En la Argentina K

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Lo que crece es la pobreza

La presidenta recorre el mundo haciendo chistes sobre si Obama leyó a Perón, o peor, dando consejos a otros presidentes para que sigan el modelo inaugurado por su marido, que, según opina, es exitoso y de crecimiento con “justicia social”. Los datos de la realidad muestran exactamente lo contrario a los dichos de Cristina.

Escribe: Gerardo Uceda Desde el INDEC nos quieren vender que hay “sólo” un 17,8% de gente que vive por debajo de la línea de pobreza, mientras que las estadísticas de consultoras privadas alcanzan el 30. Otro tanto ocurre con la medición de la indigencia, que para el gobierno llegaría al 5,1% y para los privados al 10%. Y cuando uno deja los porcentajes, que le quitan vida al problema, vemos que en la Argentina de los Kirchner hay más de 10 millones de pobres y 4,5 millones de indigentes. No es casualidad que haya crecido la demanda por alimentos en los movimientos sociales y en los comedores. La culpa es del sistema Lo que la presidenta y su esposo no pueden demostrar es qué tiene de exitoso un modelo que después de 5 años de crecimiento de la economía (a un promedio de 8% anual) tiene cada vez más pobres. Una simple cuenta arrojaría que con el 40% del crecimiento mencionado, aún sin la falsa redistribución K, la pobreza debería haber disminuido más o menos ese porcentaje, o más, ya que por lo menos hasta el 2007 el empleo aumentó (siempre comparado con los peores años de la recesión y la crisis del 2001). ¿Cómo se explica esto? Es por culpa del sistema capitalista que permite la apropiación por parte de un puñado de empresarios de la mayor parte de la riqueza producida por los trabajadores y que, más allá de los discursos, Cristina defiende a rajatabla. Esto es lo que pasó en estos 5 años. El 80% de la riqueza obtenida se concentró en las manos de los grandes grupos empresarios ligados al capital internacional. Paralelamente, todos los trabajadores, pero en especial los que están en negro, vieron caer sus ingresos y arrimarse peligrosamente a la temida línea de pobreza. Y todo esto en una supuesta época de vacas gordas. La crisis internacional profundizará la pobreza Hoy, con la crisis económica mundial, desde el gobierno minimizan el impacto que tendrá sobre el bolsillo de los trabajadores. Porque aún los economistas burgueses reconocen fácilmente que hay dos formas directas de aumentar la pobreza del pueblo. La primera es la inflación, que nos comió mes a mes el poder adquisitivo del salario en todos estos años. La segunda es más grave aún, y se debe a la destrucción de empleos. Y es la que todos los capitalistas del mundo temen, por la reacción que puede producir en las masas expulsadas masivamente al desempleo y la miseria. Es lo que estamos viendo todos los días con los miles de empleados de las grandes multinacionales como General Motors, Phillips o Sony y que se viene para nuestro país a paso firme. Es la pobreza como consecuencia de las suspensiones y reducción de horas de trabajo, que va de la mano de rebajas salariales o, directamente, desocupación. Por eso decimos que no hay cómo disfrazar la crisis; no se arregla con los discursos de Cristina ni con el arreglo de números de Moreno. Si no cambiamos radicalmente este sistema de explotación, los grandes empresarios intentarán hacernos pagar la crisis, generando más pobres e indigentes. Si no avanzamos en medidas socialistas, la perspectiva es a que el pueblo lleve sobre sus espaldas el costo de la crisis, con rebajas salariales, suspensiones, despidos y miseria creciente. Desde el MST decimos que esta vez la crisis la tienen que pagar los que más tienen: los grandes empresarios y capitalistas.

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