Éramos pocos… y llegó la gripe

Spread the love

Alerta: Virus Global

La “gripe porcina” irrumpió en la escena mundial, generando un caos a tono con estos tiempos de crisis global. Detrás de la cortina sanitario-mediática, enfermedad, muertes y pobreza, desnudando una vez más la mano negra del capitalismo en decadencia.


Guillermo Pacagnini Sec. de Prensa de la Federación Sindical Nacional de Profesionales de la Salud

La alarma internacional
provocada por el virus
gripal sacudió desde las esferas científicas hasta los centros de poder. Primero culparon al chancho. Pero “los que le dan de comer”, grandes empresarios de la rama pecuaria, trinaron por el desplome en sus negocios y forzaron a cambiar el rótulo por el de Influenza A.
Entre la incertidumbre y los temores, fue creciendo un torrente de interpretaciones y debates con más interrogantes que certezas. La OMS haciendo subir el “pandemiómetro” y emitiendo recomendaciones, aún hoy poco claras. También llovieron denuncias culpando a la depredación ambiental, a la cría porcina en manos de insaciables grupos económicos y hasta hubo cultores de teorías conspirativas de terrorismo biológico o excusa de los laboratorios para vender más medicamentos. De todo ello, hay un poco. Pero en esencia, es una nueva expresión de la decadencia del capitalismo, en crisis…. y encima engripado.

Depredación, pobreza y rapiña: la verdadera pandemia

Sin lugar a dudas, las mutaciones virales y su difusión enfermando y matando, son un aspecto más del manejo irresponsable y criminal por parte del capitalismo, sus gobiernos y voceros, de la naturaleza, la tecnología y la condición humana. Y de haber transformado a la salud en una rama de producción como otras, ordenada por la ganancia de los mismos de siempre, en este caso el denominado “Complejo Médico-industrial”, un verdadero trust que lucra con la enfermedad. Capitalismo que, más con la fenomenal crisis en curso, sólo puede ofrecer nuevas epidemias y recrudecimiento de enfermedades de la pobreza que se pensaban erradicadas.
Según The Lancet, en México, epicentro de la pandemia de 21 países, creyeron inicialmente que se trataba de casos de gripe común estacional y recién identificaron el nuevo virus cuando se detectaron casos en EEUU casi un mes después. Desnudando que admiten como “normal” que se muera gente de gripe. Mucho más que los 1200 enfermos y 26 muertos (hasta ahora) de la variante A. Porque no se dice que de la gripe común, cuyo virus muta permanentemente y obliga a recrear vacunas cada año, mueren por día cerca de 1300 personas en el mundo. Porque no se la quiere relacionar con la miseria capitalista y la crisis de los sistemas sanitarios, respecto de lo cual, el virólogo Pablo Goldschmidt, expresó que «el 94% de las canillas mexicanas vierten agua contaminada” y que “ahora está muriendo solamente la gente joven, no vacunada (…) mata a la gente pobre porque no van al hospital o no tienen acceso a los remedios».
Si destapamos la olla, podremos recordar la gripe aviar, el ántrax, pero también la tuberculosis y las nuevas viejas plagas que se enseñorean otra vez entre los pueblos. Patético indicador de la crisis del sistema.

La receta en manos del verdugo

Cuando los mismos que fomentan las enfermedades, los gobiernos capitalistas, son los ejecutores de las pretendidas soluciones, sólo cabría esperar (como en la edad media) que la selección natural o los cambios de estación climática, hagan mermar las plagas. Por más acertadas que puedan parecer las recomendaciones de la OMS, al pasar por el tamiz de los dueños del mundo y sus gobiernos serviles, siempre terminan transformadas en más plata para los laboratorios y empresas multinacionales y menos salud para los pueblos. Encima, con ribetes de ridiculez y caos, al darse ahora en el marco de la crisis global. Como la postal del pueblo mexicano que, luego de paralizar completamente su vida social, ahora se lo “autoriza a vivir” con el contacto físico cuasiprohibido, detrás de barbijos y sin corbatas. Bien pueden ser un anticipo del mundo que nos espera si no derrotamos y cambiamos este modelo capitalista que empuja al retroceso y a la destrucción a la humanidad. Las premisas de la OMS, más allá de elementales medidas de prevención que, por supuesto, no se cumplen para los pobres porque demandan un “excesivo gasto en salud en tiempos de economía de guerra”, no incluyen la expropiación del emporio de la medicina privada, la creación de sistemas de salud únicos, nacionales, universales, gratuitos y financiados enteramente por los estados y la reconversión del medicamento en un bien social y no una mercancía.
Después de todo, el propio New York Times, reconoce que “La gripe porcina no es sólo una emergencia sanitaria. Es una prueba de cómo vamos a organizarnos en el siglo XXI”. Lo que no explicita, claro está, es que también es una prueba de que el capitalismo no va más.

Ver notas

En la Argentina de los K: El chancho se comió al mosquito

Gripe aviar, gripe porcina, gripe…


Publicado

en

por

Etiquetas: