A espaldas de las necesidades populares

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Cada una de las medidas tienen como beneficiario a los empresarios, grandes y medianos, no a los trabajadores y el pueblo.
La moratoria significa que a las patronales les perdonan las deudas con el Estado, incluso las que tengan en juicio y con sentencia por salir. Mientras que si un trabajador se atrasa en el pago de la luz o el gas se lo cortan y listo. Encima, se viene un tarifazo disfrazado, supuestamente “para los hogares de mayor consumo”.
También les rebajarían las contribuciones patronales, es decir que en el caso hipotético de que se decidan a tomar gente, el gobierno les cobraría el 50% y el 25% menos de aportes. Adivine, ¿de dónde saldrá el resto? Sí, acertó, de nuestros bolsillos, ya que lo cubrirán con fondos del Estado, cuyos ingresos surgen mayori-tariamente del aporte de los trabajadores.
Son unos caraduras. Durante todos estos años, en que las grandes empresas embolsaron millonadas a costa del cambio favorable del dólar (en paralelo con la caída estrepitosa de nuestros salarios) y del alto precio de las materias primas, no hubo una sola medida que les hiciera poner más plata, ni aumentar las contribuciones, ni mayores impuestos a las ganancias, ni nada. No es casualidad que durante el gobierno de los
Kirchner, la brecha entre ricos y pobres se haya ampliado enormemente.
Ahora, en la primera de cambio y para apaciguar la crisis a los patrones, lo primero que hacen es otorgarles beneficios para que conserven su ganancia.
Por otra parte, el blanqueo de capitales es una burla, no sólo no traerán un peso, como dijimos, sino que es directamente un “indulto” para todos los capitalistas que fugaron miles de millones de dólares sin pagar ni un impuesto, y ahora si quisieran podrían traerlo pagando el 1%. Y nadie podrá investigar el origen de esas ganancias. Es una estafa lisa y llana.

G.U.


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