La izquierda, las elecciones y la crisis del país:

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Un proyecto amplio y socialista o más de lo mismo

El adelantamiento de las elecciones nacionales, reaviva la necesidad de postular una alternativa desde la izquierda, ante la debacle del kirchnerismo y el surgimiento de otras variantes burguesas de centro y derecha, como el peronismo disidente, el PRO o el acuerdo Coalición Cívica-UCR. Como siempre, son miles los trabajadores, activistas y militantes sociales que quisieran un proyecto unitario de la izquierda. Y como muchas otras veces, algunos partidos como el PO o grupos más pequeños como el PTS, ya manifiestan no querer unidad sino continuar con una lucha intestina entre ellos mismos. El PCR no se plantea participar y actúa junto a sectores políticos y sindicales que nada tienen que ver con la izquierda. La profundidad de la crisis del capitalismo coloca como una tarea imprescindible la construcción de un proyecto anticapitalista en su propuesta y amplio en su contenido. Camino que es posible y a la vez necesario, para no caer ni en variantes oportunistas ni en el sectarismo que hoy recorre a una parte de la izquierda.


Sergio García Dirigente Nacional del MST

En nuestro país la izquierda es parte activa de los principales procesos de luchas y sociales, de la construcción de nuevos sindicatos o cuerpos de delegados junto a un nuevo activismo, de centros y federaciones estudiantiles y del movimiento de desocupados. La crisis brutal que se avecina, potenciará esta ubicación y la responsabilidad de ayudar al desarrollo de las luchas y de una nueva dirección sindical, proceso en el que hay experiencias positivas y también negativas por el equivocado rol de algunos grupos sectarios.
A su vez, cuando mas cuestionado está el capitalismo mas evidente es la necesidad de plantear una perspectiva socialista para re fundar el país y enfrentar la crisis. Para ese objetivo, el MST propone la construcción de un nuevo proyecto de izquierda, donde tengan un lugar todos los simpatizantes y militantes de la izquierda política y social que estén dispuestos a trabajar en unidad, aceptando diferencias, matices y respetando las opiniones de otros. Y también impulsando la inclusión y la confluencia con quienes vienen de otras experiencias políticas y estén dispuestos a converger.
Si queremos construir un proyecto grande, que se postule como alternativa, no hay ninguna posibilidad de hacerlo creyendo tener cada organización la verdad absoluta, ni exigiendo que se acepte la totalidad del planteo propio, ni pidiendo autocríticas de hechos pasados. La unidad, solo se puede construir sobre la base de poner por delante los acuerdos y, sin esconder las diferencias, darle su justo lugar y ubicación para que no impidan una propuesta común. Lamentablemente, una parte de la izquierda reafirma su auto-proclamación y no se plantea un camino de unidad.

Los que prefieren la división

Recorriendo las propuestas de algunos partidos, puede verse –tristemente- que se encaminan a evitar la unidad, tanto en las elecciones como después de las mismas. El PO, en su última prensa, anticipa que no quiere unidad con el sector de la izquierda que apoyó a los chacareros y que tampoco ve unidad con otros grupos más pequeños a quienes acusa de capitular a la burocracia sindical. Como parte de esos grupos, el PTS, en sentido similar, comienza por excluir y aclara: “No es posible tampoco hacer lo del MST de Vilma Ripoll”. Todos estos sectores de la izquierda sectaria vivirán semanas entre continuos y mutuos ataques y descalificaciones. Por supuesto, nada de eso necesitan millones de trabajadores y sectores populares, que ni se enteran ni quieren ser parte de debates que les son ajenos.
Por otro lado, el PCR, sigue sin postularse en la pelea electoral ni para construir algún proyecto junto a la izquierda. Más bien actúa, como la semana pasada, junto a sectores de la Coalición Cívica y la CGT de Barrionuevo. Aunque con estos compañeros compartimos luchas y lo seguiremos haciendo, los vemos atados a lo viejo cuando más hace falta algo nuevo y de izquierda.
El PC, con quienes años atrás compartimos Izquierda Unida, directamente se asimiló al gobierno y se alejó de un proyecto de izquierda. Lamentablemente, hasta hoy, ni unos ni otros se plantean lo más esencial ante la crisis del capitalismo: privilegiar los acuerdos y construir un proyecto unitario y amplio con propuestas de fondo.

Del sectarismo al oportunismo hay un sólo paso

En el caso de la izquierda sectaria, es fácil ver que todo su planteo conduce a intentar demostrar quién es más revolucionario o quién tiene la “pura verdad”. Como siempre sucede en la historia, detrás de esa pretensión se esconden las capitulaciones. Así fue que, en la lucha agraria ante la 125, el PO y otros grupos fueron funcionales al gobierno, sin disputar por los pequeños chacareros, dejándoselos en bandeja al gobierno y a la derecha. El mismo oportunismo, hoy lo demuestra PO en su última prensa, donde explica su oposición al planteo de Asamblea Constituyente, porque según ellos: “la iniciativa opositora la tienen los sojeros y la derecha continental anti-chavista. Una línea de sustitución del gobierno con la justificación de la Constituyente llevaría agua al molino de la agitación sojera”. Su planteo es defender la continuidad de los Kirchner, como si el gobierno no fuera parte de un proyecto de derecha en el país. Lo más insólito, es que mientras acá defienden la continuidad derechista de Kirchner, en el último referéndum de Venezuela se opusieron a la continuidad de Chávez que sí es atacado por la derecha golpista y el imperialismo. Una muestra clara de adonde conduce el sectarismo.
La existencia de corrientes sectarias y dogmáticas no es nueva, todo el siglo XX estuvo plagado de situaciones similares. Lenin lidió contra esas tendencias que creían ser más puras, más radicales y certeras a inicios de la década del veinte y decía: “La historia en general, la de las revoluciones en particular, es siempre más rica de contenido, más variada de formas y aspectos, más viva, más astuta de lo que se imaginan los mejores partidos” 1. Así llamaba a romper con el dogmatismo, a buscar la forma de llegar al movimiento de masas y abrirse a los nuevos fenómenos sin atarse a esquemas. Y años después, Trotski resumió ese debate político contra el sectarismo en una definición: “La postración política del sectarismo no hace más que seguir como una sombra a la postración del oportunismo, sin abrir perspectivas revolucionarias” 2. En nuestro país, hacer este debate a fondo y construir un proyecto alejado del sectarismo es crucial para que la izquierda juegue un rol destacado en la etapa que viene. Retomando la esencia del leninismo y el deseo de Trotski, que planeaba estar dispuesto a ser minoría en organizaciones de miles y no pretender que miles acepten la dirección de pequeños e “iluminados” grupos.

Hace falta un nuevo proyecto de izquierda

Más allá de estos ejemplos históricos y actuales, todo es parte del debate político y no tendría que impedir ensayos unitarios, porque no hay nada más anti-revolucionario que negarse a un proyecto de confluencia y de unidad. Encerrarse en refirmar el pequeño grupo o contentarse con creer que “yo tengo la verdad” es la mejor manera de no construir una herramienta más fuerte y superadora, y así el capitalismo sigue y los trabajadores no ven una alternativa desde la izquierda. La cara oportunista de los grupos sectarios se expresa con toda claridad en su constante negativa a un proyecto unitario, justo cuando el capitalismo y el gobierno de los Kirchner transita su peor crisis. Los nuevos activistas que surgen en las luchas y los honestos simpatizantes y militantes de la izquierda política y social pueden aportar a este debate y ser parte de un proyecto político alejado del sectarismo, si queremos de verdad que la izquierda juegue un rol activo y junto a millones que, desencantados con el peronismo, la UCR y los viejos partidos, buscan una salida a esta crisis.
En estas elecciones, el MST – Nueva Izquierda va a dar pelea a todas las variantes burguesas y de la vieja centroizquierda que ya fracasó. Y estamos dispuestos a dialogar con todos los que quieran levantar una propuesta en común, porque no hacemos de las diferencias una excusa para la división. Hasta el último día estamos dispuestos a conversar y tratar de que surja la unidad que hace falta. Y más allá de las elecciones, lo necesario es construir una nueva alternativa política. Así como en Brasil se construye el PSOL, entre varias tendencias, o en Francia se fundó el NPA junto a miles de independientes, proponemos iniciar un camino similar en Argentina. Y se lo planteamos a todos, queda en la decisión de cada grupo, partido o individuo animarse a construir algo nuevo y unitario y dejar de lado los vicios sectarios que solo conducen a no cambiar nada y a seguir con mas de lo mismo. Es el mejor momento para dar pasos en esta propuesta, aunque seguramente habrá quienes encuentren mil excusas para explicar porque no hacerlo, auto-condenándose a su propio fracaso. El MST, como proyecto de una nueva izquierda, va a seguir avanzando con quienes sí estén dispuestos a ser alternativa en el país, por encima de los proyectos sectarios y oportunistas. Convencidos que la izquierda es revolucionaria si supera lo testimonial y busca los medios para llegar a millones para ser alternativa. Creemos que este es el desafío frente a la más grave crisis del capitalismo mundial y de nuestro país. Y los desafíos se asumen o se pierden las posibilidades de cambiar la historia.

1 «El izquierdismo, emfermedad infantil del comunismo»
2 «El Programa de Transición»


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