Entrevistamos a Claudio Maldonado, Gustavo Jara y Roberto Campos de la Comisión Interna

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“A la empresa no le interesó el trabajador… ni le importó nada”

¿Cómo empezó el conflicto?

Gustavo: Esto comienza hace más o menos dos años cuando veíamos que la empresa hacía inversiones y no como correspondía. Una fue una playa de estacionamiento y baños de fundición y mecanizado. Decíamos que esas inversiones tenían que ir a la producción o a sistematizar la parte de máquinas, así el producto salía mejor. Fue nuestra primera preocupación. Después seguimos luchando con el tema de la gente, porque se le iban sacando cosas, como la silla a gente grande que estaba 8 hs diarias parada en la máquina. Ahí tuvimos el primer contacto con ellos y ya sabíamos que no eran personas buenas, querían producir al costo, a costa del trabajador. Tuvimos muchos roces con los encargados porque presionaban a la gente, ponían personas que no estaban capacitadas para ese trabajo y siguió el maltrato.
Hace un año y medio vino el gerente y dijo que la empresa no era viable, que las inversiones que se hacían iban a ser favorables pero que la empresa no era rentable. Nos empezamos a mover, fuimos a hablar con gente del gobierno y salieron diciendo que estábamos mintiendo. Me causa gracia, porque decían que eran cosas nuestras. Luego vinieron cosas peores, de esclavos, ya no dejaban comer a la gente, 8 hs tenían que estar acá. Hay que aclarar que pasaron 80 despidos hasta que nos pusimos firmes y dijimos basta.
En noviembre del año pasado, antes de las vacaciones, despidieron a dos compañeros alegando que había empleados con sueldos muy altos (haciendo referencia a la gente grande que tenían 30 años o más). Tratamos de evitarlo, se organizó un paro y se logró reintegrar a estos compañeros. Creo que eso fue otra de las causantes, porque la empresa estaba acostumbrada a no tener choque. Ahí se comenzaron a desviar pedidos, teníamos conocimiento por la empresa que los pedidos se caían pero alegaban que ellos no sabían porqué. Que perdían clientes. Firmamos un acuerdo para que continúen, esto en febrero y marzo y otro acuerdo en abril, mayo y hasta junio teníamos que estar trabajando. Trabajamos normalmente y a la semana nos enteramos que la empresa cerró. A nosotros nos queda prácticamente un mes de acuerdo. Ahora estamos con conciliación obligatoria. Y, cabe aclarar, la mala predisposición que la empresa tuvo con nosotros, que no le importó nada, se pasó el acuerdo por arriba. No le interesó nada el trabajador, la familia, que hay una fábrica histórica de por medio… No le importó nada.

¿Qué pasó el viernes 24 de abril? ¿Cómo se organizaron?

Roberto Campos: Ni bien nos enteramos por el Ministerio de Trabajo del cierre hicimos una cadena de mensajes de texto, convocando a todos a la empresa. Entramos los 4 delegados y un compañero de trabajo y tomamos la fábrica y la gente se empezó a convocar. Se tomó la planta y hasta el día de hoy, después se decidió cortar la calle y mediante asamblea vamos resolviendo todo. Nos hemos ido organizando con el tema de la comida y la panfleteada, gracias a algunos consejos que llevan a que estemos mejor en la convivencia.

¿Cómo están las negociaciones con los gobiernos provincial y nacional?

Claudio Maldonado: El provincial tiene una limitación porque todo se maneja a nivel nacional. Los temas puntuales de fábrica se van tratando con el provincial y con el nacional se va a manejar el tema de los compradores. Nos han dicho que hay varios interesados en la empresa, y ellos lo han derivado al gobierno nacional para no hacer dos líneas de compradores; para que se maneje desde un solo lado y así poder estar un poco mejor organizados. Los temas puntuales que van surgiendo se van tratando en el Ministerio de Trabajo de la provincia. El tema de los compradores lo vamos a manejar en Buenos Aires. Y se decidirá o no la aceptación de las condiciones en asamblea, con todo el conjunto de los compañeros.


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