Mala la enfermedad, malo el remedio…

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Kirchner, culpó a la puerta giratoria de la justicia por la inseguridad. Otros explican que cada vez son más los niños que cometen delitos y que no pueden ser atrapados por el código penal. Quieren hacernos creer que con leyes más duras solucionarán el problema estructural. Desde que el mundo es mundo, las leyes penales no cambian la realidad sino que sólo llenan las cárceles. Los números son claros, en 1992 había 62 presos por cada 100.000 habitantes, hoy ese número llega a 153. Los ejércitos de desesperados marchan por el mundo siendo excluidos de un sistema capitalista que se derrumba mientras les niega trabajo, salud y educación. Familias del conurbano siguen sufriendo la inseguridad. Más de la mitad de los presos no tuvieron juicio y lo esperan en cárceles superpobladas e insalubres.
La cárcel no re-socializa porque si la calle es la escuela de la delincuencia, la cárcel es la universidad con los posgrados.
Galeano grafica la realidad así: “de la pobreza… ya se ocupará Dios, si la policía no alcanza”… Y agrega, “en sociedades que prefieren el orden a la justicia hay cada vez más gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los altares del orden”. Lamentablemente, esta vez son miles los niños que con un futuro cercenado corren peligro de caer en las garras del sistema penal y de un Estado preocupado por pagar deudas externas en vez de solucionar los problemas de su gente.

Laura Lane


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