Antes el cólera, ahora el dengue…

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Vuelven las enfermedades de la pobreza

Se había erradicado en 1916, vuelve de la mano de los Kirchner y el sistema capitalista.

La situación es “critica”
y siguen produciéndo se muertes evitables. No sólo es el mosquito Aedes aegypti, ahora dicen que apareció una variedad más resistente y nadie sabe adónde puede llegar la situación.
Casi tan dañino como el insecto, es el accionar de los políticos que tienen que enfrentar el problema. Urtubey en Salta y Capitanich en Chaco, fueron los encargados de tapar y minimizar la situación, en sus propias provincias, apretando a médicos y trabajadores de la salud, para que no den información y tratar así de esconder la realidad y su propia responsabilidad.
Es que el gobernador kirch-nerista salteño, el mismo que llevó a recorrer Tartagal a Cristina, para que “descubriera” la pobreza estructural, prometiera soluciones y se emocionara falsamente, recibió un nuevo cachetazo de la realidad, el dengue. En Tartagal no hay aún soluciones para los que perdieron todo y ahora una epidemia anunciada oportunamente por la comunidad médica, se hace realidad, frente a un gobierno más preocupado en salir en las fotos aplaudiendo cuanto discurso oficial se haga, que en buscar soluciones.
Capitanich en tanto, otro acérrimo defensor del kirchnerismo, recorre canales de TV halagando las virtudes del gobierno nacional y su propio gobierno provincial, evitando mencionar que Chaco es una de las provincias más pobres del país y ocultando de paso su pasado menemista. O que su Ministra de Salud no es otra que su mujer, la misma que enojada por no ir en la listas de diputados, arremetió con su 4×4 contra la Casa de Gobierno, salió a apretar a los médicos y hacer responsable a la gente “por no tener más cuidados”, al tiempo que negaba la epidemia y hablaba “sólo de algunos casos bajo control”.
Negando la situación de Sáenz Peña o Charata, la ciudad chaqueña bautizada “La Capital del Dengue”, donde uno de cada tres habitantes está infectado, sobre una población de 30.000 personas, que ni siquiera tienen agua potable.

La mentira tiene patas cortas y el gobierno también…

Pero cuando todo salió a la luz, corrió en su ayuda Cristina y la Ministra de Salud y ex mano derecha de Carrió, Graciela Ocaña, mandando repelentes e insecticidas ¡vencidos!, montando algunas carpas precarias y declarando que la situación estaba controlada, tratando de explicar lo inexplicable, su inacción y el colapso del sistema de salud.
Mientras el gobierno admite unos 7.000 casos en todo el país, los médicos ya hablan de más de 20.000 y de una epidemia que crece de forma geométrica día a día, cobrándose más y más víctimas.
La epidemia no es patrimonio sólo del norte del país, con el transcurrir de los días va extendiéndose, sumando provincias y ciudades de forma creciente, como Cata-marca, Jujuy, Tucumán, la Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano Bonaerense y localidades como Mar del Plata o Neuquén. En la “Ciudad PRO de Macri” y el Conur-bano de Scioli, la situación se hace crítica, no sólo por los miles de indigentes, que al igual que en el norte del país viven sin las más elementales obras de infraestructura, como cloacas o agua potable, sino que se combina con los grandes basurales a cielo abierto y el tristemente celebre Riachuelo, que ya es un foco de alta contaminación y que ahora se potencia por la llegada del dengue.

La expansión del Dengue tiene responsables en el gobierno

El Dengue es producto de la pobreza, esta enfermedad que fue erradicada hace casi cien años, ahora regresa, como en su momento el cólera. Y lo hace por la falta de previsión, de agua potable, cloacas y una política de cuidado y prevención de la salud pública.
Queda en evidencia, que ni los gobiernos provinciales ni el nacional de Cristina, han tenido, ni tienen una política de salud, acorde a las necesidades del pueblo trabajador.
Muy por el contrario, han ubicado a la Salud Pública como un gasto más, achicando partidas presupuestarias, vaciando hospitales, pagando en negro salarios de hambre a médicos y enfermeras. Tratando de generar una salud para pocos, los pocos que la puedan pagar. Mientras el gobierno acumula millones en su billetera para garantizar los pagos de la deuda externa y su campaña electoral, mediante la compra de voluntades políticas a cambio de cargos y un silencio cómplice.

El mosquito es dañino, pero lo que mata es el capitalismo

El modelo económico del kirchnerismo, hunde a la población en la pobreza y, por esa vía facilita la entrada de enfermedades y padecimientos. Al que se dice “gobierno popular K” no le interesa mucho el padecimiento de los de abajo, ni la angustia y preocupación que genera en los hogares más humildes saber que los más chicos están tan expuestos y en riesgo. En la medida en que se profundice la crisis capitalista la barbarie a la que puede llevar ese sistema a la humanidad va a seguir mostrando síntomas crecientes.
La superexplotación, la destrucción del planeta, el cambio climático y la miseria van a traer más padecimientos y enfermedades que ya habían sido aniquiladas. Más que nunca, la opción que se plantea es Socialismo o barbarie.

Sergio Ballesteros

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