El stalinismo en Cuba

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La política del stalinismo para Cuba, en el período anterior a la revolución, osciló de acuerdo a las directivas impartidas desde Moscú. Así, pasaban de posturas ultraizquierdistas a planteos totalmente oportunistas y colaboracionistas de clase.
En 1933, durante la dictadura de Machado, mientras sobrevenía una escalada huelguística que ponía en jaque a la dictadura, y mientras todas las fuerzas políticas planteaban la caída de la dictadura, el PC mantenía una política completamente aislada: hacía un llamamiento a la formación de soviets… Sólo un año después, en 1934, el PC cambia su política apoyando y colaborando con la dictadura militar influenciada por Batista, que ya, para ese entonces, había asesinado a numerosos comunistas.
En los ‘50, durante la lucha contra la dictadura batistiana, el entonces llamado PSP, criticaba la lucha del M26J por “aventurerista”, y se pasa a la oposición al régimen después que lo hicieron las principales fuerzas burguesas y la Iglesia.
Luego de la revolución, el PSP representó al ala derecha del movimiento revolucionario, sosteniendo un frente único con la burguesía y oponiéndose a cualquier medida que llevara a enfrentarla, como las nacionalizaciones e intervenciones a las empresas privadas, acusando de “trotskistas” a quienes las impulsaban. Esto era producto de su concepción stalinista: Cuba debía pasar por un período democrático liderado por la burguesía antes de plantearse las tareas socialistas.
El PSP sólo modificó su política en 1961, cuando el enfrentamiento entre el régimen y el imperialismo no tuvo retorno. Allí, sus cuadros ingresan al Estado y el partido se fusiona en el M26J, dando vida al Partido Único de la Revolución Socialista (PURS), que luego se convertiría en el Partido Comunista Cubano. Pero, más allá de la fusión, los dirigentes stalinistas mantuvieron fuertes polémicas con el ala izquierda del gobierno, representada por el Che, en torno a diversos temas, como la construcción del socialismo en un solo país o la necesidad de propagar la revolución al resto del continente, como planteaba el Che, que era indispensable luchar por crear “1,2,3 Vietnam”. O, si la revolución debía tener una dinámica socialista permanente, o sólo “democrática y antiimperialista”.
En toda Latinoamérica, este enfrentamiento se plasmó en diversas rupturas por izquierda al interior de los PC´s, que adherían al “castrismo”.


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