Desafiando a la crisis y a los K

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Se prepara la batalla salarial

Arrancó el año político con creciente presión social. La resistencia a los despidos y la bronca general contra las medidas del gobierno, frenaron el “plan A”: que el salario sea la variable de ajuste de la crisis, a cambio de aceptar una supuesta estabilidad laboral. La inflación que sigue y los brutales tarifazos, colocaron la necesidad de un aumento general de salarios en estatales y privados. La pelea no será fácil, pero se avecina un marzo de reclamos y conflictos.
A fines del 2008, Moyano silenció su reclamo de una suma fija, sumándose al ensayo teatral de los Kirchner y la UIA de utilizar el salario como moneda de cambio y pretendiendo colocar como testigo el vergonzoso acuerdo con la burocracia de los petroleros privados. Incluso, frente al lógico temor generado por la crisis se intentó que se acepten rebajas salariales. Pero el 2008 cerró con una ola de despidos y suspensiones y varios conflictos que mostraron dos cuestiones: las verdaderas intenciones de descargar la crisis sobre los trabajadores y que se iba a dar pelea para evitarlo. El 2009 arrancó con un clima distinto: se instaló la necesidad de un aumento salarial obligando a cambiar los planes de los de arriba: ahora se trata de enchalecar los aumentos mediante una pauta testigo o techo salarial. Por eso hay fuego cruzado (en la prensa) entre la UIA y la CGT, reflejando la bronca que se acumula por abajo, exacerbada por el ajuste del gobierno.

El plan B: otra vez el techo salarial

La UIA y las patronales, pese a las fabulosas ganancias que acumularon (la propia CGT dice que son más del 40% de lo facturado) y el salvataje que les regalan desde el gobierno, han salido con una campaña a preparar el terreno para paritarias “sin tensión”. Del “cero” inicial, ahora dicen que el aumento no debe ser mayor del 10%. Moyano y la CGT respondieron que no debería haber techo, que la inflación es la del supermercado y no la del INDEK y hasta deslizaron un 20%. Y Yasky de la CTA, salió a plantear el 25%. Y el gobierno, que ha llamado a los empresarios y trabajadores a lograr una “síntesis con cordura”, a la par que cínicamente niega todo aumento a los estatales para recomponer la “caja fiscal”, ha deslizado un techo del 19,5% mediante el publicitado acuerdo con los aeronáuticos.
Cristina se los llevó de viaje y en España se reunieron el ministroTomada con Moyano y la UIA para discutir tras bambalinas cómo pararse frente a los reclamos que se vienen.
Por eso ya en vísperas del viaje, las bravuconadas moyanistas comenzaron a bajar sus decibeles diciendo que no debe haber «piso» ni cifras, que «se va a discutir de acuerdo a la evolución de cada empresa» y que «algunas evidentemente han perdido producción (…) las organizaciones gremiales de esos sectores no van a tener la posibilidad de tener los salarios que tuvieron en otros momentos». Para Moyano las cosas no están tan mal: «tengo la expectativa de que la crisis no pegue como en otras partes del mundo». (Infobae 2/2/09).

Crece el clima de reclamos

En la otra vereda, la de los trabajadores, la crisis no sólo se discute, se siente y con fuerza y los analistas vaticinan que aún no llegó lo peor. El verso K. de los calefones y el plan 0 km, lejos de levantar algún punto su alicaída imagen, genera más bronca frente a una realidad que castiga con dureza: tarifazos de luz y gas, impuestazos, boletazos, aumento de precios de la canasta (sólo los útiles escolares más del 30%) y un panorama de inestabilidad laboral en el sector privado y de ajuste en el estado. La demanda laboral cayó nuevamente en enero en más del 42% y el desempleo sigue creciendo y las patronales que reprogramaron sus planes productivos preparan nuevas suspensiones y despidos, no sólo en las automotrices sino abarcando diversos sectores. Ha crecido el empleo en negro y hay una avanzada para liquidar las conquistas recuperadas con la pelea de los últimos años. Y hasta el propio INDEK reconoce que los salarios han sufrido un importante retraso en los registrados como en los informales (que han aumentado) y más en los estatales. Por todo ello la caldera social se alimenta. La resistencia en la General Motors y la pelea ejemplar de Paraná Metal, demostró que es posible frenar despidos. Las luchas de portuarios, Massuh, Filobel-Febatex, Indugraf, Cliba, entre otras, son el aperitivo del año político que se inicia de cara a las paritarias y a la pelea en el estado, con varias provincias cuyos docentes ya votaron el “no inicio”, la lucha que arrancó en los hospitales bonaerense y en diversos municipios del país. El escenario de protesta popular contra los tarifazos en diversos puntos del país y la pelea de los pequeños productores agrarios, fortalecen el clima para la dura batalla que se avecina en el movimiento obrero.

Organizar la pelea desde abajo

La necesidad de un aumento general de salarios acorde a la canasta real, de jubilaciones con el 82% y planes sociales universales, debe transformarse en el reclamo principal que una la lucha de todos los sectores. Que abarque a todos los trabajadores independientemente de su situación contractual. Hay que exigir que la CGT y la CTA convoquen a un plan de lucha nacional, que fortalezca las peleas en curso y unifique los reclamos, para lograr esa demanda urgente como parte de un plan de emergencia para que la crisis la paguen los de arriba. Prohibiendo por ley los despidos y suspensiones, instaurando la jornada de 6 hs sin rebaja de salarios, eliminando el IVA de los productos de consumo popular y dejando de pagar la deuda externa, entre otras medidas.
Al mismo tiempo en cada gremio se coloca la pelea concreta por la inmediata apertura de las paritarias, realizando y reclamando asambleas y plenarios, para resolver democráticamente el pliego de reclamos. Y decidir las medidas de fuerza para impulsarlos. Peleando por paritarios elegidos por la base, para que los dirigentes vendidos no negocien a espaldas de los trabajadores. Los luchadores sabemos que esta pelea arranca ahora y desde abajo, sin un gramo de confianza en los viejos dirigentes. Apoyando las peleas en curso y preparando la batalla que se viene.

Guillermo Pacagnini
Secretario General Adjunto de CICOP


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