Constituyente Social

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Parece que ahora no es cuándo

Durante los días 24 y 25 en Jujuy se desarrolló el encuentro nacional de la CTA. Los 3.000 concurrentes que viajaron desde distintos puntos del país y se sumaron a los presentes en Jujuy, presenciaron dos actos (apertura y cierre) y un debate en comisiones, que ocupó apenas cuatro horas de un evento de dos días. Lamentablemente, pese a las expectativas que muchos llevaron, todo se desarrolló en el marco de un acuerdo tejido en la conducción para evitar toda delimitación con el gobierno. Y el “Movimiento Político y Social”, una vez más, no fue parte de la agenda. La reunión constituyente sólo lanzó una marcha para diciembre. Una delegación de trabajadores de nuestro partido pertenecientes a gremios de la CTA, planteó en las comisiones nuestra visión y distribuyó una declaración.

Nada fuera de libreto. El acto de apertura se realizó el viernes 24. Fue una especie de “desfile”, con un rol excluyente de la organización local Tupac Amaru y las delegaciones presentes ante De Gennaro, Yasky y Milagro Sala.
En el acto de cierre del sábado hablaron De Gennaro, Yasky y Sala. Saludaron Madres y en el escenario estaban Pino Solanas y Sabatella.
El evento no excedió los marcos de organizaciones de la CTA y algunos sectores invitados. Fueron de la partida miembros de ATE, judiciales, FETERA y movimientos sociales que adscriben al sector De Gennaro. También, en menor proporción, estaban los sectores más afines a Kirchner, expresados en SUTEBA, telefónicos de FOETRA Bs. As. y el Frente Transversal.
Había delegaciones políticas del PC-MTL-MPSL, de Proyecto Sur, PSA, Sabatella; el SI; Quebarcho La Plata , grupos universitarios y algunos militantes de Barrios de Pie. En las comisiones, coordinadas todas por miembros de la conducción nacional o provinciales afines a De Gennaro, había entre 100 y 300 en cada una.

El desarrollo de las comisiones

Desde la coordinación, tal como estaba previsto, se presentaron 3 “ejes” de debate: prioridades, acciones y organización. Los acuerdos ya estaban cerrados en la mesa de la CTA: algunos puntos programáticos generales, una marcha para diciembre y nuevas reuniones para el año próximo con un nuevo evento nacional. No obstante, muchos de los asistentes, reflejando sus inquietudes centraron sus intervenciones que traían reclamos sectoriales y se intervino sobre carácter de la crisis internacional y su impacto en Argentina, y se colocaron debates sobre la crisis en Argentina, las AFJP, la deuda, la nacionalización del petróleo, las similitudes con otros países de América Latina, movimientos sociales y, en menor medida, ya que desde las coordinaciones se instaba a no entrar en ello, el MPS y la participación electoral.
Hubo algunos debates con los más proclives al gobierno que plantearon hacer la movilización de diciembre como “Nacional contra la Derecha y sólo a Capital” y no “Federal por el programa y a Plaza de Mayo”, como planteaban los afines a De Gennaro, aunque se respetó el acuerdo conh un claro centro en que no figure ninguna alusión al gobierno de los Kirchner, al balance del conflicto del campo y a la necesidad de avanzar hacia una construcción política y las elecciones de 2009.
Milagro Sala reivindicó al gobierno nacional al oponerse en su Comisión a que la marcha de diciembre fuera llamada “Marcha Federal” sino “Marcha Nacional” porque “esas marchas las hicimos contra un gobierno como el de Menem y este no es ese gobierno. En la Tupac , apoyamos a este Estado institucionalizado que nos ha dado muchas cosas, eso es obra pública y es bueno, por eso no hay que criticar al gobierno de Kirchner. No compartimos que sea visto como un gobierno de la derecha. Por eso la marcha no tiene que se contra el gobierno”, planteó para pedir que se votara expresamente así. Pablo Micheli (Adjunto CTA y Sec. Gral de ATE) aclaró: “la marcha no es contra el gobierno…”. Eso se volvió a reflejar en las relatorías cuando varios dirigentes mencionaron lo de Marcha Federal que iría a la Plaza de Mayo. Pero entonces De Gennaro tuvo que remarcar: “no vamos a dividirnos por un nombre, es Marcha Nacional hacia la Capital en diciembre. No nos vamos a dividir por un nombre o por otro nombre…”.
Más allá de alusiones a la necesidad de “una revolución”, los máximos dirigentes de la CTA hicieron desaparecer las palabras gobierno y Cristina, de su vocabulario.
En las Comisiones se palpó la necesidad de participar, denunciar, peticionar, demandar solución, exigir y proponer alternativas a cada uno de los numerosos reclamos traídos desde cada rincón del país. Se cuestionó al gobierno de distintas maneras, particularmente en aspectos concretos de su política cotidiana. El pago de la deuda a los bonistas o el Club de París fue uno de los más sentidos, junto con el reclamo por la nacionalización del petróleo y los recursos naturales como la minería, el tren, etc.
También hubo críticas por no unir las luchas ni reclamar con fuerza por el salario. Se resaltó que por primera vez nos reunimos tantos compañeros, mostrando la potencialidad y necesidad de un cambio, pidiendo que esta vez se haga notar que no quede en el discurso. Pero, lamentablemente, la mayoría de ellas quedaron sin respuesta.
Luego de terminadas las Comisiones hubo un tiempo donde los coordinadores “sintetizaron” para, previamente al acto de cierre, leer las conclusiones. Las cuales, lógicamente, no se apartaron del esquema preconcebido en Buenos Aires.

Algunas conclusiones

La “síntesis”  de los debates en comisiones no dio respuesta a los reclamos, denuncias y propuestas realizadas por decenas de compañeros en las comisiones y todos los reclamos fueron licuados en los ejes resueltos por los dirigentes de antemano.
Más allá de los tibios debates entre las distintas alas de la CTA , De Gennaro y Yasky cerraron la Constituyente con un sostenido abrazo en el escenario, como corolario del acuerdo alcanzado.
Muchos compañeros plantearon la necesidad de conformar una alternativa política y participar con candidaturas electorales resaltando las experiencias de Bolivia, Venezuela o Ecuador.
En las comisiones se evidenciaron muchas ganas de decir cosas y sobre todo de encontrar solución urgente a los graves problemas que afectan a diario la vida misma de los trabajadores y sectores oprimidos de nuestra sociedad. Sin embargo, los dirigentes no demostraron voluntad política de dar curso a lo que se expresó y en avanzar hacia una alternativa de confluencia.
Acotar expresamente un evento al que movilizaron desde todo el país a resolver una marcha sin programa claro, más allá de algunos puntos generales correctos, refleja no solamente la necesidad de sostener un acuerdo para evitar que se exprese la crisis profunda en su conducción. Ello obedece a tres definiciones, íntimamente relacionadas entre sí, que marcan un rumbo equivocado.
En primer lugar, no delimitarse del gobierno.
En segundo lugar –alentando posturas autonomistas colocando como modelo estratégico de “construcción de poder” la construcción autogestiva de la Tupac y contraponiéndolo a la disputa política en general y electoral en particular, los dirigentes dejan en realidad las puertas abiertas a variantes de la vieja política. Ya sea a que se repitan armados de centroizquierda como las que ya fracasaron con el Frepaso/Alianza o frentes prokirchneristas, como la lista colectora que se está discutiendo con el intendente de Morón Martín Sabatella, Libres del Sur (Barrios de Pie) y otros dirigentes “K. críticos”. Aspirando a confluir con Proyecto Sur.
En tercer lugar porque se han negado a una apertura a confluir con sectores de izquierda como nuestro partido. Su lema de “lo nuevo está entre nosotros” no se condice con esbozar construcciones que ya fracasaron. Lo verdaderamente “nuevo” sería una confluencia entre sectores de diversas tradiciones con la izquierda y, a juzgar por los resultados de la Constituyente, no se avizora la menor voluntad política de hacerlo.
Lamentablemente será responsabilidad de estos dirigentes que se pierda una oportunidad de lograr, como nosotros lo hemos venido proponiendo, avanzar hacia una alternativa amplia y unitaria, donde confluyen distintas vertientes políticas y sociales con la izquierda y alrededor de un programa que responda a las necesidades de los trabajadores y el pueblo, delimitado tanto del gobierno como de las falsas variantes opositoras.
Nosotros, desde el MST y el espacio por una Nueva Izquierda, seguiremos dando esta pelea junto a todos los sectores que vean necesaria esta alternativa.

Corresponsal


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