La crisis económica continúa

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Después de la reunión del G8, más ajustes

Las grandes potencias imperialistas, no pueden resolver los problemas del hambre, la pobreza y la miseria.


Gerardo Uceda

Podríamos seguir la profundidad de la crisis económico-financiera que se desató con todo hace ya casi un año, mediante el comportamiento de las grandes potencias. En el momento de la explosión, hubo parálisis completa, medidas erráticas de EE.UU. y de los países europeos, que sólo atinaban a volcar toneladas de millones de dólares para intentar salvar a los bancos y el circuito financiero.
A poco de dejarla correr, se hizo evidente que la crisis era más profunda, más global, que hundía sus garras en las entrañas mismas de la economía mundo y no tan sólo en el circuito de las finanzas.
Previendo un fuerte impacto en la economía real, lo que predominó por entonces fue el “abrir el juego”, reunir no sólo a las grandes potencias tradicionales sino a cuanta economía estuviera ligeramente mejor para diluir el impacto entre las masas del resto del mundo. De estas conclusiones surgieron las reuniones del G20, donde hasta la propia Argentina fue invitada a participar. De lo que se trataba entonces, era que no sólo las potencias pusieran plata para salvar al sistema, sino que lo hicieran Brasil, China, India, Rusia, etc. Digamos que fue el momento de asumir que lo que se estaba hundiendo era el mundo entero y había que subir al barco a todos los que pudieran aportar algo de dinero para las fundidas arcas del imperialismo y sus organismos.
Esta estrategia tenía un inconveniente: salir a buscar apoyo del resto de las economías, significaba también darles cierto margen de poder, aunque acotado, implicaba que el G5 (de los países emergentes) pudiera sentarse a negociar beneficios para sus economías.
Así surgieron cuestionamientos a la hegemonía yanqui, las teorías de los “bloques económicos” o de la multipolaridad. Cuestionando también el rol de los organismos internacionales de crédito como el BM y el FMI, los acuerdos de Bretton Woods y ¡hasta se hablaba del reemplazo de los EE.UU. por China!

¿Qué pasó en la reunión del G8 del 8 de Julio?

Apenas los indicadores financieros y comerciales, empezaron a arrojar en estos últimos dos meses resultados no tan desastrosos, con las bolsas más o menos estabilizadas (es decir, sin caer estrepitosamente todos los días como al principio de la crisis), las grandes potencias sacaron una conclusión: “Podemos zafar de esta”. “Puede ser que el capitalismo no se hunda definitivamente como estuvo planteado”
Con esta conclusión en la cabeza, la idea central de la Reunión del G8 en Italia, fue tratar de “normalizar” la economía, es decir volver a juntarse las grandes potencias en su mesa chica, para decidir entre ellos como descargan la crisis en el resto del mundo.
La reunión representa un intento de volver al statu quo de siempre, añoran con recuperar su antiguo poder y que nada cambie.
Por eso dejaron a fuera a los países del G5 (Brasil, China, India, México y Sudáfrica) aunque como no están muy seguros de haber salido de la crisis, juraron que seguirán existiendo reuniones del G14 y el G20 pero…”con otras funciones”.
En resumidas cuentas lo que están evaluando es si pueden salvarse ellos nuevamente, tratando que el impacto sobre los países centrales del G8 no sea tan fuerte y, una vez más, descargar el peso de la crisis sobre el resto del mundo, incluyendo el G20 y todos los demás, para eso cierran las reuniones, para que nadie cuestione su poderío económico.

La crisis continuará

Más allá de las intenciones de las grandes potencias, de que las bolsas se acomoden un poco por un período, lo que pasará es que la miseria se extenderá. Si sobreviene una pequeña recuperación de la economía, será muy acotada, dejará millones de desocupados, más hambre (por eso piensan invertir 15 mil millones de dólares en proyectos agrícolas en los países periféricos, porque ya prevén más hambre para el mundo), y más pobreza para los trabajadores, incluyendo a los de los propios países centrales. Por eso desde el MST siempre insistimos en que el sistema capitalista no tiene salida, cada nueva crisis implica más miseria, y cada intento de recuperación se hace sobre bases económicamente endebles, de corto plazo y que preanuncian futuras crisis. La única salida sustentable es cambiarlo de fondo es el socialismo.

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