En la Argentina de los K.

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El chancho se comió al mosquito

Como por arte de magia, el Dengue desapareció de la escena nacional. La sobreactuación de fumigaciones que intoxicaron más humanos que mosquitos, comedia montada sobre el escándalo de una epidemia no prevista y una emergencia sanitaria negada, dio paso a un showbusiness al mejor estilo de Tinelli. Control electrónico de fiebre en los aeropuertos, ridícula barrera aérea con México, raid televisivo de los ministros de salud, festival de barbijos y comité de crisis.
En el país de las estadísticas truchas, no se sabe a ciencia cierta cuántos casos hay. Lo que sí está claro es que, por debajo de tanta espuma publicitaria, subsiste el país de la crisis, el de la pobreza que crece, el del presupuesto sanitario más bajo de la historia. El de los 50.000 casos de Dengue, de los barrios obreros y populares sin cloacas ni agua potable. El de los ocho niños que mueren diariamente por desnutrición, de 2 millones de chagásicos, de 11.000 nuevos enfermos y 800 muertos de tuberculosis por año.
Mientras de esto no se habla, la verba mediática se choca con la realidad: en los cuatro hospitales designados por el Ministerio de salud en Buenos Aires como lugares de referencia para la “gripe A” –Evita de Lanús, Km 32 de Catán, Ezeiza y Posadas- hay falta de insumos, medicamentos y preparación específica según la normativa de la OMS. Es decir, un gigantesco verso para lavar culpas y de paso para intentar algún rédito electoral.
La verdad es que también en salud quieren hacernos pagar la crisis a los de abajo. Ya que se redujo en un punto el presupuesto efectivo de salud bonaerense (Scioli destina sólo un 7% a la salud) y en un 9% el presupuesto nacional. No sólo estuvo la negativa a la emergencia sanitaria por el Dengue. En plena epidemia, Ocaña, desprestigiada pero ultraservil a la corona K., subejecutó presupuesto, “gastando” un 42% menos de lo que hubiera correspondido. La razón quedó a la vista: el Jefe de Gabinete Massa, utilizando los superpoderes para reasignar partidas, le quitó 14 millones a salud para las fuerzas de seguridad.
La oposición de Carrió y Stolbizer y los pejotistas disidentes de De Narváez y su amigo Macri, mutis por el foro. Igual que con el Dengue. No se habló más de la necesaria Emergencia Sanitaria nacional. Ni mucho menos, basta ver sus propuestas electorales que no difieren de las oficialistas en esencia, de aumentar el presupuesto y la oferta de servicios ni tocar las ganancias del sector privado sanitario y de los otros que como hoy lucran con el Dengue, mañana lo hacen con la vida de la gente.


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