El NPA: un partido «desde abajo»

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En enero de 2008, el XVII Congreso de la Liga Comunista Revolucionaria votó que la crisis del movimiento obrero tradicional y el abandono de la clase obrera por la izquierda institucional, abrían el campo al surgimiento de un partido de un nuevo tipo. Un partido construido desde abajo, en el que los marxistas revolucionarios confluyeran con miles de trabajadores, de trabajadoras, de estudiantes, de amas de casa, que no lo son, pero que piensan que para cambiar el mundo hay que acabar con el capitalismo.
El Congreso de Fundación del NPA, con 9.123 miembros y 465 comités repartidos en toda Francia, fue el fin de una primera etapa.

El NPA surge de un proceso profundamente democrático

En el congreso se votaron cuatro documentos que marcan los principios, el funcionamiento, la orientación y la política para las elecciones europeas. Ellos son el resultado de un proceso profundamente democrático.
Dos rondas de discusión permitieron a los comités de base enviar las enmiendas votadas y aprobadas por cada comité a dos Conferencias Nacionales. Una tercera consulta permitió hacer llegar a las comisiones integradas por los delegados al congreso, las nuevas enmiendas aprobadas por cada comité.
Los delegados las discutieron, votaron e integraron aquellas que fueron mayoritarias. Estos cuatro documentos, aprobados por amplia mayoría por el Congreso son, entonces, el resultado de una elaboración colectiva.

Un programa de ruptura con el capitalismo

Los Principios Fundadores constituyen la “cédula de identidad” política del NPA y establecen que frente a la crisis global provocada por el capitalismo, levantamos la necesidad una ruptura revolucionaria que abra la vía a un sistema más democrático y libre de opresión: el socialismo. Pero al mismo tiempo que reivindicamos lo mejor de las tradiciones de lucha del pasado, queremos marcar la necesidad de mirar hacia el futuro: el mundo cambió e intentar seguir aplicando viejas fórmulas ya no tiene sentido.
Además de ser democrático, ecologista y feminista, el socialismo que propone el NPA es internacionalista. El NPA está por el derecho a la autodeterminación y el apoyo a las luchas de liberación nacional y “está dispuesto a dialogar y colaborar políticamente con las demás fuerzas anticapitalistas y revolucionarias del mundo en la perspectiva de la constitución de una nueva internacional.”
No se trata sólo de palabras: cien invitados de partidos y organizaciones internacionales asistieron al congreso, que fue abierto por un miembro de la Central Única de los Trabajadores de Guadalupe. Esta isla (una de las últimas colonias francesas) hace cinco semanas está paralizada por una huelga general. La consigna de “Huelga General” coreada por delegados y asistentes mostró que todos veían la necesidad de seguir su ejemplo. La sesión de la tarde del sábado 7 de febrero se inició con las intervenciones de un representante del Frente Popular de Liberación de la Palestina y de un militante israelí por los derechos del hombre.

¿Y ahora?

Terminada la etapa fundacional, entramos en una nueva: la consolidación y el desarrollo. Miles de compañeros con muy poca o ninguna experiencia política, pero con un entusiasmo arrollador se han apropiado del NPA y sus organismos y exigen respuesta a todos los niveles: formación, organización, etc. Cientos de nuevas demandas de adhesión llegan cada semana. La cuestión es integrar a los nuevos adherentes al mismo tiempo que se consolida a los anteriores.
Y todo eso, en medio de una situación conflictiva: el 29 de enero una huelga general de todas las organizaciones obreras paralizó el país, y una acción similar fue llamada para el 19 de marzo. A eso se suman las huelgas sectoriales: docentes, estudiantes, investigadores, trabajadores de la salud, del correo, etc.
Combinar la participación en las luchas con la consolidación y la extensión del NPA: esa es la tarea que tenemos por delante.

Virginia de la Siega
Miembro de la Dirección Nacional
(CPN) del NPA


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