Panorama político

Spread the love

En el ojo de la tormenta

Haciendo caso omiso de la preocupación que se hace carne en la población por la crisis en curso, en la corte kirchnerista siguen alimentando la vieja usina del doble discurso. Primero se mofaron de la crisis capitalista, inventando un supuesto blindaje doméstico. Después anunciaron un plan de obras públicas. Ahora dicen ser los defensores de los aportes jubilatorios. Pero la realidad pudo más y la crisis llegó, el dinero no era para obras sino para la deuda y la fiebre recaudadora para recomponer la caja parece no tener límites. Mientras tanto, crecen los despidos y suspensiones, se escapa el dólar, la inflación sigue y, lejos de responder a las urgencias populares, pretenden descargar la crisis sobre los trabajadores y el pueblo, que pelean por el salario y en defensa del trabajo. Con el gobierno cuesta abajo y una “oposición” que recicla lo viejo, el debate de qué alternativa se necesita se hace más necesario que nunca.

El gobierno de los Kirchner, con el capital político diezmado y cual piloto de tormenta, se ha transformado en administrador de una crisis que llegó para quedarse. Y que agravó la debacle de un modelo que venía perdiendo aire. En la última semana se sumaron nuevos frentes de tormenta. La nueva oleada de inseguridad, con epicentro en el Gran Buenos Aires, demostró no solamente el deterioro de la situación social y la marginalidad, sino el fracaso de la política oficial, ensayos de mano dura y reformas policiales incluidas. Las corruptelas y escándalos políticos, estigmas de los gobiernos en crisis, la valija de Antonini y los “aportes fantasmas”, muestran sencilla y crudamente cómo los de arriba financian las campañas electorales con plata negra de grandes empresarios.
Sin lugar a dudas, estos y otros temas, siguen robándole crédito remanente a un gobierno en crisis que sigue perdiendo base social. Pero es la situación económica con su impacto en los bolsillos populares, el salario y el trabajo, el debate de las AFJP y la perspectiva del país, lo que más preocupa a la gente común. Y sobre los que se pronuncian los distintos actores políticos que se postulan desde la “oposición” que, con un ojo en la crisis y otro en las elecciones del 2009, quieren capitalizar los tiempos del poskirchnerismo.

La crisis económica pega duro

Hay varios datos duros que demuestran no sólo la crudeza de la crisis sino que nos la quieren hacer pagar a nosotros.
El primero es la presencia de claros indicadores de crisis. El dólar se sigue escapando, dejando viejas las estimaciones del propio presupuesto. Son recurrentes las inyecciones de reservas del Banco Central, para evitar que se dispare totalmente. Sólo en octubre el éste disminuyó sus reservas en 3.500 millones de U$S. Y se fugaron del país 5.400 millones de dólares sólo en el último trimestre. Los precios de los comodities siguen a la baja. Y si bien presentan cifras “decentes” de recaudación y balanza comercial, todos señalan que son de arrastre y que su tendencia es a la baja.
El segundo es el recorte de los presupuestos sociales y provinciales, que ya se está haciendo sentir en las economías regionales y que tiene como correlato la dura pelea por salarios que estatales y docentes libran en diversas provincias y la emergencia de problemas estructurales. Como el Hospital Garraham que se está quedando sin insumos por falta de presupuesto.
El tercero es el escenario recesivo que empuja a despidos y suspensiones. Según Clarín ya están en 100.000, con las ramas automotrices, la construcción, haciendo punta y en cierne en los sectores bancarios y todo lo relacionado con el campo que acentúa su crisis. Empezaron por contratados e informales. Pero se viene con trabajadores registrados. Las multinacionales instruyeron a sus filiales para reducir en un 14% la masa salarial, lo cual implica un horizonte de cesantías en grandes empresas.
La respuesta del gobierno es una sola: pedir mesura a las patronales y preocuparse por hacer caja a ultranza. Preocupados por los vencimientos de la deuda y las promesas al Club de parís y los bonistas. Para ello, crecerá la presión impositiva, los tarifazos (así los disfracen como destinados a los “grandes consumidores”) y los recortes presupuestarios para lo social. En este marco se inscriben medidas como la de disponer de los fondos de las AFJP.
Los empresarios se quejan de la imprevisibilidad y desde la UIA y sectores patronales del campo presionan por una devaluación abierta. El gobierno no quiere dar el brazo a torcer porque, ayudado por el INDEC intervenido, quiere acomodar los números para que las cuentas cierren y poder afrontar los pagos de la deuda. Aunque la realidad es que la “minidevaluación” en curso ya depreció el peso en más del 12% en sólo 60 días y la presión inflacionaria no cede.
De una u otra manera, los perjudicados son los trabajadores, sectores medios y populares que ven devaluado su poder adquisitivo, el crédito encarecido e inalcanzable y la continuidad de la presión inflacionaria que licua salarios y empuja mas la brecha entre pobres y ricos. Quienes soñaron con la vivienda propia, esta semana se enteraron que necesitan ganar más de… 10.000 pesos! para poder financiar una casita en cuotas. Una barbaridad!
Como anticipo, la UIA a coro con Moyano, llaman a renunciar a los reclamos salariales y a “cuidar” el puesto de trabajo. Pero los trabajadores presionan no sólo por defender sus puestos de trabajo, como en la General Motors, sino por recomponer sus salarios, no renunciando a arrancar tajadas de las fabulosas ganacias que las patronales acumularon o de las arcas oficiales en el caso de los estatales.

La Caja K. y el debate por las AFJP

Cuando esta publicación esté saliendo, se estará tratando en el Congreso el tema jubilaciones, que se ha convertido en el principal debate político y que genera preocupación en sectores importantes de la población, porque está en juego el destino de sus aportes jubilatorios. El gobierno, presionado por los altos vencimientos de deuda que tiene para el 2009 (20 mil millones más bonistas y otros compromisos) y para alejar los temores de un nuevo default, anunció que se embolsará los 100.000 millones en cuestión (15.000 millones anuales). Una suma inmensa, que durante estos años fueron utilizadas por las AFJP para sus negociados, y que ahora el gobierno, detrás de una máscara de supuesto progresismo, quiere controlar apoyado en los superpoderes para hacer frente a sus necesidades internacionales y planes políticos.
Quieren hacer aparecer la medida como progresista, sin embargo deberíamos preguntarnos por qué se dejó que las AFJP sigan haciendo negocios durante todo el tiempo en que gobernaron los K. y se acuerdan justo ahora, en medio de la crisis, de “cambiar el sistema jubilatorio”. Ahora, frente a las presiones externas y locales, tanto Cristina como su marido salen a juramentar que no es una estatización sino que solamente quieren administrar los fondos. Y que no van a accionar judicialmente contra estos fondos buitres que se robaron años de aporte en la timba financiera. Lo pasado pisado. En las páginas centrales de esta publicación están las principales polémicas, donde la “oposición” viene cerrando filas en densa de las AFJP ladronas. Es un debate fundamental porque hay millones de trabajadores que desconfían del gobierno y ven que, sin preguntarles siquiera, se van a llevar sus aportes. Claro que tampoco tienen que confiar en esas empresas ladronas, sus aportes no estaban seguros en manos de las AFJP que los venían dilapidando en la ruleta especulativa. Pero ni los sectores que se movilizan y se oponen a la ley K., como Macri y Carrió, ni el gobierno y los sectores que lo apoyan y también han llamdo a marchar hablan del 82%. Es más, la reciente ley de “movilidad” sepultó la posibilidad de aspirar al 82%. La salida es una verdadera reestatización de las AFJP, con control de trabajadores y jubilados, para garantizar una jubilación digna y con el 82% móvil. Lejos tanto de los planes del gobierno que sólo quiere hacer caja como de la oposición que pretende seguir con el robo del siglo.

El escenario del poskirchnerismo

El desgaste del gobierno no se discute. Se siente en la calle y en las encuestas que, aunque dosificadas y escondidas, muestran que desde la derrota de julio a manos de los chacareros, los Kirchner siguen cuesta abajo. Su imagen ronda los 20 a 30 puntos… un 70% está claramente en la vereda de enfrente. Incluso en la Capital, la imagen K. ha descendido al 9%.
Sin embargo hay un dato que destacan analistas preocupados: la oposición no despega. Mora y Araujo es claro: “Pasa algo extraño: el gobierno se desgasta pero ningún opositor crece”.
Clara preocupación del régimen por asegurar un recambio que denote ciertas dotes de gobernabilidad, ante el escenario que se evapore esta relativa y paradójica situación que mantiene al gobierno todavía con signos vitales. Por ello fue casi unánime la manija que le dieron al aniversario de los 25 años de la asunción de Alfonsín, ensalzando al ex presidente de la hiperinflación y la obediencia debida que huyó por la ventana, como paladín de la democracia. Glorias del pasado, sì, pero se están tratando de rearmar alternativas. Justamente la UCR quiere recomponer y está tejiendo acuerdos con el PS. Carrió, que si bien se posiciona mejor que otros no termina de despegar, sigue tratando de engordar su Coalición Cívica con sectores peronistas y da señales de entendimiento para acordar con radicales y socialistas.
El PJ ya evidencia 5 sectores que pugnan por capitalizar los pedazos del rompecabezas de cada provincia. El experimento del nuevo PJ de Kirchner fracasó y en Buenos Aires se avecina la interna que definirá un escenario. Pero màs allá de los barones que queden de un lado u otro, la sola mención de que Kirchner se tenga que postular, aunque tempranamente desmentida, muestra que la crisis no se cierra.
Los kirchneristas críticos con Sabatella, despechados del transversalismo como Libres del Sur y algunos movimientos y dirigentes K y sectores de la CTA como Yasky abonan para armar una lista colectora de cara al 2009 que cuestione algunos aspectos de la política oficial. Y tratan de seducir al resto de la dirigencia de la CTA y a Proyecto Sur, que se han venido negando a avanzar en una amplia alternativa de confluencia con la izquierda y otros sectores.
Es evidente que se impone más que nunca la necesidad de una alternativa nueva desde la izquierda para cubrir este espacio vacante y postular una opción verdaderamente distinta.

Las tareas de los luchadores

Mientras en el ojo de la tormenta la población gana en preocupación, haciendo caso omiso a las recomendaciones de Moyano y la UIA, mucha de esa bronca se transforma en lucha. Los conflictos se han multiplicado en las últimas semanas. Pelearon los docentes diversas provincias y siguen en Catamarca, Córdoba , Capital y, junto a los estatales, en Neuquén. Los portuarios en las terminales y los mecánicos. Los municipales luchan en varias provincias y hasta se logró un inédito paro nacional simultáneo. Así como los bancarios, pese a las maniobras de Zanola y la conciliación obligatoria. En el marco de decenas de reclamos sectoriales. Las peleas combinan las demandas: por salario y en defensa de los puestos de trabajo.
Por eso, la primera tarea que tenemos los luchadores es apoyar todos estos reclamos. E impulsarlos en cada lugar de trabajo. En defensa del puesto laboral y por el salario. Exigiendo la realización de asambleas y plenarios y avanzando en organizar el activismo para empujar por salir a la pelea. Así como apoyar a las nuevas conducciones y delegados combativos en la lucha y en las elecciones, como a la lista Violeta en la Unión Ferroviaria.
La segunda tarea es, además de la pelea concreta por salario y trabajo, exigir la implementación de un programa de medidas de emergencia para responder a la crisis. Que enfrente a las medidas del gobierno y a las alternativas que se plantean desde sectores patronales y la “oposición”. Todos quieren que los platos rotos los paguen los de abajo. Por ello hay que pelear por la prohibición por ley de los despidos y suspensiones y la jornada de 6 hs sin reducción salarial para garantizar los puestos de trabajo. Asimismo pelear por medidas concretas contra la inflación, con eliminación del IVA, control de precios y aplicación de la ley de abastecimiento. Y por que no se pague un peso a los acreedores y los banqueros para aumentar los presupuestos sociales y un aumento general de salarios, jubilaciones y planes sociales.
La tercera tarea es abrir a fondo el debate por la alternativa política que se necesita, no sólo para fortalecer estas peleas, sino para postular un nuevo modelo de país y que los trabajadores y el pueblo, no se vean nuevamente en la opción de soportar a los Kirchner o castigarlos con variantes falsamente opositoras que no ofrecen un verdadero cambio. Desde el MST y el espacio por una Nueva Izquierda, con nuestra compañera Vilma Ripoll venimos planteando la necesidad de construir una alternativa amplia y unitaria. Por eso invitamos a sumarse y a dar esta pelea juntos a todos los compañeros y sectores que vean que hay una necesidad y una oportunidad para dar pasos concretos.

Guillermo Pacagnini


Publicado

en

por

Etiquetas: