Latinoamérica y el proceso de Constituyentes

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Nuestro continente vive un rico proceso político, de luchas y de movilización que fue colocando la convocatoria a distintas Asambleas Constituyentes como una necesidad y una realidad. No es casual, sino el producto de procesos que se cuestionaron los regímenes existentes en sus países como única forma de avanzar a nuevas bases políticas, económicas y sociales, así todavía no hayan traspasado los límites del nacionalismo.
Venezuela, Ecuador o Bolivia por tomar los ejemplos más avanzados, avanzaron en ese camino en medio de luchas, choques y polarizaciones sociales con las grandes burguesías y oligarquías de sus países, y los partidos que los representan. Pudieron avanzar, en primer lugar por el peso decisivo de las movilizaciones y las ganas de cambio de millones. Y también, porque aún en medio de limitaciones hubo organizaciones políticas y sociales que se decidieron a impulsarlas. Sufriendo intentos de golpe y sabotajes patronales en Venezuela y un proceso separatista en Bolivia. Ambos hechos vienen siendo derrotados por la movilización de millones y los procesos siguen.
Con desigualdades y contradicciones, esos países pudieron, apoyados en procesos constituyentes cambiar las reglas de juego y, sobre todo, comenzar a recuperar parte de los recursos naturales de sus países como el petróleo o el gas, y esto les permite colocar esas riquezas y las ganancias que producen al servicio de las mayorías populares. Aunque este no es un proceso acabado y tiene déficit o aspectos criticables, lo fundamental que muestra es quien quiere de verdad cambiar los graves problemas que sufrimos tiene que cuestionarse el régimen del país y animarse a luchar por uno nuevo. Porque ganas y fuerza para lograr cambios profundos existe en nuestro país y en otros, pero hace falta firmeza política para levantar esta propuesta y apoyo y decisión para desarrollar un proceso de movilización que lo acompañe.
Los socialistas, estamos por cambios profundos y por construir una salida anticapitalista ante la crisis que vive el país. Y como parte de ese proyecto, creemos que abrir la posibilidad de un proceso constituyente donde el pueblo debata y decida sobre todos los temas centrales de la vida política y económica sería un paso democrático y clave en ese camino. Que contaría con el apoyo del proceso latinoamericano en curso y sumaría al país a una ola de cambios que recorre el continente. Las organizaciones que no siendo socialistas, reivindican los procesos nacionalistas que vive nuestro continente, tienen la responsabilidad de ser en este tema, coherentes con esa experiencia.


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