Frente a la “distribución K” de las retenciones

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Los chacareros volvieron a las rutas

La decisión del gobierno de “coparticipar” el 30% de las retenciones de soja, anulando de esta manera toda discusión sobre las rebajas y segmentación que exigían los chacareros, devolvió a los pequeños productores a las rutas. La Mesa de Enlace cuya política era canalizar los reclamos por la vía muerta del Parlamento, tuvo que llamar un paro de siete días en la comercialización de granos y hacienda. Decenas de cortes volvieron a instalarse en las rutas. En Armstrong los obreros metalúrgicos son parte activa de los mismos, y si bien la protesta no ha adquirido el grado de masividad que tuvo la lucha contra la 125, tiene una amplia simpatía entre los trabajadores y los pueblos del interior azotados por la política de los K.

El verso de la coparticipación

Primero la presidenta habló de que iba a coparticipar el 30% de las retenciones, unos 6.250 millones de pesos supuestamente destinados a obras de infraestructura social. Pero resulta que lo que va a distribuir en realidad según su decreto de necesidad y urgencia es apenas un poco más de la mitad de este dinero, ya que la ley establece que los fondos cooparticipables se distribuyen un 42 % para la Nación y un 56% para las provincias. Pero además como la cooparticipación y los recursos federales se reparten en una forma completamente funcional al gobierno de turno (ver cuadro), en realidad el dinero no va sino a alimentar la caja electoral y el clientelismo de gobernadores e intendentes. Y la gran mayoría, oficialistas y opositores, esta suscribiendo su adhesión al decreto para recibir los fondos prometidos.
El gobierno de los K se queda con la parte del león, distribuye por esta vía parte de lo que hacía con los ATN, de lo que seguramente poco muy poco, va ha llegar a la gente en forma de obras. ¿Recuerda los hospitales y caminos que iban a realizar con la 125? A los pequeños productores no les llegará casi nada de las retenciones de niveles confiscatorios que les aplican, por eso salieron a las rutas.

De la pantomima de la negociación y el Parlamento al conflicto en las rutas

En las últimas semanas el gobierno y la oposición burguesa tenían un importante acuerdo. Había que canalizar el conflicto agropecuario en el Parlamento y las mesas de negociación. Cristina K aparecía después de mucho tiempo en la mesa de negociación y hasta Néstor hablaba de la responsabilidad de los dirigentes agrarios. La oposición presentaba una Ley de derechos de exportación (retenciones) que abandonando las iniciativas de la Federación Agraria, elevaba los topes a segmentar de manera que se beneficiarán también los grandes del negocio. La Mesa de Enlace acompañaba esta política y llamaba a “pelear” por el quórum parlamentario.
La decisión del gobierno de patear el tablero ha relanzado el conflicto y esta desatando actores que pueden ser difíciles de controlar por el gobierno o la oposición burguesa. La crisis provocada por la sequía, la baja de los precios internacionales, sumado a una política del gobierno que favorece la concentración, esta poniendo a los pequeños productores en situaciones muy difíciles y los coloca al borde del quebranto. Junto a ellos la economía de los pueblos que dependen de la pequeña y mediana producción, se sumerge en un clima recesivo que afecta desde los obreros hasta los pequeños comerciantes que viven del movimiento de esta producción agrícola.
En una economía que se achica, la decisión del gobierno es recaudar a toda costa los recursos necesarios para pagar la deuda externa y cubrir sus necesidades de caja electoral, antes que la crisis y las luchas de la gente se los lleve puestos.
Con los K la crisis no la van a pagar ni las grandes transnacionales de la minería, el petróleo, las finanzas o los capitanes de la industria. No la van a pagar las grandes empresas exportadoras o los grandes capitalistas de la industria y el comercio de los productos agrícolas. Ni los monopolios de los insumos o agroquímicos. Todos ellos quieren que la paguen los trabajadores, los pobres y en la clase media de la ciudad y el campo. Ese es el contenido de la pelea abierta.

Como en Armstrong: unir a los chacareros con los obreros y el pueblo

Cuando transcurre el quinto día del paro agrario y la protesta amenaza con recrudecer, los dirigentes de la Mesa de Enlace centran su estrategia en llamar a juntar el quórum con la oposición patronal en el Congreso.
El camino es el opuesto. Hay que empujar la confluencia entre la lucha de los chacareros, con los obreros y los pueblos del interior. Esto tiene que verse reflejado en un proyecto de ley que segmente las retenciones de manera que beneficie claramente a los pequeños, evite la quiebra de los medianos, pero descargue fuertes retenciones sobre los que producen a escala y los pooles, los grandes capitalistas agrarios.
Y fundamentalmente hay que empezar a discutir con todos los trabajadores y pequeños productores del campo, que si queremos evitar que la profundización de la crisis termine con desaparición de decenas de miles de chacareros, destruyendo miles de puestos de trabajo y enterrando la economía de los pueblos, hay que empezar a discutir y organizarse para pelear por respuestas de fondo como son la Reforma Agraria y la Nacionalización del Comercio Exterior.
En pelear por liquidar la actual política tributaria regresiva donde los más pobres y el pueblo en general (a través del IVA) tributan más que los ricos. Cambiando por impuestos progresivos al gran capital, y terminando con la actual arbitraria y funcional al poder central Ley de coparticipación, que debe ser reemplazada por otra más equitativa, al servicio del desarrollo de los pueblos del interior y las economías regionales.
Nada de esto va a impulsar el gobierno de los K, que detrás de su demagogía pseudo progresista siempre ha beneficiado a sus capitalistas amigos, ni tampoco las Carrió, UCR, Solá o Macri, que más allá del discurso electoral, son parte de un establishment político que ya gobernó y lo hizo siempre al servicio de los capitalistas y en contra de los trabajadores y el pueblo.

Es necesaria una nueva Ley de Coparticipación Federal que eleve sustancialmente las partidas destinadas las provincias más postergadas, en la que el destino y control de los fondos este a cargo de las organizaciones populares.


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Gustavo Giménez


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