A 50 años de la Revolución Cubana (Ultima Parte)

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Si bien el proceso cubano fue y es absolutamente rico, en este trabajo queremos detenernos en los debates que se abren en estos momentos decisivos. Todo el mundo mira aquella revolución gloriosa y se pregunta hacia dónde va Cuba hoy. Por ello, en estas páginas sólo realizamos un paneo general sobre los hechos históricos teniendo en cuenta la importancia de las discusiones que hoy se están planteando.

En la década del ’60, la revolución que era amenazada por el imperialismo generó simpatía en la vanguardia latinoamericana que al mismo tiempo se alimentaba de ella. Cobraba fuerza la consigna del Che contra el capitalismo y el imperialismo que impulsaba “uno, dos, muchos Vietnam.” Si bien la consigna era correcta, nuestro partido polemizó con el método foquista, que confiaba más en la receta cubana que en las masas movilizadas. Aquella política no tardaría en encontrar un enemigo dentro de sus propias filas. Stalin ya había determinado que los Partidos Comunistas sólo pelearían por el socialismo en un solo país y, por ende, no desarrollarían la revolución internacional. La Cuba de Fidel no tardaría en alinearse política y económicamente. Durante toda aquella década, la mayoría de las relaciones económicas habían sido con el “bloque socialista”, pero esa situación se legitimaría en el ‘72, cuando Cuba ingresó al Comecom1 , obligada por el bloqueo norteamericano.
En todo el continente comenzaban a germinar revoluciones y Fidel Castro toma un camino que, para nuestra corriente, fue equivocado. El hombre de la revolución no llamó a profundizar ninguno de los procesos revolucionarios que nacían, logrando que fueran abortados. Argumentaba que con salidas dentro del sistema capitalista podrían darse revoluciones sin que estas fueran cruentas. Nicaragua y El Salvador siguieron sus consejos y décadas después siguen pagando las consecuencias.
En 1989, la caída del muro de Berlín planteó una nueva encrucijada para la Revolución, que hasta ese momento había enfrentado el bloqueo norteamericano con la ayuda de la URSS.

¿Cómo seguir con la Revolución?

Las discusiones que hoy se plantean ante el 50º aniversario de la Revolución deben enmarcarse, también, en la crisis más grande que ha vivido el capitalismo. Como nuestra compañera Celica Hart, recientemente fallecida, dijo alguna vez: “cada reflexión cubana, cada paso que demos, deberá estar en consonancia con el despertar revolucionario en América”.
El 2008 fue un año de cambios en Cuba. Durante casi 5 décadas el timón de la isla había estado en manos de uno de los más queridos dirigentes de la Revolución Cubana, Fidel Castro. Luego de su larga enfermedad, fue reemplazado por su hermano Raúl.
Pensar que el camino de la apertura cubana es sólo obra de Raúl es equivocado. Desde febrero del ’82 comenzaron a tomarse diferentes medidas a fin de apaliar la crisis de una isla cercada por el capitalismo. Ese año, a través del Decreto Ley 50, se autorizó el establecimiento de empresas mixtas por el cual se debilitó la propiedad colectiva, fortaleciéndose el avance de la propiedad privada de los medios de producción. En 1988, con el Decreto Ley 145 se permitió la representación de multinacionales en la isla. El 3/4/90 se autorizó el establecimiento de almacenes de mercancías en consignación y el 15/10/90 se estableció el arancel de Aduanas debilitando el monopolio estatal del comercio exterior. En 1992, la reforma constitucional se pone al servicio de la apertura del capitalismo con la vía a la inversión extranjera. Ese mismo año, el Banco Nacional de Cuba reguló las normas de cobros y pagos para las entidades autorizadas a operar en moneda libremente convertible. Un año más tarde, se transformó las granjas estatales en cooperativas, tendiendo a una contrarreforma agraria, y en 1998, se estableció el Sistema de Perfeccionamiento Empresarial, mediante el cual se crearon las condiciones para dar un salto en el proceso de privatización de las empresas estatales.
Esta ruta que Fidel tomó hace años, ahora está siendo profundizada por Raúl. Celia Hart marcaba las contradicciones y alertas de este camino cuando explicaba que “las medidas que se están tomando apuntan sobre todo a una mejora en las condiciones de los pequeños campesinos… quieren atacar el problema de la alimentación. Después de la catástrofe que provocó la caída del muro de Berlín, el campo se contrajo y la pasamos muy, pero muy mal. La comida en Cuba es extremadamente cara. El otro gran cambio es la flexibilización de la pequeña propiedad privada, con los arrendamientos y los créditos. Estas cosas me dan un poco de alergia. No las rechazo, pero me hacen, al menos, estornudar… van a incluir a los cuentapropistas en el sistema de pensiones, lo que me parece muy bien. Ellos son los que proveen servicios por su cuenta, pero pagan impuestos: plomeros, taxistas, dueños de restaurantes o negocios chicos… Bah, en realidad son chicos pero ganan mucho más que un trabajador del Estado. Ahí está el conflicto. La contradicción que se crea es que ha habido una flexibilización para los primeros, pero no para los que trabajan para el Estado. A ellos les van a aumentar la edad para jubilarse, de 60 a 65 años. No quiero decir que quedan relegados, pero estoy esperando que haya una compensación también, un aumento de salarios por ejemplo… Yo soy profesora universitaria. También soy escritora y me pagan algún que otro libro. Sólo con mi sueldo de profesora, que es alto, de 700 pesos, me sería difícil llegar a fin de mes. Pero la verdad que uno gana más que su sueldo en Cuba. Nadie paga su casa, la luz está subvencionada, la educación y la salud son gratis.. En Cuba, a pesar de todo, no hay muertos de hambre… Yo estoy de acuerdo con el tope salarial del Estado. Pero hoy, al no ser suficiente, la maestra después de dar clases tiene que ir a pintar uñas o a cortar el pelo. Y ahí es donde se ve el conflicto. ¿A qué actividad le va a dar más importancia? Yo tengo miedo de que sigamos el camino de China, donde el Comité Central terminó diciendo que todo el mundo se debe enriquecer y los millonarios dirigen ahora el partido… Raúl subió a muchos de los dirigentes de la vieja guardia. Por ejemplo, Machado Ventura, nuestro actual primer vicepresidente, que dirigió el partido en su época más stalinista. Entiendo que Raúl lo hizo porque es gente en la que él confía. Pero muchos de nosotros esperábamos que ascendiera al grupo de apoyo de Fidel, gente joven como el canciller Felipe, Carlos Ballester, el secretario privado de Fidel, Carlos Lage. Un poco nos desconcierta porque por un lado hacen estas medidas liberalizadoras, pero por otro lado aumentan la centralización del poder… tal cual fue China. Allá fue la dirección del partido la que llevó adelante la apertura, nadie más…”
Las palabras de Celia marcan la magnitud del debate que se abrió en Cuba, que se sintetiza en la restauración versus la profundización de la Revolución.
La apertura en China ya muestra sus consecuencias. Allí comienza a verse la explotación capitalista y esclavizante en los Hong (enclaves) libres de impuestos y de reglas de respeto a los derechos obreros. Los viejos burócratas se convirtieron en los nuevos patrones millonarios. La corrupción llega a niveles alarmantes como la represión y la falta de libertad. Sería una gran derrota que los revolucionarios permitan que Cuba siga ese camino cuando las recetas rusas o chinas de vuelta al capitalismo han fracasado con todo éxito.
Las contradicciones del rumbo de la isla acechan pero la presencia de los procesos revolucionarios de Venezuela, Bolivia y Ecuador abren un camino esperanzador. Para los que tenemos más de 40 años de trotskismo, vivir esta crisis que está haciendo tambalear al mundo, reaviva nuestra esperanza al recordar la confianza que Moreno tenía en la clase obrera del continente, desde Estados Unidos hasta nuestro país. Lo que en ese entonces parecía una utopía comienza a tomar forma en un continente en estado de efervescencia que debe apoyar al pueblo cubano en la defensa de la Revolución.

Defender la Revolución

En medio de los debates que se abrieron, es innegable que la isla sigue sobreviviendo a uno de los bloqueos más criminales que el mundo haya visto. Estados Unidos es responsable de los grandes padecimientos de la población, de la falta de alimentos, medicamentos y otros insumos básicos que aliviarían la situación del pueblo cubano. El nuevo presidente norteamericano habló de Cuba durante la campaña y llegó a decir que estaría dispuesto a hablar con Raúl Castro, pero sobre los temas acuciantes nada dijo. A pesar de todo eso, Cuba sigue siendo el país con menos desocupación, mortalidad infantil y analfabetismo, flagelos que castigan al resto del continente.
Cuba no está sola y, por el momento, encuentra oxigeno con la ayuda bolivariana. Chávez le suministra 93.000 barriles diarios de crudo y productos petroleros. Sin embargo, aunque parece que no se van a producir cambios sustanciales, se dice que Raúl pretende que su país no dependa tanto de Venezuela y, en ese camino, se relaciona con Azerbaiján, Guinea Ecuatorial y Angola, otros productores petroleros. También ha buscado un mayor acercamiento a Lula para ampliar acuerdos de exploración de crudo en aguas profundas y producir etanol a base de caña de azúcar. Este gesto fue tomado con estupor por quienes pretenden profundizar la revolución
Otro gesto alarmante del rumbo de Raúl Castro fue el acercamiento al cardenal Bertone, número dos del Vaticano, cuando descubrió una estatua de Juan Pablo II conmemoratoria de la visita del pontífice a la isla, en 1998. En esa oportunidad, Benedicto XVI llamó a los cubanos a la reconciliación. Acercar a la isla a quienes defienden las ruinas de este sistema capitalista y distanciarse de las masas latinoamericanas que siguen la senda revolucionaria es un camino peligroso cuando lo que está planteado es defender la gloriosa revolución que el pueblo cubano protagonizó.
Defender la Revolución y pretender que se profundice no implica callar nuestras diferencias. Nosotros bregamos por un socialismo con la más amplia democracia y por eso estamos convencidos de que el camino es profundizar la discusión que se ha abierto en Cuba. Sin democracia obrera para debatir, participar y decidir realmente, el futuro de la isla se oscurece. Básicamente, es el movimiento de masas cubano el que deberá encontrar las mejores formas organizativas que mantengan viva la llama de la Revolución, cercándole el paso a la barbarie del capitalismo imperialista.
El camino de Cuba está abierto y tenemos confianza en su pueblo. Como diría el poeta Nicolás Guillen, “junto a la orilla del mar, tú que estás en fija guardia, fíjate, guardián marino, en la punta de las lanzas y en el trueno de las olas y en el grito de las llamas y en el lagarto despierto sacar las uñas del mapa: un largo lagarto verde, con ojos de piedra y agua.”

1 Comecom: El Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME o Comecon) fue una organización de cooperación económica formada en torno a la Unión Soviética

Mario Doglio


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