Prat Gay y Michetti

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Nuevas caras, vieja política

Aunque son presentados como algo distinto, los candidatos por capital de la Coalición Cívica y el Pro son más de lo mismo. Ningún cambio de fondo va a llegar de la mano de estos candidatos.

Prat Gay
Con Carrió, Duhalde y el FMI

Carrió eligió a Prat Gay como primer candidato a diputado por la Capital. La líder de la Coalición Cívica dice que tomó esa decisión para promover nuevas y jóvenes figuras. En realidad lo que quiso hacer es esquivarle el bulto a un enfrentamiento directo con Michetti por una sencilla razón, la candidata del Pro aparece mucho mejor ubicada en las encuestas de opinión.
Prat Gay, que es presentado como un técnico sensible a los problemas sociales, es un ultraliberal, de derecha, ligado a la Iglesia Católica en cuyas instituciones educativas exclusivas se educó desde chico. Pasó por el Colegio Cardenal Newman, el mismo donde aprendió otro “señorito” llamado Mauricio Macri. Entre otras “changas” trabajó para Amalia Lacroze de Fortabat y para la Banca JP Morgan de Londres.
En la administración pública nacional tuvo un cargo muy importante, fue presidente del Banco Central. ¿Recordás de qué gestión? De la que encabezó Duhalde. Aún hoy no tiene ningún empacho en elogiar al mafioso padrino del PJ porque «Se hizo cargo de la Presidencia en un momento muy complicado, le puso el pecho a las balas y sentó las bases de lo que vino después», tiene de Duhalde una “una evaluación positiva”.
Ahora, como otros candidatos de una falsa oposición, para aprovechar la bronca contra Kirchner deja entrever que existe una posibilidad cierta que a partir del 29 de julio el gobierno pretenda ajustar y dice que “este es el modelo que lleva a Tartagal y a Charata. El resultado de este modelo económico es el dengue». Ambas cosas son ciertas, pero, ¿Cuál es el modelo de Prat Gay?.
Sus afirmaciones son más que elocuentes del lugar hacia donde quiere ir: “se usó el Fondo como punching-ball para la discusión loca de café, todo es más difícil de remontar. Pero estuve reunido con [el director del FMI, Dominique] Strauss-Kahn, en febrero, y noté que hay una muy buena predisposición del Fondo para ayudar a la Argentina en particular. Y esa predisposición, a partir de la semana pasada, es mucho más que buena voluntad, porque tiene recursos que antes no tenía. Mi desesperación es que después de México empiecen a aparecer otros países, y que para cuando nos demos cuenta de que es inteligente y conveniente para los argentinos usar la plata del Fondo para morigerar el impacto de la crisis quizá ya no quede plata para que nos presten.”
El modelo Prat Gay es el que todos conocemos por haberlo padecido durante décadas, es el modelo del ajuste y la pobreza para millones de argentinos, el del FMI como rector de los destinos del país, el del endeudamiento externo y la usura. No se puede esperar que salga algo nuevo repitiendo las recetas de siempre.Cada voto que vaya a Prat Gay, es un aval a la vieja política de endeudarnos ante el imperialismo. Candidatos como este economistas son una garantía para favorecer a un puñado de ricachones y especuladores y perjudicar a los de abajo, a los trabajadores y el pueblo.

Michetti
“Los mandatos no son tan importantes”

Muchas vecinas y vecinos porteños votaron a Mauricio Macri por la buena imagen de Gabriela Michetti, a quien ven como una persona políticamente honesta. Nosotros tenemos una opinión distinta.
Después de ir y venir durante semanas, Michetti anunció lo que era un secreto a voces: que será candidata a diputada nacional por la Capital. Esta jugada de Macri se acompañaría con el lanzamiento del diputado nacional Federico Pinedo como candidato a legislador porteño, en el afán de lograr mayoría en la Cámara porteña.
Buscando diferenciarse de las repudiadas “listas testimoniales” que está armando el PJ-K y de una eventual candidatura de Scioli, Michetti renunció a su cargo de vicejefa de gobierno. Pero postularse de candidato a un cargo y no asumirlo es tan tramposo como renunciar al cargo al que fue elegida para candidatearse a otro por conveniencia partidaria. ¡El año pasado jamás cumplió su obligación de presidir las sesiones de la Legislatura porque según ella se dedicaba a las tareas de gobierno junto a Macri! ¿Y ahora, se olvidó?
Haciendo malabarismos, Michetti argumentó que su definición de ir como diputada fue para defender a los vecinos: “Tomé la decisión de ir al Congreso para buscar las soluciones para la Ciudad”. Según ella, el gobierno nacional le pone “obstáculos, trabas, palos y piedras” a la gestión de Macri.
Esto tampoco es así. Primero, ningún problema entre un gobierno local y el nacional se puede resolver con un diputado más. ¿O acaso los diputados actuales del PRO no sirven para nada? ¿O acaso ella va lograr como diputada algo que el macrismo no consigue como gobierno? Segundo, exagera las divergencias para justificarse. En la Legislatura porteña, el PRO logra sus leyes en buena medida con los votos que le suministra el bloque K. Y en el Congreso nacional, la bancada del PRO le votó a Cristina Kirchner el Presupuesto 2009. ¡Más vale que negocian y pactan, sin que ella sea diputada!
Michetti va de candidata porque eso es lo que necesitan Macri y el PRO, no los vecinos y vecinas que la votaron. Macri sabe bien que un triunfo holgado de su candidata sobre la Coalición Cívica debilitaría a Carrió en la disputa presidencial que se abre hacia el 2001. Incluso, en un reportaje radial, Michetti afirmó: “Los mandatos no son tan importantes”. Es así: para los políticos del sistema como ella, los mandatos tienen un valor muy relativo. Por eso, durante las campañas electorales prometen y prometen, pero cuando llegan al poder, borran con el codo lo que escribieron con la mano y de esa forma le dan la espalda a quienes los votaron.
Pero más allá de cargos y candidaturas, el problema fundamental es el proyecto político. Y no sólo porque acompaña a un neoliberal de derecha, como Macri. Gabriela Michetti repite que se considera parte de la “nueva política”. ¡Pero resulta que ella y su jefe se han aliado con De Narváez y Felipe Solá, o sea con Barrionuevo, Mércuri, Duhalde y otros personajes del más rancio y viejo PJ. ¿Ésa es la “nueva política”?. De ninguna manera.
Más allá de la simpatía que muchos sienten aún por Michetti, votarla en realidad es votar por la vieja política y por sus viejos métodos, repudiados por la gran mayoría de los argentinos.

Ibarra no tiene vergüenza

Este personaje, destituido como jefe de gobierno porteño por su responsabilidad en la Masacre de Cromagnón, acaba de protagonizar un hecho bochornoso que lo pinta de cuerpo entero. Durante una entrevista para el noticiero Telenoche filmada junto a Daniel Malnatti, recibió numerosos saludos amistosos de supuestos vecinos. En un momento hizo detener la grabación y llamó por teléfono, olvidando el micrófono abierto del canal. En ese momento dijo “Por favor, no me manden más gente», desnudando que tanto aprecio era una pantomima preparada de antemano. Como corresponde a un cínico como Ibarra, inmutable hasta al dolor de los familiares y amigos de los chicos de Cromagnón, negó toda responsabilidad argumentando que no llamó a un colaborador y que los que lo saludaban eran militantes que venían por su cuenta. Este viejo representante de la Alianza y por siempre integrante de la centroizquierda es un caradura sin límite.

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