Quieren prevenir la heKatombe

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El adelanto fue justificado por la presidenta diciendo: “Debemos superar el escollo electoral y tirar juntos hacia el mismo lado”“el mundo se cae a pedazos y esos pedazos caerán sobre la Argentina”.
Los Kirchner necesitan que se cambie el Código Nacional Electoral en tiempo récord. Al forzar los plazos electorales y con la falta de actualización de los padrones, abren un ancho camino para que el PJ haga más fraude que nunca.

Las reacciones de la oposición

En su mayoría, la dirigencia opositora rechazó el adelanto. Para la UCR es una locura. Para Carrió es un “escándalo”. Es que no quiere verse obligada a enfrentar a Michetti en Capital. ¡El escándalo es que sus dos senadores por Tierra del Fuego se acaban de pasar al bando K! Para Binner “no es bueno para la democracia”: él ya había desdoblado las elecciones santafecinas para no enfrentarse a Reutemann. Cobos se manifestó en contra, porque con el acortamiento de plazos va a tener que definir su postura sobre el acercamiento a la UCR en varias provincias. Solá dijo: “Esta medida aumenta las posibilidades de fraude y suena a desesperación y decadencia”. Va a tener que definir rápido su disputa con De Narváez por el cargo a diputado nacional por Provincia de Buenos Aires. Reutemann va a tener que definir su relación con el peronismo kirchnerista santafesino.
El anuncio de la votación para el 28 de junio, formulado luego del adelantamiento de las elecciones porteñas por parte de Macri, sorprendió a la oposición, le acortó los tiempos de negociación interna y la obliga a definiciones en plazos que no tenía previstos. En este sentido, la movida kirchnerista los puso en un brete del que intentan salir, peleándose por los cargos y con miras a la elección presidencial del 2011.
Mientras tanto, Kirchner prepara su desembarco en la Provincia de Buenos Aires y su candidatura para dar pelea. El matrimonio presidencial siente que “pegaron una” y retomaron la iniciativa política, terreno en el que venían muy mal.

Kirchner da pelea para sostener al gobierno y al régimen

La maniobra demuestra que el kirchnerismo no está rendido ni mucho menos. Pretende disputar en las mejores condiciones posibles para ganar (algo no descartable ante la falta de una oposición fuerte) o para evitar el hundimiento, si se da el peor de los escenarios. Sería equivocado subestimar al ex presidente, ya que disputa y, luego de la derrota de Catamarca, avisó que va a dar pelea “pueblito por pueblito”.
Por supuesto, enfrenta grandes riesgos. Con el adelantamiento, el oficialismo puede perder igual. La votación va a ser un plebiscito sobre la gestión del gobierno. Si de ella resulta que la población lo rechaza categóricamente, va a quedar prácticamente en el aire y puede abrirse un serio interrogante sobre la continuidad de Cristina en su mandato.
El adelantamiento es una maniobra preventiva realizada con la intención de preservar al gobierno y a las instituciones del régimen.

Las causas del adelantamiento

Más allá de las argumentaciones de los Kirchner, hay tres causas fundamentales que motivaron el adelantamiento electoral.
La “nueva” valoración del alcance de la crisis capitalista mundial sobre nuestro país. Cristina sabe que se viene un vendaval y que el desastre que todos los días se ve en los países centrales va a llegar con fuerza a la Argentina.
Los indicadores que le preocupan al gobierno también están en baja. La caja de la que se vale el kirchnerismo ya no tiene la recaudación que necesita. Por eso meten mano de dónde sea e incluso están discutiendo nuevamente con el FMI. Los Kirchner saben que la cosa empeora cada día y por eso quieren que se vote lo antes posible.
La posibilidad de derrotas electorales en cadena. Catamarca tuvo un peso muy importante en la decisión. Allí el Frente Justicialista para la Victoria recibió una dura derrota, aliado con los impresentables Saadi y Barrionuevo. La caída, mala en sí misma para ellos, era sólo el preludio de lo que podía venir. En el calendario electoral aparecían las elecciones de Capital, Santa Fe y Corrientes, en las que el gobierno podía perder también. Los Kirchner evaluaron que se podría producir un “efecto dominó” de derrotas, con lo cual llegarían a los comicios de octubre con un panorama desolador.
La debilidad actual y la posibilidad de cambios bruscos. Venía circulando en forma extendida el comentario de que “así no llegan a octubre”, reflejando el mal humor social y la bronca con el gobierno. A su manera lo reconoció el propio Kirchner cuando afirmó: “Lo fundamental es la gobernabilidad de la Argentina”. Siempre que usan el término “gobernabilidad” se refieren al fantasma del Argentinazo del 2001, el ejemplo que siempre agita el justicialismo para intentar imponer la idea de que sólo ellos pueden gobernar el país.
Los políticos patronales tienen pánico a que se repita una situación similar a la del 19 y 20 de diciembre. Tienen pánico a que vuelva a ganar las calles la movilización popular exigiendo “que se vayan todos” y que el gobierno y las instituciones del régimen queden en el aire.
Los intendentes justicialistas lo percibieron. Por eso cumplieron un rol clave en la puesta en marcha del operativo adelantamiento, planteando insistentemente que “para octubre se incendia la provincia”. Ahora Cristina los compensa coparticipando retenciones, principalmente en la Provincia de Buenos Aires, para que puedan «invertir»… en la campaña de Kirchner.
En la actualidad, hay luchas de los trabajadores. Pero es un hecho que por el rol nefasto de la CGT, que frena los reclamos, y la falta de un llamado a unificar los conflictos, no hay una situación de movilización generalizada de alcance nacional. Sin embargo, el deterioro y debilidad del gobierno, la pérdida de confianza de la población, el empeoramiento de las condiciones de vida y la llegada de lo más duro de la crisis capitalista mundial, no hacen descartable imaginar la posibilidad de cambios bruscos y futuros nuevos estallidos.
La combinación de estas evaluaciones, arrojaron como resultado la maniobra preventiva K de la convocatoria, cuyo resultado no está asegurado de antemano.
El rechazo a la maniobra no niega que es una necesidad presentarse a disputar electoralmente contra las propuestas de los candidatos patronales en todas sus variantes. Más que nunca reafirmamos la necesidad de conformar una alternativa amplia, una Nueva Izquierda.

Rubén Tzanoff


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