Crisis capitalista, centroizquierda y nueva alternativa

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¿Qué proyecto y qué confluencia
hacen falta hoy?


Sergio García. Dirigente Nacional del MST

A esta altura de la crisis del capitalismo, no es novedad que las cosas van
de mal en peor. EEUU y las potencias mas importantes caen en recesión, y países como el nuestro van en el mismo sentido. Nuestra economía se desacelera y se encuentra al filo de la recesión. Las exportaciones bajan, la recaudación cae, el consumo no aumenta y las suspensiones y los despidos son amenaza cotidiana, mientras los salarios no alcanzan. El resultado: un deterioro constante de las condiciones de vida de millones.
El kirchnerismo, enfrenta está crisis como en un tobogán, su realidad es de caída en picada. Las elecciones de Catamarca han sido solo una pequeña muestra de lo que viene. Previendo el fin del ciclo K, muchos abandonan el barco y se han pasado a la oposición. Como un importante sector del propio peronis-mo, hoy llamado disidente, que encabezado por Sola y De Narváez, se juntó con Macri para intentar una alternativa desde la derecha. Carrio y la Coalición Cívica, también con visiones que van del centro a la derecha, prefiere aliarse a la vieja UCR y a López Murphy, mas de lo viejo y mas de lo mismo. La crisis trajo también un fuerte debate en las fuerzas de centroiz-quierda y surgen alianzas electorales y varios espacios. También debaten que hacer Proyecto Sur y el llamado campo popular o nacional. Hasta ahora, ninguno de sus referentes nacionales se propone avanzar a una salida anticapitalista, o a confluir con la izquierda en la construcción de un nuevo proyecto alternativo.

Kirchneristas de ayer buscan votos hoy

No podemos olvidar que distintos referentes de la llamada centroizquierda se embarcaron años atrás en el fracasado proyecto de la Alianza, y luego, algunos, también sumaron fuerzas al kirchnerismo. No casualmente, ahora que el gobierno hace agua han comenzado a saltar en busca de la orilla. Aníbal Ibarra, Libres del Sur o Bonasso, por tomar unos ejemplos, hoy se pasean por los medios denunciando las políticas del kirchnerismo y un supuesto cambio de su proyecto.
Sabatella, en el mismo sentido, también presentará sus listas por fuera de la estructura K y se muestra mas distante. Lo que no dicen ninguno de estos sectores, es porqué apoyaron durante años el conjunto de las políticas del gobierno. Que no se volvieron malas ayer, sino que siempre fueron parte de un modelo de entrega y negociados, disimulados bajo un doble discurso de ocasión. Los que apoyaron desde la centroizquierda a Kirchner, hoy buscan un nuevo lugar bajo el sol de las elecciones de octubre, tratando que olvidemos que han sido parte responsable de las acciones de gobierno. Comenzaron su alejamiento del kirchnerismo, pero ninguno rompe la lógica política y electoral de centroizquierda, de apego al régimen y a la variante que mejor encaje, para seguir en el juego electoral. Así es la vieja política. Que está en el PJ, en la UCR…y en la centroizquierda también.

Proyecto nacional ¿Para cambiar o seguir en el sistema?

Sectores que se autodefinen del espacio “nacional y popular” no han comprado los cantos de sirena del kirchnerismo, avanzando a posiciones cada vez más críticas. Su referente más importante es Pino Solanas, quien junto a Claudio Lozano, Víctor de Genaro y otros dirigentes, proponen la recuperación de recursos naturales y la construcción de un “auténtico proyecto nacional”, avanzando en acuerdos con Solidaridad e Igualdad (SI). Esta ubicación política también permitió que se desarrollara, al interior de la CTA, una visión distinta a la de Yasky y los dirigentes afines al kirchnerismo, y también el surgimiento de positivos fenómenos locales, como el caso de Carlos del Frade en Rosario.
Con los dirigentes nacionales de Proyecto Sur y este sector de la CTA, compartimos puntos programáticos, y seguiremos estando juntos en la pelea por recuperar el sistema ferroviario, el petróleo, los recursos minerales y otras campañas. Y creemos necesario colocar en debate qué proyecto hace falta y entre quiénes construirlo, ya que una visión incorrecta en estos puntos impide la posibilidad de confluir nacionalmente.
En primer lugar ¿Que proyecto levantar ante la crisis más grande del capitalismo? El planteo global de los dirigentes nacionales de Proyecto Sur contiene puntos correctos y positivos, aunque se enmarcan en la continuidad del capitalismo, presentado bajo la necesidad de un “auténtico proyecto nacional”. Proponen algunos cambios que compartimos, pero no tocan el fondo del problema ni se plantean, como lo han hecho otros sectores en nuestro continente, una perspectiva socialista. Lamentablemente, se propone continuar en el marco del sistema actual, y así no hay solución de fondo a los problemas estructurales del país, por más buenas intenciones que se tengan.
Refundar el país, como Pino Solanas propone, solo es posible sobre nuevas bases anticapitalistas que incluyen medidas de expropiación de empresas y un cambio radical del sistema financiero y del comercio exterior entre otros puntos. Aún en medio de contradicciones, hoy, así lo debaten los pueblos de Venezuela, Bolivia o Ecuador.

¿Con o sin una nueva izquierda?

En segundo lugar, vemos una negación a confluir con la izquierda. Hasta hoy Solanas, Brunatti y De Genaro no dan ningún paso para unirse con la izquierda anticap-italista. Así no compartieran globalmente una salida socialista, sería positivo que aceptaran confluir con quienes sí lo creemos, y que nazca del trabajo común algo nuevo y superador. Su búsqueda de acuerdos se limita a sectores del llamado progresismo o provenientes de la centroizquierda.
Desde el MST, les propusimos avanzar a un proyecto común, confluir respetando las opiniones, el peso social y la realidad de todos, porque valoramos y respetamos sus aportes e ideas. Pero, en el marco del fracaso del capitalismo, ningún proyecto de cambio es viable sin la integración de la izquierda política y social.
La alternativa que hace falta, necesita ser lo suficientemente amplia para que diversas vertientes puedan compartirla, necesita ser profunda en su planteo programático ante la gravedad de la crisis actual, y necesita alejarse por completo de la vieja política, los personalismos y el sectarismo. Para abrir paso a un proyecto donde todos puedan ser protagonistas.
Un hecho muy positivo, es que hay honestos y comprometidos militantes de Proyecto Sur y de la CTA que creen necesaria la unidad junto a la izquierda, para una herramienta política más amplia. Así lo manifiestan militantes políticos de estos partidos en diversas provincias, también se expresó en el debate de la Constituyente Social de la CTA, donde muchos compañeros lo plantearon, aunque los organizadores prefirieron no avanzar en pos de defender la unidad con el ala mas proclive al gobierno. Sectores de la militancia que se auto identifica del “campo popular”, ante esta crisis, no quiere quedarse a mitad de camino. A todos ellos les proponemos profundizar el debate y dar pasos en la construcción de un nuevo proyecto. Y desde ya, si los principales dirigentes nacionales de Proyecto Sur decidieran abrirse a la posibilidad de una nueva alternativa junto a la izquierda, estamos dispuestos a realizar los máximos esfuerzos, por el respeto que tenemos por figuras como Pino Solanas y porque así lo necesitan millones de trabajadores y pobres del país.
Hasta hoy, han elegido limitarse a su espacio y no abrirse a construir algo nuevo y con medidas de fondo junto a la izquierda. El MST seguirá este debate mientras impulsamos en todo el país el proyecto de nueva izquierda que vemos necesario.

Por un nuevo proyecto amplio y anticapitalista

Entre los cientos de miles que han visto naufragar proyectos de cen-troizquierda que acompañaron a la Alianza y a Kirchner, y entre los miles que simpatizan con la izquierda y son parte de los procesos de lucha hay enormes expectativas y ganas de avanzar. Porque nunca como hoy estuvo tan planteada la posibilidad de presentar una propuesta firme en su contenido y amplia en su forma organizativa.
El momento de comenzar a construirla es ahora, uniendo fuerzas quienes creemos en la necesidad de un nuevo proyecto de izquierda, amplio y anticapitalista. Que no se quede atado a cambios tibios y superficiales del régimen actual, ni tampoco al dogmatismo y auto proclamación de la izquierda sectaria, tema al que nos referiremos en próximos artículos.
Desde el MST proponemos un nuevo proyecto que se anime a cuestionar de conjunto al sistema, a impulsar los procesos de lucha y los nuevos dirigentes sindicales, a proponer medidas de ruptura con los organismos financieros y a recuperar para el estado todos los recursos naturales y todas las empresas que cierren, suspendan o despidan.
Un nuevo proyecto de izquierda amplio y unitario con todos los que quieran integrarlo. Y capaz de proponer, ante el fracaso del capitalismo, un nuevo modelo socialista del siglo XXI, anticapitalista, antiburocrático y parte del proceso continental que se está viviendo.


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