Inseguridad: hija de la exclusión social y la impunidad

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Propuestas

Mientras peleamos por la solución de fondo, que no solamente resolverá el llamado “problema de la seguridad”, hay que abordar otro aspecto y decir que no hay seguridad con impunidad y corrupción en el aparato del Estado.
Los delitos por narcotráfico, contrabando, piratería del asfalto, robo de automotores, robos realizados por grandes bandas, explotación de la prostitución y el juego clandestino, así como los grandes negociados, se desarrollan por la corrupción del aparato de seguridad y político del Estado. Para terminar con ellos hay que terminar con la impunidad de los funcionarios corruptos y extremar el control popular de la función pública.
Se debe expulsar de toda fuerza de seguridad y cargo público a quienes aparecen vinculados con la represión genocida y violaciones a los derechos humanos y destituir a los jueces sospechados de corrupción que se niegan sistemáticamente a investigar a los funcionarios públicos.
Hay que tener en cuenta que la inseguridad no tiene nada que ver con el Código Penal. La ley penal actúa cuando el delito ya se produjo. Todas las experiencias mundiales demuestran que el endurecimiento de las leyes penales no disminuye el delito.
Lo que cuenta en materia de seguridad, además de las soluciones de fondo que proponemos, es la prevención. En ese sentido, un primer paso de control sobre los miembros del aparato de seguridad y el poder judicial esta dado por la elección, por votación popular, de los comisarios de policía, de los jueces y de los fiscales con la posibilidad de revocar sus mandatos, también mediante el pronunciamiento popular. Esta es una medida que, con relación a los comisarios, altos oficiales de policía y fiscales, puede tomarse de manera inmediata.
Ese control permitirá disminuir la corrupción en el aparato de seguridad y judicial y eso es fundamental para disminuir la cantidad de delitos.
Otra medida es que los fiscales, elegidos democráticamente, funcionen en las comisarías, tomen las denuncias y reclamos de los vecinos y vayan rotando anualmente.
Es importante también la organización de los vecinos en los distintos barrios, conformando comisiones u organismos que, con representantes elegidos democráticamente, planteen todos los problemas de seguridad ante la comisaría de la zona y tomen medidas en materia de prevención independientes de las que pueda disponer la policía.


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