Panorama político

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Encrucijada K: crisis y año electoral

El 2009 empezó caldeado no sólo por el verano sino por la sensación térmica política y social. El brutal tarifazo en curso derrumbó el verso keynesiano de los K y desnudó sus verdaderas intenciones de recaudar a ultranza para pagar la deuda y hacer caja política. Los despidos y suspensiones, el chaleco salarial, el robo a los chacareros y la carestía que no cesa de castigar los bolsillos populares, demuestran que insisten en que la crisis la paguemos los de abajo. La bronca se multiplica y la creciente conflictividad en empresas, barrios y en el campo muestran que se viene un año de pelea. Es también un año electoral, la mayoría del pueblo le ha dado la espalda al matrimonio gobernante y busca una alternativa. Frente a las opciones que desde la vieja política se presentan para capitalizar el derrumbe del kirchnerismo, se necesita una propuesta verdaderamente opositora que postule desde la izquierda un nuevo modelo de país.

La crisis económica se siente cada vez más fuerte en el país. El año pasado finalizó con conflictos en automotrices, docentes y otros sectores y una desaceleración de la actividad económica que se evidenció principalmente en la industria, la construcción y el consumo. El 2009 debutó con variadas expresiones de esta crisis que ya ha llegado con creces a la “economía real”.
En primer lugar, es evidente la caída en el consumo. El ridículo llamado del gobierno a consumir mientras atenaza los bolsillos de la gente con inflación, tarifazos, impuestazos e inestabilidad laboral, no sólo ha sumido en el desconcierto a los analistas que esperaban alguna señal coherente, sino que ha chocado con la realidad de pobreza que se vive entre los trabajadores, sectores medios y populares. Las ventas en las fiestas y el turismo, mostraron con creces una retracción sin precedentes; el índice de confianza del consumidor ha caído más del 25% sólo en enero. Con un horizonte de vacas flacas que llega a todos los sectores y regiones, con provincias enteras como Chaco, Salta, Misiones y Corrientes entrando de hecho en recesión. Y con la mayoría de las provincias con sus finanzas menguadas o ya en rojo.
En segundo lugar, no han logrado parar la fuga de divisas, pese al anunciado “blanqueo” y masivo perdón a los curros de los ricos. El crédito internacional no aparece, pese a las promesas de hacer los deberes para el imperio. Y los comodities, pese a un incipiente rebote, están lejos de recuperarse, con las exportaciones en profundo retroceso y sin indicios de mejoras por la crisis internacional. Es decir, la caja fiscal y las holgadas reservas que cimentaron por años el verso K se siguen achicando.
En tercer lugar, los dueños del mundo nos quieren hacer pagar su crisis capitalista y pasan a cobrar. La famosa deuda externa, que los K nos hicieron creer que ya no era un problema, hoy es la espada de Damocles que no les permite postergar medidas antipopulares, pese al año electoral. Se vienen millonarios pagos de capital e intereses, más allá del Club de París y los bonistas, con vencimientos en dólares de 12.300 millones para el 2009. Acaban de abrir, al más puro estilo Cavallo, un canje de deuda por 3.000 millones de dólares con los bancos. Junto a la recesión, el fantasma del “default” es lo que más preocupa al establishment. Y las exiguas reservas quedan comprometidas ya que es un secreto a voces que de allí saldrá el 50% de los pagos.
Por todo ello se debate cuál va a ser el panorama económico de Argentina en el 2009. Aunque el gobierno habla de un crecimiento del 4%, la mayoría de los analistas cree que será entre -2% y 2% como máximo; es decir, una reducción cualitativa respecto de los años anteriores, sin descartar llegar a la recesión como otros países. Encuestas privadas reflejan el clima de desconfianza que pesa sobre el “mundo económico”: un 70% de los empresarios, pese al salvataje que les otorgó el gobierno, tiene una visión pesimista del 2009. El plan antickrisis no genera confianza, pero más allá de los debates entre los de arriba, todos acuerdan en un punto central: descargar la crisis sobre los trabajadores y el pueblo.

Del festival de autos y heladeras al tarifazo

La esencia del “plan” anticíclico de los K, es salvar a los de arriba y que el pueblo pague los platos rotos. Pero la combinación de la crisis internacional con el fracaso del modelo K, no logran que los resultados se vean. Porque los famosos créditos para reactivar la economía y otras medidas similares, no han tenido el resultado que esperaban. Y el salvataje a banqueros y patronales que evadieron o fugaron capitales tampoco aporta a la caja: según el propio Banco Central en los últimos nueves meses salieron casi 16.500 millones de dólares hacia el extranjero. Y porque hay una creciente resistencia obrera y popular que hace que el ajuste proyectado (despidos y suspensiones, congelamiento salarial y achique de presupuestos sociales) tenga dificultades de aplicación en la magnitud necesaria y, encima, en un año electoral.
Para encubrir los efectos de la crisis, intentó retomar la iniciativa política con un festival de anuncios casi diarios de medidas reactivadoras y estimulantes del consumo. No sólo cayeron en el agujero de la desconfianza popular, sino que rayaron el ridículo: la realidad mostró que los planes 0 km, de heladeras y zapatos colegiales, no sólo son ultralimitados a un pequeño sector, sino casi irrealizables. Igualmente, el gobierno va a seguir intentando aparecer haciendo anuncios de obras públicas e inauguraciones varias con vistas al año electoral utilizando para eso parte del dinero que pasó de las AFJP.
Pero, más temprano que tarde, mostraron la hilacha con el brutal tarifazo. En una semana aumentaron la luz, el gas, las expensas, los transportes y los impuestos (como el inmobiliario bonaerense), golpeando el bolsillo de millones. Y generando un profundo malestar y bronca general en la población. Los aumentos van del 25 al 33% en el boleto en Capital y tiene mayores proporciones en el GBA, donde a muchas familias se les hace cada vez más difícil viajar a sus trabajos. Millones se encontraron con boletas de luz imposibles de pagar. Y esto, se combina con el aumento de los peajes, que es otra brutalidad para los miles que se manejan en auto durante el día. Ya no pueden disimular diciendo que aumentan para los que más tienen. La realidad los desmiente y la bronca se hace sentir. Y mucho más cuando sale a la luz que el pretendido justificativo del boletazo era una nueva mentira: no sólo mantienen los subsidios a los privados, sino que los aumentan para este año en 700 millones… una barbaridad!

Se recalientan los conflictos

Si desde arriba imaginaron un parate de la conflictividad social por el miedo a la crisis y los exhortos a no reclamar para cuidar el trabajo, está sucediendo lo contrario. Y hay indicios de un escenario de mayores enfrentamientos a los intentos de meter la mano en los bolsillos populares, por el salario y en defensa de las fuentes de trabajo. Hasta un estudio de los técnicos del duhaldismo y el PJ como González Fraga, Ferreres y Blejer realizó un pronóstico bien claro: “un horizonte de conflicto social es inevitable”. Esto puede verse en distintos sectores.
En primer lugar, el movimiento obrero sigue dando muestras de resistir los despidos y no abandonar la bandera del reclamo salarial, de un aumento general y la reapertura de paritarias. Hasta obligan a los dirigentes de la CGT y la CTA a pedir medidas de emergencia y a proponer aumentos de salarios del 15 al 25 %. El anuncio del INDEC diciendo que la inflación 2008 fue del 7,2%, obligó a que el propio Moyano declare que los aumentos salariales no pueden hacerse bajo ese número. A la heroica pelea de la General Motors (SMATA) y la Paraná Metal (UOM), se ha sumado SIDERAR (UOM y UOCRA) superando las maniobras de la burocracia nacional, se han sumado otras luchas como la de los trabajadores de la construcción de Santa Cruz, camioneros del sur del GBA, terminales portuarias, marina mercante, Indugraf, entre otros. Y se prepara la pelea en docentes y estatales contra los anuncios de congelamiento salarial plasmado en los presupuestos provinciales votados.
En segundo lugar, los chacareros se volvieron a autoconvocar y rechazaron la tregua dispuesta por la mesa de enlace, obligando al gobierno a hacer algunos tibios anuncios y a los gobernadores a “tomar su bandera” por temor a una debacle en las próximas elecciones. Es evidente que la crisis económica y la falta de respuestas del gobierno colocan a miles de chacareros y productores en una situación insostenible.
En tercer lugar, crece la bronca en los barrios y sectores populares contra los tarifazos y boletazos, con asambleas y movilizaciones, todavía incipientes pero que demuestran que hay un profundo rechazo a estas medidas que puede crecer. Y se juega un nuevo round en la pelea en Entre Ríos contra la papelera Botnia pese a las presiones del gobierno. Y en la Capital, la muerte de seis chicos en La Boca por un incendio colocó en debate la situación de miles de personas que viven en casas o edificios ocupados y, encima, Macri acaba de vetar la Ley de Emergencia Habitacional habilitando nuevos desalojos por lo que ya se comenzó a movilizar.
Hay que apoyar estas luchas obreras y populares para que se ganen. La lucha conjunta en Santa Fe, de obreros y chacareros cortando la ruta 9, es un ejemplo de cómo enfrentar el plan de los K. La CGT y la CTA deben convocar a un plan de lucha no sólo para apoyar y unificar las peleas, sino para reclamar un plan de emergencia para que la crisis la paguen los de arriba. Entre otras medidas, exigiendo la prohibición por ley de los despidos y suspensiones, la apertura de los libros y jornada de 6 hs. para preservar el trabajo, aumento de salarios, jubilaciones al 82% y planes sociales. Y eliminando el IVA de la canasta familiar.

Se largó el año electoral

La lipotimia de Cristina, muestra que el gobierno siente la sensación térmica del país y la combinación explosiva de crisis y año electoral. Nunca lograron recomponer su situación con la mayoría de la sociedad, que no los apoya, el 2008 terminó con encuestas de más del 75% en contra del gobierno. Los anuncios no generan confianza y la crisis los obliga a descargar medidas antipopulares que siguen generando una gran ruptura política.
Por ello ya se anticipó de alguna manera la campaña electoral y se han lanzado al ruedo varios proyectos políticos que se postulan posando de opositores, para tallar en la era poskirchnerista, ante el escenario de derrota K en las próximas legislativas. Se perfilan estos armados entre personajes que abandonan el decadente proyecto oficialista junto a reciclados exponentes de la vieja política, para tratar de superar la crisis de la “oposición” y lograr una opción que canalice el castigo a los K.
Reutemann lanzó desde el espacio del PJ una candidatura que cosechó apoyos, dudas y rechazos. Es un intento de buscar alguien “creíble” que intente aglutinar, pero está en veremos. Desde el PJ opositor se lanzaron Solá y De Narváez, intentando articular con la gente de Macri.
Por otro lado, avanza el armado de Carrió, con la UCR, PS, Cobos. Entre ambos espacios se hacen guiños. Pero algo está quedando claro: son perfiles y propuestas que cuestionan al gobierno desde la derecha.
Los millones que han dejado de creer en el gobierno, buscan y necesitan algo nuevo. Que proponga medidas efectivas que le haga pagar la crisis a los de arriba y un nuevo modelo de país al servicio de los de abajo.
Por eso desde el MST y el espacio por una Nueva Izquierda, hemos venido planteando avanzar en conformar una nueva alternativa amplia, alejada tanto del oportunismo como del sectarismo, un movimiento político de confluencia entre las expresiones que se reclaman del campo popular y la izquierda política y social, alrededor de un programa de ruptura con el modelo y el gobierno y de medidas que respondan a las necesidades de los trabajadores y el pueblo. Lamentablemente sectores como Proyecto Sur de Pino Solanas, los dirigentes de la CTA, De Gennaro y Lozano, el SI de Macaluse, se han venido negando sistemáticamente a confluir con la izquierda y han preferido avanzar en conversaciones y señales con dirigentes y sectores que se han bajado del proyecto K recientemente o adoptaron algunas posturas críticas como Libres del Sur, Bonasso e Ibarra y Sabatella. Un nuevo proyecto de centroizquierda que no proponga realmente romper con este modelo y una salida de fondo, sólo repetirá viejas fórmulas que ya fracasaron como el Frente Grande, Frepaso que terminaron en el desastre de la Alianza.
Nosotros insistiremos en llamarlos a cambiar, así como a la izquierda política y social que insiste en propuestas sectarias y testimoniales a confluir. Pero al mismo tiempo seguiremos avanzando en dar pasos con todos los sectores políticos y de lucha que compartan esta necesidad porque los tiempos apremian, convencidos en la necesidad de una alternativa opositora desde la izquierda. La candidatura de Vilma Ripoll en Capital y la de los referentes del MST y la Nueva izquierda en todo el país, están al servicio de que los trabajadores y el pueblo tengan una verdadera opción de cambio para las luchas y las elecciones.

Guillermo Pacagnini


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