En medio de una radicalización política

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Gran huelga general en Francia

El 19 de marzo se hizo en Francia una nueva y resonante huelga general contra el gobierno del presidente derechista Nicholas Sarkozy. Tres millones de personas, en 219 marchas, sacudieron al segundo país más poderoso de la Unión Europea. Esta contundente movilización social vino alimentada por numerosas luchas sectoriales, como las de los trabajadores de Continental, Fulmen, Goodyear, Sony, educación, salud, Correo, Archivos Nacionales, servicios públicos y muchas otras. Y también por dos triunfazos populares en las Antillas francesas: primero en Guadalupe y luego en Martinica, con huelgas largas y marchas masivas se lograron aumentos generales de salario, rebajas en los productos básicos y otras conquistas importantes.
Esta segunda huelga general, superior a la del 29 de enero, se da en medio de un clima de fuerte polarización y radicalización política. Así lo expresa, por ejemplo, el fuerte crecimiento de la simpatía obrera y popular hacia la figura de Olivier Besancenot, principal vocero del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA).
Sarkozy, por boca de su primer ministro, François Fillon, ya dijo que no va a aflojar. Las burocracias sindicales recién se reunirán a fin de mes, pero desde seccionales, plenarios de delegados y asambleas de base -1- surgen reclamos de seguir. El NPA plantea continuar la lucha ya y una huelga general prolongada. Reproducimos su texto Después del 19, primer balance y perspectivas:

La jornada de huelgas y movilizaciones del 19 de marzo fue un éxito enorme. ¡Tres millones de manifestantes: aún más que el 29 de enero!
Para muchos, era su primera o segunda movilización. Con una fuerte voluntad de estar juntos y solidarios para resistir a la crisis del capitalismo y para hacer recular al poder y al empresariado.
La importancia de las columnas demuestra el hartazgo y la voluntad de resistencia de capas cada vez más diversas del pueblo, desde las clases populares hasta jefes y sectores medios.
Esta vez pudimos notar una fuerte presencia de las fábricas del sector privado, directamente afectadas por los ataques patronales, y de columnas más importantes de docentes, investigadores y estudiantes universitarios y secundarios.
En el terreno sindical, como de costumbre, la CGT tenía las mayores columnas, pero se pudo ver una presencia más significativa de Solidarios -2- y de la FSU -3- con las columnas de las universidades.
Como signos de la vitalidad del movimiento hubo manifestaciones muy fuertes, incluso en ciudades pequeñas donde habitualmente no pasa nada.
Las movilizaciones eran más o menos radicalizadas según sus columnas, pero con un sentimiento general de bronca, de rechazo y también de profundas inquietudes.
El NPA estuvo presente en todas partes, ya sea en forma de columnas o de puntos fijos, siempre con una muy buena recepción y numerosos contactos incluso si nuestra aparición todavía no tenía todos sus medios…
El poder decidió hacer una prueba de fuerza. Sarkozy no dijo ni una palabra. Es Fillon el encargado del mensaje de cierre frente al movimiento social.
La presidenta del MEDEF -4- y los voceros de la UMP -5- habían preparado el terreno: no aflojar nada y esperar que el movimiento se apague. Pero no contaron con la determinación de los huelguistas y los manifestantes del 19 de marzo.
Frente a este poder, necesitamos una izquierda sindical y política de combate; un movimiento prolongado que enfrente el desafío del insulto gubernamental.
En esta situación, donde crece la idea de un “todos juntos” prolongado como el ejemplo de las Antillas, hay un amplio desconcierto ante las directivas de los aparatos sindicales.
Después de tal éxito, ¿cómo justificar la falta de perspectivas inmediatas de movilización? Pero hoy las direcciones sindicales acaban de decidir no decidir nada y volver a verse recién a fin de mes…
Después del corte de manga de Fillon a los manifestantes, este silencio de las conducciones sindicales no dejará de chocar totalmente a los que querían seguir la lucha.
Las y los militantes del NPA harán todo para organizar, de una vez por todas, una respuesta capaz de hacer retroceder al gobierno y al empresariado para prohibir los despidos, para aumentar los salarios 300 euros y para hacer bajar los precios. Y para esto, sólo una huelga general prolongada como en las Antillas nos podrá permitir lograr las reivindicaciones.
1 Así lo reclaman, entre otras, la seccional de Le Havre, la Federación de Educación, Investigación y Cultura, y la asamblea de Radio France. Todas son instancias orgánicas de la CGT, que es la principal central sindical de Francia.
2 Confederación sindical combativa.
3 Principal federación de estatales.
4 Cámara patronal nacional.
5 Partido de derecha del presidente Sarkozy.

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Olivier Besancenot: Cada vez más popular


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