Duro castigo en territorio bonaerense

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Kirchner perdió la batalla decisiva

Buenos Aires fue el ícono del castigo nacional. Kirchner y Scioli perdieron por puntos pero con sabor a nock out. Pese al triunfo de De Narváez, se ahonda la crisis en el PJ. Que, como el Acuerdo Cívico que quedó tercero, no garantizan nuevas alternativas. Hubo castigo a los oficialismos en varios municipios y Sabatella, estuvo muy lejos del fenómeno de Pino en la Capital. La izquierda tampoco fue alternativa.


Guillermo Pacagnini

Fue la peor elección del
peronismo bonaerense en más de dos décadas, al quedar por debajo del 33%. Demostrando que la bancarrota del PJ pegó un salto en calidad. La boleta K. perdió holgadamente en la mayoría de los lugares, incluso donde la pegaron intendentes amigos. El gobierno ganó con lo justo a diputados provinciales en sólo dos secciones y quedó tercero en las restantes. Y donde se elegían senadores sólo ganó en la Primera apenas por el 0.11% y quedó 3º en las otras tres. Fue castigado en las grandes ciudades y arrasado en el interior. Aportó con la baja de 8 diputados nacionales. Y dejó sin mayoría y quórum propio a Scioli, que queda con 13 diputados y 13 senadores menos.

Razones y consecuencias de una nítida derrota

Un voto arriba o abajo, cambiaba radicalmente la lectura. Kirchner apostó a una victoria aun pírrica para amortiguar la paliza en el país y fracasó. No le alcanzaron las maniobras de adelantamiento electoral, candidatos testimoniales, familiares, colectoras y miles de millones robados a los jubilados para bancar la campaña y el aparato de punteros. Tanta “carne al asador” no pudo contra un pueblo harto de soberbia, mentiras y un creciente saqueo de bolsillos. En Bs. As. se concentró la bronca nacional, pero también la postal de la provincia que genera más riqueza del país y donde hay un déficit global de $8.000 a 13.000 millones que pagan los bonaerenses con más pobreza, desempleo y exclusión. Ahora viene el pase de facturas, ya que varios intendentes perdieron en sus bastiones como Tres de Febrero, San Martín, Campana o Lanús. O quedó en evidencia que jugaron a dos puntas. Como Mussi de Berazategui que tuvo un 16% de corte de boleta a su favor, dejando de lado la boleta K. Cuando el barco se hunde…. los punteros cambian de camiseta. Evidenciando la profundidad de la debacle del PJ.
La rebelión chacarera abrió la cuesta abajo de los K. y la elección le suma un duro golpe. Tiñe de incertidumbre el futuro del matrimonio gobernante y el de Scioli, también perdedor, gobernando una provincia donde la crisis se va a expresar con mayor fuerza.

No surgió una opción clara de recambio

De Narváez ganó y ya lanzó su postulación para la gobernación. Muchos lo votaron para castigar a los K. Este empresario millonario invirtió un platal en fabricar la imagen de figura “nueva”, comprando voluntades y frondosa publicidad. Necesitó también la ayuda interesada, plata mediante, de centenares de colectoras, en 80 municipios (más que el Frente K.).Pero su fuerza política dista de ser un armado sólido: la crisis del PJ se refleja en el frente de circunstancia entre De Narváez , Solá y Macri, que se pelearon durante toda la campaña y cargan con el peso y los males del viejo aparato duhaldista. Así como el experimento de rearme del viejo radicalismo, que ahora tiene 36 diputados provinciales, pero, como todo indica, es difícil que logren un único bloque entre los que responden a Carrió, los de la UCR y los “cobistas”. Pero lo más importante: ni uno ni otro serán alternativa porque postulan personajes de la vieja política y propuestas que defienden los intereses del establishment y no lo que necesitan los trabajadores y el pueblo de Bs. As.
El ex intendente Sabatella, que pocos meses antes se abrió del Frente K. y formó Nuevo Encuentro con dirigentes de la CTA, el PC y Libres del Sur, pese a haber logrado dos diputados gracias a un caudal de votos cimentado en el municipio de Morón, estuvo muy lejos de la performance que protagonizó Solanas en Capital. Su lista poblada de kirchneristas, sus declaraciones reivindicando explícitamente a Kirchner como “el mejor presidente de los últimos 25 años” y su prédica de medias tintas, clásica de la centroizquierda, de “apoyar lo bueno y criticar lo malo”, no lo colocó como un proyecto verdaderamente alternativo.

Las perspectivas en la provincia

La derrota tiene tres efectos inmediatos en la provincia: es un duro golpe que agrava la crisis en el bastión central del PJ (un botón de muestra: acaba de renunciar Mario Ishi, intendente de José C. Paz, facturando a los demás intendentes la falta de “lealtad”); se compromete la “goberna-bilidad” del testimonial Scioli que debe gestionar con minoría legislativa en una provincia financieramente quebrada y con una profundización de la crisis económico social en ciernes; y se abre un nuevo capítulo en la crisis del régimen político que necesita, al servicio de los de arriba, una alternativa de recambio. Asimismo, teniendo en cuenta que los trabajadores y el pueblo castigaron con la herramienta que tuvieron a mano y que ninguna de las opciones elegidas apuntará a solucionar las urgencias, queda pendiente la tarea de poner en pie una alternativa de izquierda para apoyar las luchas, enfrentar los efectos de la crisis y que dispute por un nuevo modelo al servicio de las necesidades populares.

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