28 de enero al 1 de febrero, en Davos, el Foro Económico Mundial fue como el…

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Titanic

Hace 9 años que se hace, pero este no fue igual a los anteriores. El Foro tuvo como marco la crisis económica capitalista mundial, la recesión galopante, la secuela de despidos y la ulterior posibilidad de estallidos sociales. Los participantes siquiera sabían dónde están parados. «’Sólo sé que no sé nada.’ La famosa frase de Sócrates puede resumir el desconcierto total que dominó este año el Foro Económico Mundial de Davos” La Nación 2/2/2009.
El desconcierto que reina entre los máximos dirigentes del capitalismo mundial es similar al de los responsables del Titanic y su clase acomodada cuando el transatlántico se estrelló contra un Iceberg. Y al igual que la orquesta que tocaba mientras el barco se hundía, estos dueños del mundo no dejaron de disfrutar de banquetes y festicholas. “Anteanoche, por ejemplo, la fiesta de despedida final, auspiciada por Marruecos, deslumbró a los participantes -vestidos de smoking ellos, y de largo ellas- con danzas de bailarinas vestidas con velos, comidas exóticas y refinados vinos y champagne” La Nación, idem.
«Estamos en el mismo barco», resumió Putin como si se le hubiera ocurrido la misma metáfora. Otros dirigentes, más hipócritas señalaban que había que “seguir apuntando hacia el capitalismo, pero un capitalismo más regulado, verde, y tecnológico” o que “»El capitalismo no puede funcionar si no se basa en valores compartidos y justicia», como declaró el ex primer ministro británico Tony Blair. Todas declaraciones imposibles de llevar a la práctica ya que el capitalismo es el criterio de la ganancia por encima de todas consideraciones éticas, morales o de supervivencia colectiva ya que este sistema está destruyendo, no solo al ser humano – la más importante fuerza productiva – sino a la naturaleza misma.
El encuentro de Davos ratifica también por omisión – a nadie se le ocurrió señalarlo siquiera – que esta crisis es posible resolverla a través de economías emergentes como la de China o la de India. El encuentro señaló en cambio algo ya conocido, que la culpa de la crisis es fundamentalmente yanqui, la principal economía del mundo. Por eso Clinton señaló que “EE.UU. no puede salir de la crisis ‘sin el apoyo de China y otros países que dependen de los exportadores, que tienen liquidez’. Por eso, sugirió que esas naciones deberían comprar deuda estadounidense para permitir que el país comience a salir de la crisis y que sus consumidores vuelvan a comprar.” Clarín30/01/209 Es decir, si hay economías emergentes, solo cumplirían el rol de subsidiarias del imperialismo yanqui y no como nuevas locomotoras de la economía mundial capitalista.
En un clima de derrota como señalan distintos medios periodísticos, ninguno de los gurús capitalistas sabe predecir mínimamente que ocurrirá. Solo podemos asegurar una cosa. No hay reforma posible a este sistema, no podemos esperar un “nuevo sistema más justo” porque el capitalismo es incapaz de lograr eso. Lo más probable es que ocurra lo que ocurrió en el Titanic donde sólo se contemplaban botes salvavidas para la clase pudiente. Para los miles que viajaban en tercera clase no había salida. Por eso, antes que todos nos hundamos, la clase trabajadora internacional aliada a todas las clases desposeídas y populares del mundo le tienen que parar la mano a este sistema y construir el único sistema posible para un mundo mejor: el sistema socialista. El fantasma del estallido de los pueblos recorrió el Foro de Davos.

Fabio Marucci


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