Movimiento obrero

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Balance y desafíos mirando al 2009

El 2008 fue un nuevo año de reclamos para los trabajadores. Que mantuvieron la energía combativa con la que irrumpieron con fuerza en el teatro de operaciones K. desde el 2004. Así como fueron claves para erosionar las pretensiones del mandato de Néstor K., también se plantaron ante las ansias de Cristina K. de normalizar el país barriendo con luchas y dirigentes antiburocráticos. Durante el año la crisis de la burocracia se profundizó entre patotas y divisiones. Y fue un año de prueba para el proceso de surgimiento de nuevos dirigentes, en las luchas y elecciones gremiales, donde la concepción de modelo sindical jugó un papel determinante. El triunfo agrario tonificó la pelea obrera y popular, que ahora enfrenta los embates del gobierno y las patronales para hacerle pagar la crisis con despidos y suspensiones. Se avecinan peleas que van a ser duras, que van a requerir no sólo disposición a la lucha, sino una política correcta para desarrollarlas y para que avance una dirección democrática que las lleve al triunfo.

El 2008 despuntó con un punto nodal de la agenda de gobierno de Cristina: vertebrar un Pacto Social con empresarios y la burocracia. Fracasó en toda la línea por tres razones: su propia debilidad política que se agravó cualitativamente a partir de la derrota en el conflicto agrario; la crisis de la burocracia que, pese a todos los esfuerzos que hicieron por recomponerla, sufrió nuevas divisiones y se deterioró más en su relación con la base obrera; las peleas por el salario y el puesto laboral que, aún en condiciones difíciles, libró la clase trabajadora.
Sin embargo, ello de ninguna manera significó que no hayan intentado quebrar las luchas y barrer a las nuevas direcciones. Ello era una necesidad ante un movimiento obrero que venía arrancando tajadas del superávit en el caso de los estatales, y porciones sustanciales de la tasa de ganancia de las patronales y las transformaba en salario y recuperación de conquistas. Y, aún sin Pacto, patrones, burocracia y gobierno, con división de tareas, actuaron en conjunto ante cada pelea. Lograron algunas victorias, quebrando la pelea de Dana, la heroica huelga del Casino y otras peleas del pasado verano. Debieron retroceder en otros intentos serios como el del Subte, donde pese a las patotas y maniobras de la UTA, los juicios por desafuero y ataques de la patronal y la complicidad del gobierno, no lograron quebrar al cuerpo de delegados, en una pelea que continúa. Pero de conjunto, el movimiento obrero -apoyado en un clima más general de reclamos, bronca y ruptura con el gobierno de la mayoría del pueblo- ha mantenido una relación de fuerzas favorable. Por ello este fue un año de grandes luchas docentes, quienes estuvieron claramente a la cabeza de las peleas y donde más se notó el rol de las nuevas conducciones, pero también de la salud, municipales y los estatales de la mayoría de las provincias que arrancaron aumentos y pases a planta. También pelearon sectores de servicios como bancarios, del transporte, entre otros. Y los gremios industriales, a pesar del nefasto rol de las burocracias, pelearon por salario y ahora han iniciado la resistencia a los despidos. La política del techo salarial fue superada, aunque costó seguirle el ritmo a la inflación que licuaba los aumentos. Pese a la complicidad de Moyano y Yasky con el gobierno y los empresarios.

Burocracia: entre patotas y divisiones

Lejos de avanzar en la necesaria recomposición funcional a las necesidades de los de arriba, la burocracia ahondó su crisis. La CGT se dividió y alrededor de Barrionuevo, nació la “Azul y Blanca” que amenaza la hegemonía de Moyano presentándose como una “alternativa” para cuando la debacle de los K. termine derrumbando al obsecuente cacique camionero. Los que permanecen en la CGT oficial, distan de ser un bloque homogéneo. No sólo disputan de palabra. Ahora libran verdaderas batallas campales con patotas feroces que hasta se han cobrado la vida de algunos dirigentes. De aquél debut de “Madona” Quiroz en San Vicente, pasando por el “Pata” Medina de la UOCRA fueron recurrentes los combates en actos del PJ, sedes sindicales y hasta en las calles. Los recientes hechos de La Pampa y los ataques a ATILRA Rosario, muestran que la crisis se profundiza. Detrás de ella se hallan intereses patronales, prebendas de aparato (con millonarios negociados de por medio) y un reflejo de la crisis del propio PJ K y “anti K”. Aunque lo más importante es que cada vez más se les mueve el piso, porque lo que más crece es la bronca y el desprestigio entre los trabajadores, por la historia de traiciones.
A la CTA no le fue mejor, ya que creció la crisis en su conducción, se estancó y paralizó como central. Sus coqueteos con los K. al confiar en una de las tantas mentiras del matrimonio de otorgarles la personería, les bajó la guardia y desde el gobierno cooptaron y/o sedujeron a un sector importante de su dirigencia incluyendo al secretario Yasky. El conflicto agrario y luego la ley de movilidad jubilatoria, ahondaron la división. Pero la sangre no llegó al río, ya que el sector de De Gennaro, que venía crítico con el gobierno, terminó pactando con Yasky en la Constituyente Social y juntos apoyaron algunas medidas K. Lo cual es doblemente grave siendo una central esencialmente de gremios estatales. Por ello, a pesar de señalar algunas propuestas para enfrentar la crisis, no llaman a apoyar y a unificar las luchas y es lamentable el rol que juegan por ejemplo en las luchas docentes.

Claroscuros de un proceso de recambio sindical en desarrollo

Al calor de las luchas y también en varias contiendas electorales, siguió desarrollándose el proceso de recambio sindical. Con muchas desigualdades, pero presente en gran parte de los gremios, corporizado en un activismo muy combativo, en nuevos delegados y varias conducciones sindicales.
El 2008 también fue una nueva prueba para las nuevas conducciones y se vieron distintos resultados en luchas y elecciones que no dependieron solamente de las condiciones objetivas, sino de la política que se implementó desde las propias nuevas direcciones. Sin dudas las condiciones de la realidad, las luchas y la bronca a la burocracia, abonan para que siga avanzando. El gremio docente, donde la Lista Lila es una gran conquista de la lucha, donde sus integrantes lo demostraron en los combates salariales del año y también en la expresión electoral, con ADOSAC, AGMER, ATEN Capital, y otros sectores que lograron avances importantes, es donde ha crecido más el proceso, donde avanzaron las conducciones frente a la burocracia y retrocedieron las expresiones sectarias. También en otras conducciones como ADIUC y los Judiciales de Córdoba que ganaron el sindicato, la CICOP, en las peleas por defender a los delegados del Subte (que ahora está en una situación compleja, como analizamos en la pág. 14), en los centenares de delegados de diversos gremios y expresiones opositoras, como la Bordó de los Telefónicos de Rosario, la Violeta de Ferroviarios, entre otras. Un aspecto fue fundamental para ello: tener una política correcta, que arranca de leer acertadamente las condiciones de la realidad para desarrollar una pelea, ser consecuente en enfrentar al gobierno y las patronales y adecuar la política para combatir a la burocracia combinando tácticas de denuncia y exigencia según corresponda. Defender la unidad de las internas, cuerpos de delegados y comisiones directivas combativas frente a los enemigos, respetando las diferencias y la pluralidad, siempre apoyados en la base y practicando la democracia sindical, que es la base de todo ello y la condición necesaria para que el proceso avance.
Pero no todos pasaron la prueba. En Alternativa Socialista ya analizamos los balances de Dana, Mafissa y, sobre todo del Casino, los errores cometidos y cómo son destructivas las políticas sectarias, aparatistas y que reproducen muchos métodos del modelo sindical burocrático. Llevan a la derrota y al retroceso de estos fenómenos y permiten que la burocracia recupere terreno. Esta política que aplican varios grupos de izquierda sectaria (como PO o PTS) y también sectores sindicales no partidarios. Eso ocurrió también en elecciones como ATEN Plottier que se perdió, así como las seccionales ferroviarias, como balanceamos en la página 15. Política que ha llevado al divorcio de las conducciones de los SUTEBAS de Lomas y Sarmiento con el activismo y los docentes. Por el contrario, el reagrupamiento de dirigentes y activistas en La Plata y otros lugares, ha permitido sentar las bases para que la Lila presente batalla en el 2009 disputando el SUTEBA.
Combatir tanto el sectarismo y los métodos burocráticos de estos sectores de la vieja izquierda, como el oportunismo de las corrientes proburocráticas y de los sectores sindicales que también se adaptan al aparato, se alejan de la base y sus necesidades y no dan la pelea hasta el final, es una condición imprescindible para que el proceso siga avanzando en el próximo año. En pos de practicar y disputar por un nuevo modelo sindical democrático.

Los desafíos que se vienen

Se vienen duras luchas. En el estado, porque reducen los presupuestos y pretenden congelar salarios. En las privatizadas, porque quieren cercenar las conquistas logradas y hacerle pagar a los trabajadores el costo de reducir subsidios y en los gremios privados porque arrecian los despidos y suspensiones. El camino es el de la General Motors y su resistencia. No permitir que cambien trabajo por salarios. Exigir la apertura de los libros, la prohibición por ley de despidos y suspensiones y el reparto de las horas de trabajo con jornadas de 6 hs con mantenimiento del salario. Pelear por la reapertura de paritarias y salarios actualizados acordes a la canasta real. Defender las cajas jubilatorias de los zarpazos como el que ayer aplicó Schiaretti en Córdoba y ahora Scioli en Buenos Aires y pelear por el 82% al que los K. le colocaron el candado. Exigiendo a las conducciones de la CGT y la CTA un plan de lucha para que la crisis la paguen los de arriba. Y organizando la pelea en cada lugar.
La otra gran pelea, es por nuevos dirigentes. El fallo de la Corte favorece este proceso. Se va a dar en las luchas y elecciones gremiales para seguir desalojando a la burocracia, peleando por listas unitarias que levanten y practiquen sin titubeos la democracia sindical.
Al tiempo que redoblamos la defensa de las nuevas conducciones frente a los ataques de la burocracia, las patronales y el gobierno, a los compañeros procesados y perseguidos.
Las peleas no van a ser fáciles, van a intentar hacernos pagar la crisis. La debilidad del gobierno y de la burocracia y el clima general anti K. favorecen a los trabajadores. Tener una política acertada para la lucha y la dirección, va a ser una clave ineludible para lograr frenar los ataques, defender conquistas y lograr nuevas.

Guillermo Pacagnini


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