Vilma Ripoll diputada

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El año que viene hay elecciones legislativas y la campaña ya empezó. Los Kirchner, preocupados por la caída de su popularidad, quieren los fondos de las AFJP para comprar voluntades con obra pública y hacer proselitismo a favor del Frente para la Victoria y el PJ.
El justicialismo está en plena ebullición, con una amplia gama de variantes: Duhalde, De Narváez, Rodríguez Saá, etc, etc. Incluso, socios menores del kirchnerismo, como Barrios de Pie, van instalando sus propias candidaturas.
Carrió se postula para comandar la oposición. Lo hace apoyando a los empresarios de las AFJP y tejiendo un acuerdo con la UCR. Así le tiende una mano a Alfonsín, De la Rúa, Moreau, Storani… a los mismos que hundieron el país cuando gobernaron. Con la Coalición Cívica, se está sepultando la imagen “progresista” de los primeros tiempos de Carrió y el ARI, y surge una cara más hacia la derecha.
Lamentablemente, Pino Solanas, Lozano de la CTA y Macalusse vienen descartando una confluencia amplia y unitaria con sectores de izquierda. Juntos o separados, también van delineando expresiones electorales.
Hay variantes patronales, del sistema, y hasta de la tibia “oposición” para todos los gustos. Lo que no hay es una alternativa de izquierda. Y es necesaria.
Con la gestión de Macri y el PRO no mejoró nada. La Ciudad de Buenos Aires está colapsada; viajar en transporte público o privado es una verdadera epopeya, los servicios son caros e ine-ficientes; las calles están sucias; las escuelas no tienen calefacción; los hospitales no tienen insumos, crecen la inseguridad, la desigualdad social y la marginalidad; la contaminación ambiental no se detiene. Crecen los bolsones de pobreza, la desocupación y los problemas de vivienda. A los docentes le niegan el aumento salarial que reclaman y a los estudiantes les recortaron las becas. Para trabajadores y vecinos, que encima tenemos que pagar impuestos más altos, Buenos Aires no está buena.
En la gestión Macri, los únicos privilegiados son los barrios turísticos y de los ricachones, donde no falta nada, y los grandes empresarios contratistas de la Ciudad que ven florecer sus negocios al amparo del Jefe de Gobierno empresario, priva-tizador, de derecha y liberal.
La Legislatura está dominada por el bloque PRO, que aunque no tiene mayoría propia, suele tener la complicidad de los bloques del kirchnerismo y de la Coalición Cívica, más allá de algún roce eventual. Los K incluso le votaron a favor a Macri, su nueva policía. En la Legislatura se destaca la voz de izquierda de nuestra compañera Patricia Walsh.
Por estos motivos, desde el MST-Nueva Izquierda estamos lanzando la candidatura de Vilma Ripoll como candidata a diputada en Capital. Lo hacemos al servicio de ofrecer una alternativa distinta, a los viejos partidos patronales y las falsas opciones, para enfrentar la política de los Kirchner y la de Macri. Lo hacemos para fortalecer el llamado a conformar una Nueva Izquierda, que confluya con otros sectores progresistas, de izquierda orgánica o no, de independientes, personalidades y luchadores sociales.
Vilma sale a la disputa electoral para obtener una banca al servicio de los trabajadores, los vecinos, los jóvenes y sus reclamos. Para ser la voz de los que no tienen voz parlamentaria. Vilma sale a plantear que la crisis la paguen los usureros, los grandes empresarios y los ricos, y no los trabajadores y el pueblo.
Vilma es una trabajadora y una luchadora de toda la vida. Vos la conocés. Tanto cuando fue diputada, como fuera de la Legislatura, fue y es un ejemplo de política honesta, combativa y democrática. Vilma siempre puso lo que hay que poner, al servicio de las necesidades populares. Por eso, hoy más que nunca, tiene que volver a ocupar una banca de lucha.
Ayudanos a fortalecer la posibilidad de que Vilma vuelva a entrar a la Legislatura como diputada.

Viernes 12 de diciembre
Acto de lanzamiento en Capital



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