Nahuel Moreno

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«El genocidio es una constante del sionismo»

El domingo 25 de enero se cumplirán 22 años del fallecimiento del fundador y principal dirigente de nuestra corriente socialista revolucionaria, el compañero Nahuel Moreno. Ese día, a las 17 hs, en Buenos Aires realizaremos un acto de homenaje ante su tumba, en el Cementerio de la Chacarita. Asimismo se harán actividades en otras ciudades del país.
A lo largo de toda su vida revolucionaria, Moreno fue un apasionado seguidor de las luchas de los pueblos árabes y, en especial, de la gesta del pueblo palestino. En setiembre de 1982, por ejemplo, polemizando con otros compañeros, escribió un folleto reivindicando la consigna de una Palestina laica, democrática y no racista. También en el libro Conversaciones con Nahuel Moreno1?, nuestro dirigente se refiere al nazismo, el apartheid y el sionismo. Por la actualidad que mantiene, reproducimos aquí fragmentos de ese texto.

En su opinión, ¿podría haber capitalismo por trescientos, cuatrocientos o quinientos años más?

Moreno
: Bueno, puede ser que el capitalismo cambie y logre una nueva forma de explotación. La escuela económica semi-marxista de Wallerstein señala esa posibilidad, que en mi opinión, históricamente no está descartada.

Es decir, el capitalismo se estaría hundiendo, pero sin que llegue el socialismo…

Sí, por eso hablamos de la barbarie. Nuestra expresión, socialismo o barbarie, parece una consigna, pero en realidad es un concepto teórico muy profundo. Significa que la crisis capitalista no conduce inexorablemente al socialismo sino que puede dar lugar a una nueva sociedad de clases mucho peor que el capitalismo, basada en formas de trabajo semi-esclavistas.
En ese sentido es apasionante el estudio del nazismo. El fenómeno de Hitler no ha sido estudiado a fondo por los marxistas. En el racismo hitleriano tenemos el embrión de una nueva sociedad esclavista, con los campos de exterminio y de trabajo adonde Hitler enviaba a los judíos, los polacos y también a los izquierdistas. Es el comienzo de una nueva relación de producción, con nuevas formas de esclavitud.

Hitler sometió a esas formas de esclavitud a pueblos que él consideraba enemigos, conquistados durante una guerra. Eso ya había sucedido antes en la historia.

En primer lugar, Hitler sometió a ese principio de esclavitud a los judíos y a los izquierdistas alemanes antes de la guerra. Después lo extendió a los pueblos conquistados, principalmente a los eslavos. Por otra parte, en la historia moderna no se había visto nada parecido a la barbarie nazi. En la Primera Guerra Mundial no existían campos de concentración donde se empleara mano de obra esclava.
Los únicos antecedentes se remontan al surgimiento del capitalismo, y la conquista de América por los españoles y los portugueses, principalmente aquéllos. Fue un verdadero genocidio de la población aborigen, en el que fueron masacrados entre 60 y 80 millones de indígenas…
Creo que es evidente el paralelismo entre el genocidio de los indígenas por los españoles, en los comienzos del capitalismo, y el de los judíos y los eslavos por Hitler, ya en la época de la decadencia del sistema. Pero Hitler retoma también otro elemento de la etapa inaugural del capitalismo: la tendencia de los países más desarrollados a transformar al mundo en colonias suyas. Hitler convierte esa tendencia en una política consciente de transformar en colonias a las naciones, las nacionalidades y los pueblos europeos.
El nazismo, como fenómeno del siglo XX, retoma las tendencias más antiguas del capitalismo y las proyecta hacia el futuro. Si subsiste el capitalismo, Hitler será superado.

¿Es decir, habrá una generalización de los campos de trabajo, con sus guardias y sus alambres de púas?

Exactamente.

¿Algo así como el apartheid extendido a toda la tierra?

Antes que nada quiero aclarar que el apartheid no es privativo de la minoría blanca sudafricana con respecto a los negros: esa misma política la aplica el Estado de Israel con respecto a los árabes y los palestinos. Pasando a su pregunta, el nazismo es más brutal que el apartheid o el sionismo, lo que ya es mucho decir. Además, aspiró a imponerse en el mundo, no limitarse a un solo país o región, como el apartheid en Sudáfrica y el sionismo en Palestina. Ni el Estado boer ni el Estado sionista aspiran por el momento a extender su régimen de explotación y genocidio racial más allá de sus actuales zonas de influencia, debido a la debilidad de la clase capitalista de ambos…

Usted traza un paralelismo entre el nazismo, el apartheid y el sionismo. ¿Nunca lo han acusado de antisemita por eso?

Sí, la izquierda sionista me acusa de antisemita, sobre todo porque sostengo que es necesaria la destrucción del Estado sionista.
Como marxista, parto de la base de que el proletariado de una nación que explota y oprime a otra, como Israel a los árabes y palestinos, no puede liberarse. La clase obrera judía es heredera de una gloriosa tradición en la lucha de clases: el camino del proletariado occidental, incluido el argentino, esta sembrado de una multitud de heroicos luchadores judíos. Pero ese proletariado no podrá seguir hasta el fin, ni reverdecer y superar su gloriosa tradición, mientras no se ponga de parte de los palestinos y los árabes, que son reprimidos, perseguidos, y esclavizados por el Estado de Israel. El genocidio es una constante del sionismo, desde los primeros años hasta la reciente invasión del Líbano y la masacre de los campamentos de Sabra y Chatila.
Eso de llamarnos antisemitas es una trampa para incautos. Es como decir que un alemán que quería la derrota de la Alemania nazi era antialemán; o que quien quiere barrer del mapa a la república boer porque es antinegra, es un racista porque está contra los campesinos boer.
La pregunta a responder con respecto a las relaciones entre pueblos, razas, naciones y clases es muy sencilla, yo diría demasiado sencilla: ¿quién oprime, quién es el oprimido? Para un marxista revolucionario, la respuesta es tan sencilla como la pregunta: estamos contra los opresores y a favor de los oprimidos. Defendemos a muerte a estos últimos, sin dejar de señalar, cuando es necesario, los errores de su dirección.
El terrorismo árabe es una táctica aberrante, totalmente equivocada, y así lo decimos. Pero nosotros seguimos al lado de los palestinos y los árabes, defendiendo a esos luchadores aunque empleen tácticas aberrantes y monstruosas, que van contra los intereses de sus pueblos.
Lo esencial para nosotros es que ese terrorismo es producto de la desesperación de los jóvenes palestinos que viven en condiciones similares a las de los campos de concentración nazis. Mira las fotos de los habitantes de esos campos: tienen la piel pegada a los huesos. Muestran el mismo estado que los sobrevivientes de los campos de Buchenwald y Auswichtz, cuando fueron liberados al fin de la guerra. El culpable es el Estado de Israel, apoyado, desgraciadamente, por su pueblo; así como el Estado nazi, durante sus primeros años, tuvo el apoyo de la mayoría del pueblo alemán. No tiene importancia que esos campos se encuentren dentro o fuera de las fronteras de Israel: su existencia se debe a la expulsión de los palestinos de su patria.
La similitud con el Estado boer y el nazismo salta a la vista. El nazismo no sólo persigue a la izquierda sino que emplea los métodos más salvajes de guerra civil contra otras razas, principalmente contra los judíos. Nosotros siempre hemos luchado en primera fila contra las expresiones de nazismo, y defenderemos incondicionalmente a los judíos.
Cuando uno pertenece a una raza o nación explotadora en lucha contra una nación o nacionalidad oprimida, si es un marxista revolucionario consecuente, está por el derrotismo revolucionario.
El mal menor es la derrota de su propio país o nacionalidad. Lenin estuvo a favor de la derrota rusa en la guerra ruso-japonesa y en la Primera Guerra Mundial, y por eso lo llamaron traidor, anti-ruso, racista, agente alemán. Y a nuestros camaradas judíos que combaten al sionismo los llaman traidores, renegados, antisemitas, por oponerse a la opresión y genocidio de los árabes y los palestinos por el Estado de Israel.
La opresión racial en Israel y Sudáfrica es una expresión moderna del barbarismo nazi, demuestra una vez más que donde hay capitalismo el nazismo está a la vuelta de la esquina si no es detenido por el movimiento de masas.

1 Publicado en 1986 por Ediciones Antídoto, Buenos Aires, en base a entrevistas a Nahuel Moreno realizadas por Raúl Tuny y Daniel Zadunaisky


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