder a la crisis. En realidad, una nueva batería que matiza medidas recaudatorias con anuncios rimbombantes y cosméticos, para hacernos creer que se viene el New Deal, soñando con la quimera del plan keynesiano con el que respondieron en los EE.UU. a la crisis del ’30. Veamos.

Hablan de un plan de obras públicas, cuando el presupuesto proyectado “pisa” las partidas destinadas a las provincias; sin ir más lejos, para la Pcia. de Bs. As., las partidas nacionales para obras de vialidad se redujeron a un 40%. Aunque sea un tardío reconocimiento de que las obras públicas están paradas con su secuela de suspensiones laborales, la medida dista absolutamente de ser el plan de obras públicas multiplicador de trabajo que se necesita.

Reflotan la campaña publicitaria del “compre nacional” y hasta prometen subsidiar a los empresarios, a cambio de pedirles casi por favor que no despidan, en lugar de promover una ley que prohíba los despidos y suspensiones, y se estatice toda empresa que cierre o despida trabajadores.

Y, sobre el cierre de esta edición, anuncian un cambio en el sistema jubilatorio, pasando a los afiliados de las AFJP al sistema de reparto que administra la ANSES. Justamente una de las cajas predilectas a las que han echado mano los K durante los últimos cinco años. Lo que no dicen es que el Estado viene sosteniendo en gran parte desde hace tiempo el fracaso del sistema privado que colocó en la timba financiera la plata de los aportantes. Es decir, una medida a dos bandas: hacer caja y un salvataje a las multinacionales dueñas de las AFJP.

Y la UIA, a coro con la CGT, llama a dejar de pelear por el salario, a cambio de “cuidar el puesto de trabajo”, reflotando el famoso “pacto social” con el gobierno.

Entre bambalinas, sigue la concentración económica, no se toca la renta financiera de los bancos y los pooles, de las multinacionales de la ciudad y el campo, al tiempo que se sigue castigando a los trabajadores estatales y privados, a los pequeños productores agrarios y a la clase media de la ciudad y a los sectores populares que soportan bajos salarios y jubilaciones, planes sociales congelados y una carestía creciente de los productos de primera necesidad.

La llegada de la crisis trae incertidumbre y genera temor en todo el pueblo. Pero también bronca y disposición a la lucha, haciendo caso omiso a los llamados a la “paz social”. Pelean los docentes en ocho provincias, enfrentando en la Capital al ajuste de Macri y a la policía K, arrancando un paro nacional de la CTERA que debería ser el inicio de un plan de lucha para que ganen los docentes en todo el país. Los docentes universitarios, estatales y municipales de varias regiones, así como los mecánicos también paran y se movilizan, preanunciando un escenario que marca que no les será fácil hacernos pagar la crisis a los de abajo.

Hace falta apoyar todas estas luchas y reclamar un verdadero plan de emergencia. Dejando de pagar la deuda, reestatizando las privatizadas bajo control de los trabajadores y usuarios, prohibiendo despidos y suspensiones, y combatiendo la inflación como primeras medidas para garantizar trabajo, salario y presupuestos sociales que cambien la dirección de la distribución de recursos hacia las necesidades populares y corten el flujo hacia la caja de los Kirchner, que pretende utilizar esos fondos para salvar a los de arriba de la gigantesca crisis en curso.


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