Benedicto XVI

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El más oscurantista

Refiriéndose al problema del SIDA, el Papa dijo la semana pasada “Esto no se puede resolver con la distribución de condones.” Fue una muestra total de desprecio por la vida humana. El Papa hizo esta declaración en África, continente donde vive el 90% de los infectados del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, unos 27 millones de africanos portan el virus en la sangre. Según las mismas estadísticas, 6.500 africanos mueren cada día. Ese es el lugar que eligió el Papa para afirmar crudamente y sin tapujos que “el preservativo no resuelve sino que agrava los problemas”.
Pero esta no es una posición del ala más de derecha de la Iglesia que encarna Ratzinger, como algunos defensores de esta institución salen a decir ahora espantados. Benedicto XVI no hace más que seguir en la misma línea que su predecesor Juan Pablo II, que a menudo sostenía que la abstinencia sexual era el mejor medio para luchar contra la enfermedad.
El Papa enfatizó que la Iglesia Católica está a la vanguardia en la batalla contra el SIDA. Pero, en las palabras de este señor, estar a la vanguardia de la lucha contra esta enfermedad, que aún no tiene mejor forma de ser combatida que con la prevención, significa proponer “una actitud responsable y moral hacia el sexo que es lo que ayudaría a combatir la enfermedad”.
“Aquí, en el África, como en otras partes del mundo, numerosos hombres y mujeres anhelan oír una palabra de esperanza y de consuelo”, dijo Benedicto XVI desde el avión que lo transportaba a Camerún. Después recomendó abstinencia sexual, castidad y fidelidad como las barreras fundamentales para evitar la expansión de la enfermedad. Cabe aclarar que los contagios en África son, en su mayoría, por transmisión sexual. Pero es evidente que al Papa poco le interesa la vida de los africanos. Y con sus declaraciones pone en evidencia que para él y para la institución que representa, el dogma religioso es lo más importante.
El Papa se ganó un repudio mundial tan grande que los cínicos de la Conferencia Episcopal Italiana le pidieron ayuda a la ONU para combatir un supuesto “laicismo agresivo.” Una vez más queda claro que la Iglesia y sus representantes son la vanguardia…del oscurantismo y el desprecio por la vida humana.

Federico Milmann


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