Córdoba

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Entre luchas obreras e internas despiadadas


Raúl Gómez

Tras las elecciones, la si-
tuación política en la provincia mediterránea comienza a sentir el deterioro general de la economía y la falta de alternativas para el pos-kirchnerismo.
Las semanas que pasaron, tuvieron en el centro a los trabajadores municipales, que protagonizaron un conflicto que va a dejar mucha tela para cortar, pero que ya permite vislumbrar un futuro turbulento que, crisis económica mediante, está llegando para quedarse.
Permite ver, decimos, porque esta batalla de más de 40 días ilustra la verdadera ubicación de todos los actores políticos en la escena.
Podemos observar cómo el intendente -autodenominado “soldado K”- tras los discursos con barniz progresista de los comienzos, se lanza a una cruzada contra los trabajadores, culpándolos del desastre que décadas de modelo capitalista ha terminado por producir en la capital provincial.
También los opositores mostraron sus cartas.
El gobierno provincial que dejó que todo se estire, sabiendo que Giacomino estaba avanzando sobre derechos adquiridos de los trabajadores, con la única preocupación de sumar algún voto; para terminar reprimiendo y deteniendo a los municipales con verdaderos operativos “a lo Menéndez”.
Los radicales pidiendo mano dura, bombardeando sobre la clase media capitalina para crear la ilusión – de eso viven los radicales – de que las obras se harán con la plata de los salarios. Los dirigentes sindicales, mirando para otro lado y apostando al cansancio para terminar negociando por menos.
En la vereda de enfrente, los trabajadores. La decisión de resistir y pelear por lo que se ha conseguido ha terminado obligando a modificar los planes de oficialistas y falsos opositores. La señal de alarma comenzó a recorrer los pasillos del poder cuando los municipales no cedían y las cosas se endurecían más. Porque no estaban solos.
El mismo día de la asamblea con varios miles frente a la Intendencia se realiza un paro con cortes de ruta y una muy nutrida movilización de obreros metalúrgicos que recorre el centro y termina apedreando el local de la UOM ante el intento de los dirigentes de salirse del reclamo nacional y pedir menos para los cordobeses. También en los hospitales comienzan las medidas para reclamar salarios y con el final del receso lo mismo ocurrirá con los docentes.
Y como la sombra al cuerpo, al recalentamiento de la situación social le siguió el de la interna en los partidos del sistema.
El Frente Cívico de Juez, que ganó por poco, no para de tener dolores de cabeza. Tras el conflicto con los municipales, un nombramiento a dedo por parte de su líder terminó por partir nuevamente el bloque de concejales. Giacomino ya se fue con los k, ahora es el vice, Carlos Vicente, el que organiza tropa propia y presiona para ir con Binner, Sabatella y Solanas.
Las reuniones que Juez llevó a cabo con el gobernador Schiaretti y que culminaron en un acuerdo de trabajo parlamentario entre ambas fuerzas, no pareciera ser la clase de novedades que necesita este alicaído espacio político para alejar los nubarrones que se ciernen sobre si.
En el PJ, Schiaretti recorre la provincia haciendo campaña y De la Sota busca apoyos en la capital para quedarse con la conducción del partido. Los radicales intentan lograr un acuerdo para suspender las internas que podrían interrumpir los pálidos festejos electorales.
Así, entre dos fuegos, se desenvuelven las cosas. Las tensiones no están siempre al límite, pero nada, nada, hace pensar que los meses próximos transcurran en medio de una calma sostenida.


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