24 de marzo

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Ni olvido ni perdón

En medio de la impunidad que rodea los crímenes de ayer y de hoy, se fue otro 24 de marzo. En todo el país hubo movilizaciones, festivales y actividades de todo tipo exigiendo cárcel a los represores, basta de impunidad y que la crisis la paguen los de arriba. Ni el feriado K pudo evitar que más de 100.000 personas salieran a la calle en todo el país.

En la ciudad de Buenos Aires, la multitud fue congregándose, desde las 3 de la tarde, en las inmediaciones del Congreso. Las banderas de las distintas organizaciones sociales, políticas, estudiantiles y gremiales fueron poblando Avenida de Mayo, entre las que se destacó la columna del MST. El sonido de las batucadas se entremezclaba con el eco de las canciones y casi 2 horas más tarde, a paso lento, comenzó la movilización.
La entrada a la Plaza de los que asistimos como convocantes, junto al Encuentro Memoria Verdad y Justicia coincidió con la salida de los organismos de derechos humanos y organizaciones afines al gobierno.

¿Fin de semana largo o día nacional de la memoria?

Hace tres años, Néstor Kirchner, instauró el feriado del 24 de marzo como el “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”. Pretendían demostrar su interés en los derechos humanos, aunque treinta años antes, sólo había amasado su fortuna, mientras los presos políticos se acumulaban en todo el país y las madres comenzaban a buscar a sus hijos por doquier.
Necesitaban desmovilizar a las multitudes que cansadas, seguían saliendo a las calles, luego del Argentinazo y 30 años de reclamar justicia. Hablaron de justicia, de cárcel a los genocidas, abrieron museos y proclamaron un feriado para que la gente olvidara lo que pasó el 24 de marzo y disfrutaran de un fin de semana largo. Pero, aún así, la marcha fue multitudinaria. Ni fomentando el turismo con los “precios bajos” de las aerolíneas lograron que más de 25.000 personas dejaran de asistir a esta cita de honor.

Ratificar el compromiso

Este 24 no sólo volvimos a gritar justicia para nuestros 30.000 desaparecidos, y cárcel efectiva para los genocidas y sus cómplices. También tuvimos que movilizarnos repudiando las posiciones fascistas de muchos políticos y algunos de la farándula que, sin desparpajo, salieron a pedir “pena de muerte” frente a la ola de inseguridad.
Otra vez, volvimos a reclamar que la crisis la paguen las grandes patronales, los monopolios, los banqueros y los terratenientes. Exigimos que no se pague la deuda externa pero que tampoco de extranjerice y concentre la tierra. Volvimos a pedir que se nacionalicen los recursos naturales y a repudiar los acuerdos con el FMI, el club de París y otros organismos internacionales de crédito. También repudiamos la política de los Kirchner que, con patotas, responden al pueblo que lucha y se organiza, criminalizándolo cuando los golpes no son suficientes.
La movilización se organizó desde el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia y en el documento que se leyó, se plantearon cuáles son los principales problemas que existen en un país donde la impunidad es y fue garantizada desde el poder ejecutivo. “A pesar de lo que dice el Gobierno, a más de cinco años y medio de anuladas las leyes de impunidad, el 95 % de los genocidas están libres… No admitimos esta falsa polémica entre la Corte y el Gobierno, sabemos y denunciamos que los responsables son los jueces y es el Gobierno.» También se expresó que la marcada desigualdad social es una «sistemática violación de los derechos humanos» en este siglo XXI que transitamos.
Definitivamente, a pesar de los intentos del gobierno para menguar la movilización, fue un acto en el que volvimos a ratificar nuestro compromiso por seguir luchando por un país sin impunidad, pero donde se respeten todos los derechos humanos en la actualidad y, por ende, se cuestionó al gobierno por sus políticas económicas y sociales diciendo:“Tarifazos, despidos y suspensiones son las primeras consecuencias de la dirección que se pretende imponer para salir de esta situación sin tocar a los verdaderos responsables de la crisis… La desocupación vuelve a crecer violentamente y la única preocupación del Gobierno y de la oposición de derecha es como mantener la tasa de ganancia de los grandes empresarios. Las cifras ridículas publicadas por el INDEC, intervenido hace más de dos años, sólo sirven para simular una realidad inexistente”…
Un párrafo aparte merece la presencia ausente de Julio López por quien, tristemente, volvimos a reclamar ayer. El testigo que mandó preso a Etchecolatz estuvo presente en todas las canciones y banderas de la marcha y con la voz colmada de bronca se leyó: “a treinta y tres años del golpe genocida, estamos aquí con las banderas en alto de una generación que dio su vida por conquistar una Argentina sin opresión, sin explotación, sin miseria… a dos años y medio de la desaparición de Julio López y en el marco de una crisis económica, que está pagando nuestro pueblo… Porque a pesar de lo que dice el Gobierno, la impunidad permitió que esos genocidas libres secuestraran a Jorge Julio López”… También estuvieron presentes la memoria de Carlos Fuentealba y de nuestro querido compañero Lázaro Duarte, por quienes se exigió el esclarecimiento y el castigo a los responsables materiales e intelectuales de sus asesinatos.
La movilización unitaria de los organismos y partidos que no apoyamos al gobierno de los Kirchner, fue un éxito, en Capital y en todo el país. Fue un nuevo impulso para seguir luchando contra la impunidad vigente en la Argentina.

Laura Lane

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