Un año de gobierno CFK

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Lo que viene

Cuando hace poco más de un año Néstor Kirchner le pasaba “el mando” a su esposa, si bien existían signos claros de agotamiento del modelo económico K, nunca debió imaginar que en menos de un año Cristina tendría que enfrentar un panorama político-económico tan complicado. Es que, aunque su plan económico ya hacía aguas por varios agujeros, él todavía tenía confianza en que “el viento de cola” o “el arrastre” del crecimiento de la macroeconomía de los años previos le alcanzará para enfrentar más o menos tranquilo todo el 2008 y prepararse lo mejor posible para un difícil 2009, signado por la batalla electoral y los altos vencimientos de la Deuda Externa. Tenía a su favor el pacto con la burocracia sindical, tanto de la CGT Moyano como de la CTA de Yaski; más de 40 mil millones de dólares de reservas; una recaudación que venía creciendo mes a mes casi paralela al ritmo inflacionario y altos ingresos fiscales a través de las retenciones al agro, dado los precios récord de los cereales como soja y maíz.
Pero la lucha del campo ya entrado el 2008, con los pequeños y medianos productores a la vanguardia, puso de manifiesto que aún en la macroeconomía había grandes problemas. La ganancia de los grandes pooles de siembra, amigos incondicionales de K, no podía ocultar la crisis de ciento de miles de productores que soportaban los crecientes precios de los insumos para producir y el aumento de las retenciones. La derrota final del gobierno con la caída de la 125 fue un durísimo golpe al modelo.
Al ya muy complicado panorama interno, vino a sumarse la crisis económico-financiera internacional. Sin lugar a dudas, tanto a nivel mundial como local los gobiernos y empresarios se han puesto de acuerdo en que la tremenda crisis económica la paguen los de abajo. Para salvar a los capitalistas, Cristina no tiene más remedio que ajustar a los trabajadores, por eso deja correr los despidos, suspensiones, rebajas salariales, planea aumento de tarifas y congelamiento salarial para los estatales. Es que toda la plata existente, de reservas y recaudación, la dispondrán para pagar la deuda y subsidiar a los empresarios.
Pero esto no será gratuito: motorizará las luchas, como se evidenció ya con las movilizaciones del SMATA en defensa de los puestos de trabajo, como anuncian los maestros planeando planes de lucha para el inicio del ciclo 2009 y muchas otras que se vendrán. Para ellas debemos prepararnos, ya que no hay un gramo de verdad en las aseveraciones del gobierno que las medidas de su paquete anticrisis sea para defender el empleo y el bienestar de los trabajadores.

Gerardo Uceda


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