Progresista es la izquierda

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Muchos dirigentes políticos se presentan como parte del espacio comúnmente llamado progresismo. Bajo ese paraguas se cubre un amplio espectro. ¿Por qué tanto gente del gobierno como de la oposición recurren a esa misma expresión?

Argentina es un país donde las variantes de derecha o de centro existen, pero no son mayoritarias. Para ser aceptados muchas veces deben aparecer reciclados, para confundir sobre sus verdaderas ideas e intenciones. Y reivindicarse progresistas es una táctica con la que apuntan a caer bien en un sector importante de la población, para lograr votos.
Kirchner sabe bien esto. Por eso, desde que asumió con “el aliento en la nuca” del Argentinazo de 2001, junto con Cristina enarbola esa bandera. Aunque aún quedan quienes le creen, es evidente que poco progresista puede ser quien comanda el PJ junto a Moyano y la burocracia sindical, aceptó en sus listas a Rico, le pagó al FMI y juega para las petroleras y mineras multinacionales. Tampoco es progresista Heller, el banquero que va de candidato K en la Capital. Y tampoco es progresista Telerman, ex agente de la SIDE, ex embajador de Menem, luego socio de Carrió y siempre hombre de Duhalde.

En la centroizquierda no hay ningún progresismo real. Progresista de verdad es esta izquierda, que no es sectaria pero pelea por cambios de fondo

En la oposición, decirse progresista también es moneda corriente. Pero Ibarra, por ejemplo, apoyó de De la Rúa y después a los Kirchner. Gobernó la Ciudad de Buenos Aires y fue un desastre. Responsable político del circuito de corrupción que llevó a la masacre de Cromañón, hace poco protagonizó otro escándalo con simpatizantes fraguados.
El PS dice ser “el progresismo serio”. Veamos. Polino fue ministro de Alfonsín y después apoyó a Ibarra. Roy Cortina fue candidato a diputado con De la Rúa, después legislador con Ibarra, después ministro de Telerman, después entró de diputado nacional colgado de Carrió, de la cual ahora pretende despegar. Y los legisladores porteños del PS, por ejemplo, votaron a favor de la policía de Macri… ¡Ni progresistas, ni serios!

¿Y Zamora y Solanas?

Luis Zamora también es visto como parte del progresismo, incluso más radicalizado. “Buscando otro camino”, dicen sus carteles. Más que “otro camino”, al que hay que buscarlo es a él. Porque sólo reaparece cuando le conviene disputar algún cargo para su beneficio personal. No tiene proyecto, y en nombre del “horizontalismo” condujo su grupo AyL tan autoritariamente que casi todos sus militantes rompieron con él. Por eso de 4 diputados nacionales y 8 legisladores sólo le quedó… uno. Votar a Zamora es realmente perder el voto.
Quien más claramente es considerado progresista es Pino Solanas, con su prédica por recuperar el petróleo y los recursos naturales. Ése es un punto que valoramos y compartimos. Pero Solanas persiste en mantenerse en los marcos de lo viejo, del peronismo y la centroiz-quierda. Por eso hacemos este alerta y señalamos la inconveniencia de votarlo.
Ya años atrás su Frente del Sur terminó en un fracaso. Al principio, apoyó a Kirchner. E inclusive apoyó ese engendro tramposo llamado Enarsa, taparrabos para mantener la privatización del petróleo. Después, dijo ser “ni oficialista ni opositor”. Ahora, vista la debacle K, tomó distancia. Pero vuelve a repetir un proyecto de tipo personalista, con una metodología interna vertical, y se niega a confluir con la izquierda en una alternativa amplia y superadora.
Pino Solanas sigue orbitando en el «kirchnerismo crítico». Por eso no tiene problemas en recibir apoyo de Sergio Acevedo, ex gobernador K de Santa Cruz, el mismo que mandó reprimir brutalmente en Las Heras. Y por eso mismo no presenta listas en la Provincia de Buenos Aires, facilitándole así la tarea a Néstor Kirchner y a sus colectoras como Sabatella. Si votás a Solanas, te va a defraudar.
No son tiempos de medias tintas. El que se limita a plantear reformas termina haciéndole el juego al capitalismo, un sistema salvaje por naturaleza y que no va más. En la centroizquierda no hay ningún progresismo real. Progresista de verdad es esta izquierda, que no es sectaria pero pelea por cambios de fondo, por una sociedad distinta, socialista. Si querés castigar a los Kirchner y a todas las variantes del PJ y la UCR, no votes al falso progresismo. Animate a cambiar, y votá las listas del MST-Nueva Izquierda.

Rubén Tzanoff

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