Bronca, movilización y un solo reclamo…

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Hay que anular el tarifazo

Los K atacan con un brutal tarifazo que, entre otras medidas para hacernos pagar la crisis, vino a agravar la miseria de los bolsillos populares. Años de subsidios y ganancias fabulosas significaron tarifas caras y servicios malos. Y ante el fracaso del modelo económico y la llegada de la crisis, viene lo peor: un tarifazo brutal, de luz, gas y transporte. La bronca no se hizo esperar: en decenas de barrios del GBA y Capital y en diversas provincias, crecen la organización y la movilización reclamando que se anule. Y toma forma el Movimiento Nacional de Usuarios contra el Tarifazo que convoca a marchar a Plaza de Mayo el 5/3. Mientras peleamos por tumbar esta medida, hay que desarrollar la lucha hasta lograr la solución de fondo: reestatizar las empresas y recuperar los servicios para el pueblo.

Durante los años de reinado K, el “viento de cola” de la economía y el superávit de la corona, permitieron –subsidios mediante- que las
multinacionales
concesionarias de servicios acumularan grandes
ganancias cambiando un servicio de cada vez peor calidad por aumentos tarifarios solapados y
graduales.
Pero la llegada de la crisis, la necesidad de mantener esas ganancias y rellenar la caja de los K., los obligó a descargar un tarifazo global.
Las boletas recargadas llegaron a mas de un millón de usuarios directos y las administradoras de edificios trasladan a las expensas las subas, haciendo pagar el aumento a decenas de miles más. A ello se sumó el tarifazo del transporte que llegó al 33% de los boletos y ahora se viene el de gas con subas de hasta el 300%. Además, Edenor, Edesur y Edelap esperan marzo para discutir otro aumento.
Así, no hay bolsillo que aguante, esta demostrado que se necesitan más de 100 días de trabajo para cubrir solo los gastos de servicios e impuestos de una familia tipo. Por eso la gente empezó a movilizarse.

Estafa gigantesca de K y las privatizadas

Las empresas dicen que el tarifazo es necesario: porque la electricidad se factura a un valor inferior al de su producción y para hacer inversiones que mejoren el servicio. Y el gobierno aduce que no puede seguir subsidiando a las empresas. La verdad responde a la necesidad de hacer caja y a la naturaleza misma de las privatizaciones.
Pese a haber ganado millones de dólares, las empresas multinacionales han girado sumas extraordinarias a sus casas matrices en el exterior y no hicieron ninguna de las inversiones necesarias y prometidas para mejorar el servicio.
Los subsidios que paga el gobierno sólo les garantizaron márgenes de ganancias, de aproximadamente un 700% en dólares a las multinacionales petroleras, gasíferas y proveedoras de electricidad y gas. Que encima de ello, acordaron con el gobierno vender los combustibles extraídos y refinados en la Argentina a precios de importación. Negocio redondo.
La realidad es que estas empresas prestan servicios de pésima calidad y mucho más caros que los que brindaban las empresas del Estado. Pagan salarios de hambre a sus trabajadores y enormes dividendos a sus directores y accionistas, dineros que podrían formar parte del ahorro social argentino, si volvieran al Estado. Se han llevado del país en los últimos 10 años, más que toda la deuda externa de la Argentina (datos de FETERA), siendo las empresas de servicios públicos (EDENOR, EDESUR, EDELAP, METROGAS, GASBAN), las que marcharon al tope de ganancias entre 2000 y 2009.
La política de los K, además de mantener las privatizaciones, fue subsidiarlos y garantizar su rapiña. Y en los últimos dos años se ensayaron diversos mecanismos para mantener esas ganancias y trasladar los costos al usuario: “Plan Energía Plus”, PUREE (régimen de premios al que “ahorra” energía y castigos al que no), y otras iniciativas que finalmente terminaron haciendo que el incremento sea exponencial y que no tenga nada que ver ni con la crisis, ni con los indicadores oficiales o no oficiales del aumento del costo de vida.
Estos negocios que pagamos los usuarios ceden una porción a la caja K. Algunos aportes son públicos, como en las campañas electorales, y otros por debajo de la mesa.
El tema tiene una esencia: no tiene que haber ningún tipo de subsidios a las privatizadas y las empresas deben volver al estado. Las soluciones de medias tintas que plantean algunos sectores de centroizquierda, como jerarquizar los entes de control o implementar empresas del estado que obren como “testigo” de las privatizadas, son utópicas y no dan salida. La nacionalización de recursos y la recuperación de servicios que impuso la movilización, en varios países latinoamericanos, es el camino.

Anular el tarifazo y reestatizar

La movilización y organización de los vecinos crece, instala la estafa y obtiene algunos logros: en Buenos Aires, Scioli se vio obligado a plantear que hay que cambiar el sistema de medidores colectivos, la justicia en Tucumán dictó una medida cautelar frenando momentáneamente el tarifazo, en diversos barrios se han logrado medidas de excepción y promesas para los sectores que no pueden pagar y el defensor del pueblo inició acciones legales. Y los bloques de la oposición, en medio del año electoral, en una audiencia con los vecinos movilizados y diversas organizaciones, se avinieron a prometer un proyecto de ley para frenar el tarifazo. Todo ello es producto, como lo dijeron decenas de vecinos en las reuniones, de las masivas movilizaciones de Tucumán, Santa Fe, Mendoza y Corrientes; de las ocho marchas y la rebelión de Río Cuarto, de las cinco de Santiago. Y de las acciones que cada jueves a las 11 hs se realizan en cada barrio del GBA y la Capital.
Pero son logros muy parciales y llegan a pocos. Y que pueden ser efímeros si no se profundiza y extiende la movilización, en cada barrio y confluyendo para coordinar esfuerzos, para tumbar la resolución del gobierno. El Movimiento de Usuarios contra el Tarifazo, donde se nuclean más de 20 barrios de Buenos Aires y Capital, organizaciones de defensa del consumidor, de izquierda y sectores de la CTA, y que integran nuestro partido y el Teresa Vive, es un paso adelante para lograr unificar las acciones. Hay que trabajar para que la marcha del 5 a Plaza de Mayo sea masiva y se empiece a coordinar con las expresiones organizadas del interior del país, algunas de las cuales reflejamos en estas páginas y en las que interviene activamente nuestro partido.

Guillermo Pacagnini


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