Murió Mario Benedetti

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Ochenta y ocho años tenía el domingo 17 de mayo, día de su muerte, y un número similar de obras. Con tanta vida, de viejo, le había dado por recordar su niñez. “La infancia es un privilegio de la vejez. No sé por qué la recuerdo actualmente con más claridad que nunca”.
La vastísima obra de Benedetti nos remonta, a los que somos de la generación del 70, a “La tregua” llevada al cine por Héctor Alterio y Luisina Brando, bajo la dirección de Sergio Renán, convertida en un hito del cine nacional.
Pero también atesoramos aquel “Hagamos un trato” o “Táctica y Estrategia” que seguro alguien nos regaló y enmarcamos o guardamos celosamente en un cajón, y nos conmovimos con la poesía de “Corazón coraza, Inventario” y nos rompimos la garganta cantando “Por que cantamos” que se convirtió en un himno en los 80.
Sus poemas fueron musica-lizados por Alberto Favero, por Joan Manuel Serrat en “El Sur también existe” y por Daniel Viglietti en un trabajo conjunto que se llamó “A dos voces”.
Lejos quedaron las penurias económicas de su familia; el colegio Alemán de Montevideo, de donde su padre lo sacó cuando se enteró de que debían hacer el saludo nazi por las mañanas; sus tiempos de oficinista, de empleado público; la militancia política en el Movimiento 26 de Marzo; los trabajos literarios en el exilio (“El exilio es un aprendizaje de la vergüenza. El desexilio, una provincia de la melancolía”), el regreso a casa; el éxito y la fama y el cariño de millones de lectores en todo el mundo; la enfermedad que lo hizo sufrir duramente al final de sus días, el final de su compañera de casi seis décadas, Luz Alegre, vencida por la enfermedad de Alzheimer… y su muerte en domingo.
Sus poemas llegan como las cartas que se meten por debajo de la puerta.
Su sencillez no es una casualidad sino una estrategia ya que siempre buscaba que su poesía sea entendida para ser compartida.
Compartida como el fútbol, que lo apasionaba, no en vano nació junto al Río de la Plata. Su carácter de hincha y su ateísmo, por ejemplo, se funden en esta frase: “Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina, es por ahora la única prueba fiable de la existencia de dios”.
Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti nació un 14 de setiembre y murió un 17 de mayo, 88 años después, luego de haber seguido esta cronología que él definió en este poema como la vida.
“Usted madura y busca / las señas del presente / los ritos del pasado / y hasta el futuro en ciernes / quizá se ha vuelto sabio / irremediablemente / y cuando nada falta / entonces usted muere”.
“Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida”.

Muschy Tedesco


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