Honduras

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Golpe, repudio y… ¿ahora qué?

Ni los toques de queda pudieron frenar totalmente las manifestaciones antigolpistas. Hay una pelea en curso entre la derecha y el pueblo movilizado.

Micheletti y el resto del gobierno de facto de Honduras están siendo mundialmente repudiados. Hay que mantener la presión internacional que lo ha condenado en forma generalizada y la movilización del pueblo hondureño que corta las rutas y detiene la actividad comercial, para acorralar al gobierno ilegal.
Muchos gobiernos están exigiendo el retorno inmediato al país y al gobierno de “Mel” Zelaya, sin condiciones y sin negociaciones con aquellos que usurpan su cargo.
Entre los que están exigiendo la restitución hay gobiernos que se sienten atacados directamente por ser parte del ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de nuestra América) y otros consideran irrenunciable la defensa de las conquistas democráticas. Tambien hay quienes no tuvieron otra opción que sumarse al reclamo por la presión mundial en contra, pero, por debajo de la mesa, aplauden el zarpazo.

Objetivo: golpear al ALBA

Independientemente de que la excusa de mayor envergadura enarbolada por la reacción hondureña sea la de ilegalidad, o que el intento de Zelaya de incorporar a la elección de noviembre una cuarta urna para una consulta popular sea considerado un delito de traición a la patria, lo que ha determinado el accionar de un sector de la sociedad hondureña acostumbrada a decidir sobre el futuro del país ha sido otro fenómeno político. Lo que empujó a ese sector reaccionario a derribar las vallas democráticas que permanecían erguidas desde el 1982 en el país centroamericano, es detener el desarrollo político independiente de aquellas naciones y gobiernos que en acuerdos recíprocos están embarcados en unificar acciones dentro de un frente denominado ALBA.
Los Gobiernos de Zelaya en Honduras y Ortega en Nicaragua eran parte del ALBA, encabezado por Chávez de Venezuela, Correa de Ecuador y Evo Morales de Bolivia.

Qué hizo la iglesia, el ejército y los empresarios

Es importante analizar los roles que las distintas instituciones jugaron durante el golpe de estado que derrocó a “Mel” Zelaya y la situación actual, signada por las grandes manifestaciones y el toque de queda.
El Ejército, que cumplió el rol protagónico de destituir al Presidente y expulsarlo del país, ahora denuncia presiones y sectores del mismo son críticos a lo actuado y estarían dispuestos a reponer al presidente.
La Iglesia católica, en la voz del Cardenal Rodríguez Maradiaga, declara que “…no es verdad que hayamos apoyado el golpe. No soy golpista”. Pero el 4 de julio leyó una declaración pidiendo “sería patriótico y prudente que Zelaya no retorne al país”. Otros sectores de la Iglesia empujan la movilización por el retorno de Zelaya al gobierno.
Los empresarios siguen defendiendo la postura inicial y manteniendo al frente del gobierno a Micheletti. Ahora proponen una amnistía si regresa Zelaya a Honduras, pero sin asumir el cargo anterior.
Mientras tanto Micheletti tomó juramento a sus ministros y Zelaya lanzó un ultimátum para que los golpistas dejen el poder.

Obama y la OEA

Mucho se ha comentado del rol de Obama, cuando repudió el golpe y declaró que Zelaya debía retornar al poder de inmediato. Esto dista mucho del accionar de su gobierno cuando su representante Hillary Clinton, enojada por la actitud independiente de Insulza, secretario de la OEA, que anunciaba el retorno de Zelaya a Tegucigalpa en su compañía y con otros presidentes latinoamericanos, incluida Cristina K, lo desautoriza y elige otro mediador, el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, y así iniciar un período de negociaciones.
Según The New York Times la propuesta de la delegación golpista de Honduras, presentada en Costa Rica en la reunión de conciliación, fue redactada por el estadounidense Bennett Ratdiff, miembro del equipo de Hillary Clinton.
Obama tiene un doble discurso. Por un lado rechazó el golpe, pero no retira al embajador en Tegucigalpa y asesora a los golpistas en la negociación. Además, hay que analizar el rol de la base militar yankee de Soto Cano, ocupada por centenares de militares de EE.UU. desde la participación del Capitán Oliver North en la ayuda a los contras en Nicaragua, distante a 100km de Tegucigalpa. Es casi imposible que no hayan tenido participación en el golpe, cuando han sido históricamente los maestros de los generales de Honduras y sus proveedores de armas. El imperialismo ya tiene suficientes problemas sin resolución en Irak, Afganistán, Irán, Paquistán y Corea del Norte. La situación de Honduras, donde la movilización de un pueblo repudiando el golpe, suma inestabilidad a la región.

Un pueblo que se moviliza

Las organizaciones populares de Honduras inician la tercera semana de movilización repudiando al golpe militar del 28 de junio y para exigir el retorno al gobierno de “Mel” Zelaya.
Ha llegado la noticia del asesinato del dirigente de izquierda Roger Iván Bados, militante popular y miembro del Frente contra el Golpe de Estado, asesinado por desconocidos en la norteña ciudad de San Pedro Sula. Roger Bados era miembro del Partido Unificación Democrática y del Bloque Popular de San Pedro Sula, como así también ex presidente del sindicato de una cementera. Y un segundo asesinado, Ramón García, quien fue obligado a descender de un transporte colectivo donde viajaba en un sector de Callejones, del departamento de Santa Bárbara.
Uno de los líderes del Frente Nacional contra el Golpe de Estado, Juan Barahona, informó que “vamos a proseguir hasta que los golpistas abandonen el poder que han usurpado”. Añadió que la dirigencia del gremio del magisterio está en huelga por tiempo indefinido en rechazo a la asonada golpista.
El Frente convocó este martes a una reunión plenaria de las agrupaciones que lo integran, entre ellas las centrales sindicales, estudiantiles, campesinas, juveniles, de derechos humanos, ambientalistas y gremios del magisterio.
El diputado opositor Marvin Ponce, del Partido Unificación Democrática, dijo que concurrirían más de 400 organizaciones para unificar la lucha contra el golpe.
También han sufrido la represión los periodistas de TeleSUR; Adriana Sívori, una periodista que relató los acontecimientos de Tegucigalpa informaba de las amenazas sufridas como esta “si fuimos capaces de sacar un presidente, imaginen lo que podemos hacer”.
“TeleSUR no ha renunciado de su labor en Honduras”, declaró un directivo desde una rueda de prensa en Nicaragua, nación que abrió las puertas a los trabajadores que salieron de la nación vecina.
Sería muy importante para la resolución favorable de esta flagrante ruptura democrática que unifiquemos la movilización de los trabajadores y los pueblos de Latinoamérica en acciones conjuntas contra el golpe.
Desde el MST participamos de las acciones unitarias que se hicieron en Argentina y planteamos: Fuera el gobierno de Micheletti, cárcel a los asesinos de Bados y García, movilización unitaria para derrotar el golpe, que Cristina Kirchner retire el embajador argentino en Honduras y que la CGT y CTA llamen a movilizar en solidaridad con el pueblo hondureño.
Además, el proceso revolucionario, de movilización y avance en los reclamos de los pueblos que recorre varios países de Latinoamérica encuentra, y va a seguir encontrando, sectores de derecha dispuestos a intentar frenarlo o derrotarlo como sea. Hay una pelea en curso con los contrarrevolucionarios que tienen distintos episodios en distintos momentos y países. Ayer fue en Bolivia y Venezuela, hoy en Honduras. ¿Dónde será mañana? Sea dónde sea, vamos a estar apoyando la lucha de los trabajadores y los pueblos contra la derecha y sus amigos.

Zoilo Torres


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