Patricia Walsh, en la Legislatura porteña

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Contra Macri… y sus socios políticos

A fines de año, en la Legislatura se acumulan temas clave. Hace poco, entre otras leyes, se aprobó la Policía Metropolitana y su Instituto de Formación. Y restan otras. La principal es el Presupuesto 2009. También una reforma del Instituto de Vivienda, que es un cambio para peor, o crear un Distrito Tecnológico en Parque Patricios, con total exención de impuestos a las empresas. En todas estas cuestiones, nuestra diputada Patricia Walsh (Nueva Izquierda) viene dando una consecuente batalla contra el macrismo… señalando a la vez el rol de los supuestos opositores que no lo son.

El responsable político número uno de lo que pasa en la Ciudad de Buenos Aires es Mauricio Macri, junto a su vicejefa Gabriela Michetti. Su gran apoyo es la Legislatura, cuyo principal bloque es el del PRO. Pero sobre 60 diputados, el oficialismo no tiene mayoría propia sino 26. Si el jefe de gobierno porteño pudo lograr las leyes que necesita, incluida su policía, es gracias a los bloques que se dicen opositores.
El Frente para la Victoria tiene 12 diputados y la Coalición Cívica 6. Dando quórum en las sesiones o directamente votando a favor, durante todo el año ambos -y en menor medida el ibarrismo y otros bloques más chicos- ayudaron a Macri a obtener sus leyes. La compañera Patricia Walsh, con ironía, en el recinto de sesiones, y sobre todo en dirección al kirchnerismo, calificó varias veces esta colaboración como “matrimonio político”.
Esta actitud funcional al macrismo de quienes se dicen opositores la ilustra bien una nota del diario Crítica, del domingo 30. De las 29 leyes del PRO que más polémica originaron este año, el bloque K le aprobó nada menos que el 70% y la Coalición Cívica más de la mitad. Como dice la nota, “la más opositora fue la legisladora Patricia Walsh”. Ella no votó ninguna de esas leyes, todas antipopulares y en favor de los negocios privados.

Un Presupuesto de terror

Cada año, la Ley de Presupuesto es la más importante ya que establece qué fondos se recaudarán y en qué se gastarán. Así como cuando apenas asumió Macri aumentó el ABL, para el 2009 propone aplicar el Impuesto a los Sellos a todas las actividades, incluidas las tarjetas de crédito. O sea: si uno compra con tarjeta, le deberá pagar un porcentaje a Macri. Además, plantea seguir endeudando a la Ciudad. Pero como el mismo PRO reconoce que por la crisis es difícil conseguir créditos, sólo harán las obras más “visibles”, de más impacto electoral, pero no las de infraestructura básica que hacen falta.
En las reuniones con los diversos ministros, y en la sesión con el jefe de gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, Patricia fustigó el proyecto de Presupuesto de Macri: “El ministro de Hacienda dijo que tendrían en cuenta los efectos de la crisis económica internacional y nacional, pero defendió las mismas cifras que habían presentado antes del estallido, sin ningún cambio. Además de rechazar los impuestos al consumo y la rebaja en las partidas sociales, nos preocupa en especial el tema trabajo. Aunque Macri siempre habla de ‘inclusión social’, de un Presupuesto total de casi 17.000 millones de pesos al rubro Trabajo le destina apenas un 0,31%. Si en una Ciudad con el 13% de desempleo y subempleo esta cifra ya era insuficiente, ante una crisis que traerá suspensiones y despidos es directamente insostenible.”
Al ministro de Educación, Mariano Narodowsky, le cuestionó el carácter no remunerativo del último aumento salarial docente: “Aunque él lo vea de otro color, el salario en negro es en negro. A partir de la Ley 1.528, cuya autora fue mi compañera Vilma Ripoll, la Ciudad fue blanqueando todo el sueldo docente. Este aumento en negro es un evidente retroceso que perjudica a los trabajadores y a la educación pública.” Narodowsky respondió con evasivas.
Al ministro de Ambiente y Espacio Público, Juan Pablo Piccardo, Patricia le refutó el tema de la basura: “Es el mayor contrato privado de la Ciudad y bajo esta gestión insumió el 6,5% del Presupuesto, un récord histórico. Para 2009 prevén darle 1.032 millones de pesos a las empresas. Según las propias cifras oficiales, el costo del servicio privado es entre un 60 y un 104% más caro que el servicio estatal. ¿No sería más conveniente un servicio estatal, eficiente y mucho más barato? ¿Por qué no rescinden los contratos o al menos los renegocian a la baja?”, le preguntó, mientras exhibía un cuadro comparativo (ver abajo). Piccardo respondió con evasivas.
Lo mismo hizo Walsh con los ministros de Salud, ante el cual criticó “el déficit de personal de los hospitales públicos”; de Desarrollo Urbano, a quien le señaló “la promesa incumplida de construir 10 kilómetros nuevos de subte por año”; y de Cultura, por “las obras del Teatro Colón, que ningún funcionario del macrismo logra justificar, como en el juego del ‘gran bonete’. Primero plantearon un proyecto faraónico sobre todo el teatro, por 280 millones de pesos. Luego prometieron reducir las obras, reconociendo que algunas eran ‘fantasía’ o ‘innecesarias’, pero mantienen el mismo costo original de 280 millones. Es un escándalo.” Varias de estas críticas se las reiteró en la sesión del lunes 1º a Rodríguez Larreta, quien directamente no pudo responderle.
Esta breve reseña confirma que Patricia Walsh es un ejemplo de verdadera oposición: la oposición de izquierda.

Pablo Vasco


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