El paro en las otras líneas:

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Norberto Filippo. Conductor de Tráfico de la línea D

“La decisión estaba tomada, en las asambleas la gente estuvo de acuerdo en parar por el reconocimiento de nuestros delegados por parte de la empresa y del Ministerio de Trabajo. Era sabido que los compañeros querían parar para demostrar el sentimiento subterráneo contra la patronal y este gobierno que sólo apoya a las burocracias, negando así la libertad sindical que tanto se ha empezado a reclamar.
En la línea D, todos los compañeros se fueron reuniendo antes de la hora de la medida. Metrovias había mandado a la línea a sus jerárquicos de relaciones laborales y a otros individuos que sacaron fotos a los trabajadores en franco tono de intimidación y provocación.
De a poco los pasajeros dejaron de bajar al andén enterados previamente del paro que se iba a realizar de 12 a 14 hs. Los panfletos que había pegado la UTA en los coches no pudieron pararnos (muchachos: francamente busquen un publicista porque sus carteles contra los trabajadores no dan resultado).
El paro se empezó a sentir fuerte en las demás líneas y la D demostró su grado de conciencia: cuando los jefes vieron que no podían brindar servicio decidieron no dejar salir más formaciones porque cayeron en que su intento era vano.
Al final del paro todos reunidos en el andén festejamos un nuevo triunfo, ante una empresa que cada vez retrocede más en sus intentos de aplacar este sentimiento por el sindicato propio del Subte. De la UTA sólo podemos decir que sus seguidores siguen mostrando que no tienen aceptación alguna en las bases de todas las líneas.”
Sergio Guaita. Delegado de Boletería de la línea B

“En los días previos nos fuimos organizando y refrendando el paro en distintas asambleas y reuniones, hasta que finalmente anunciamos la medida. Desde las 11:30 hs. del 27/05 ya empezamos a liberar los molinetes para que pase la gente.
Todos los delegados de todos los sectores (boletería, tráfico, auxiliares, limpieza, instalaciones fijas, etc.) nos jugamos con todo por el paro. Nos juntamos en Lacroze y allí le fuimos anunciando a todos los guardas y conductores que llegaba la hora de parar, y que no entreguen la conducción de las formaciones al personal jerárquico, que quería sacar a andar los trenes de todas formas. A las 12 paramos el primer tren y nadie pudo intervenir. El personal jerárquico, si bien dijo sus cosas, entendió que íbamos a garantizar el paro. El jefe de línea debía ser el responsable de que los trenes funcionen, pero no pudo. De ahí en más, todo se desarrolló sin problemas.
Los pasajeros ya estaban avisados con al menos tres días de anticipación y sabían que el paro era de dos horas. Por eso no hubo confrontación. En los días anteriores pasaban por las boleterías y nos preguntaban si había alguna novedad, qué iba a pasar con el paro, etc. entonces nosotros les íbamos avisando y charlábamos con ellos explicándole nuestra medida.
Finalmente el paro se realizó con mucho éxito, todos los delegados nos jugamos a fondo y numerosos compañeros se pusieron a la cabeza de la medida. “


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