Gripe A…

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¿Y después qué?

Según especialistas de la OMS quizás ya estemos en la fase final de esta epidemia en Argentina, aunque todavía continúa y no debemos bajar la guardia. Aun si realmente esta plaga culminara, quedarán abiertas muchas preguntas. ¿Habrá rebrotes? ¿Estará lista la vacuna? ¿Se podría fabricar acá? ¿Cómo está el sistema de salud? ¿Sirvieron las medidas que el ministro Manzur dispuso para no declarar la emergencia sanitaria nacional, dejando que decidan los gobernadores?
Un balance serio daría un resultado negativo. El número real de muertes fue escandalosamente ocultado. Incluso la cifra oficial, unos 300, no se justifica teniendo nuestro país posibilidades de brindar servicios de salud eficientes si se hubiera invertido lo necesario. En la Provincia de Buenos Aires se optó por otorgar a centros semi-privatizados, como el Hospital Abete de Malvinas Argentinas, la centralización del diagnóstico de los casos de gripe A en detrimento de centros públicos de larga trayectoria, como el Eva Perón (ex Castex) o el Posadas, al que se le negó efectivizar a 500 trabajadores precarizados que en medio de la epidemia trabajaron más que nunca. Una de las respuestas no es difícil: el sistema de salud está en crisis.
Si hubiera un rebrote, esa crisis sería más evidente. Sólo cuando se llegó al pico el gobierno K distribuyó una insuficiente provisión de oseltamivir (Tamiflú) y envió algunos fondos a las provincias, de dudosa llegada. Recién ahora el Malbrán cuenta con un laboratorio adecuado para estudiar el comportamiento del virus Influenza A H1N1. Si de verdad queremos combatir las enfermedades emergentes, es necesario declarar una verdadera emergencia sanitaria y fortalecer todo el sistema de salud pública. Y sin embargo en Salta se intenta privatizar el Hospital de Niños. ¡Qué aberrante! Y la fabricación de la vacuna anti gripe A sigue en veremos.
Días atrás, Cristina planteó una posible suspensión de la ley de patentes. De allí nació un tibio llamado del Mercosur a la OMS a “coordinar esfuerzos” para producir la vacuna… Pero como dijo la compañera Vilma Ripoll: “Esas patentes privadas ya están suspendidas por la pandemia. Más que declamar, el Estado debería empezar ya mismo a producir oseltamivir y desarrollar la vacuna. Hay unos 40 laboratorios estatales en el país, la mayoría en red (Relap), y con varios en condiciones de producir antivirales y avanzar en el tema vacuna. ¿Qué falta por parte del gobierno? Inversión presupuestaria y decisión política.”
Vilma, autora de una ley para crear un laboratorio estatal porteño modelo, que fue aprobada y luego Macri vetó, defendió la producción pública de vacunas y medicamentos genéricos: “Como parte de la pelea contra los grandes laboratorios privados y sus patentes, es el único camino para que el remedio deje de ser una mercancía y pase a ser un bien social y accesible para todos. No impulsar a fondo la fabricación estatal es ser funcional a quienes hacen de la salud un negocio.”

Orlando Restivo, médico del Hospital Belgrano y Secretario de Política Sanitaria de CICOP


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