Indec y FMI

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Mentiras y más mentiras K

La crisis económica internacional y el golpe recibido en las elecciones condicionan los pasos del gobierno. Es lo que explica la vuelta al yugo del FMI y los cambios anunciados por la Presidenta en el INDEK.


Gerardo Uceda

El gobierno nos quiere vender que los 2.500 millones que nos prestará el FMI son positivos para la economía y que ahora el INDEK funcionará confiablemente. Nada de esto es cierto, son medidas que en nada benefician a los trabajadores y el pueblo.
Hay dos elementos que cruzan todo el panorama político económico de nuestro país en estos días. Por un lado la profundización de los efectos de la crisis económica mundial y por el otro la paliza electoral recibida el 28 de junio.
Producto de la crisis económica mundial, nuestro país está entrando en lo que denominan como “estanflación”, es decir, la peligrosa mezcla de estancamiento con inflación. Entre otros efectos graves para la economía, este estancamiento ha transformado el superávit fiscal en un déficit importante, que empeorará con los altísimos vencimientos de la deuda de aquí a fin de año. Con lo que las reservas del Banco Central corren el riesgo de ser insuficientes por primera vez en la gestión kirchnerista. Es por esto que el gobierno recurre nuevamente a los famosos préstamos del FMI, el mismo del que Néstor nos había dicho, hace pocos años cuando le pagamos 10.000 millones al contado, que nos lo sacábamos de encima para siempre.

¿Por qué seremos presos otra vez del FMI?

El nombramiento de Amado Boudou es un intento del gobierno de “normalizar” las relaciones con el imperialismo y sus organismos, para ver si puede conseguir financiamiento externo cuando las cuentas ya no le cierran. Por eso Cristina en abril reclamó 2.500 millones de dólares al FMI (que aumentó sus reservas a 250.000 millones para hacer frente a la crisis mundial).
A cambio el imperialismo exige el pago al Club de París de los deudores que no entraron en el canje y también el monitoreo de las cuentas de Argentina, aunque el ministro de economía lo niegue. Como vemos, lejos quedaron las declamaciones de los K contra el imperio yanqui y las ilusiones de cierta libertad de acción económica.
Hoy, con la crisis, vuelven a las recetas de siempre, pagarán más de 14.000 millones de dólares y para poder pagarlos…le pedirán plata al FMI, con lo cual para los próximos años deberemos más plata aún. Esta película ya la vimos decenas de veces en los últimos 30 años.

Los “cambios” en el INDEK

Cuando en el 2006 Kirchner intervino el INDEC, desplazando equipos técnicos, metiendo matones a sueldo y patotas para amenazar a sus trabajadores, no imaginaba el lío en que se metería.
Al ocultar los números de toda la economía dejó sin marco de referencia para hacer sus especulaciones de ganancias a toda la gran burguesía nacional y generó una enorme ola de desconfianza en las empresas internacionales que se negaron a invertir ni prestarle plata al país. Claro que Kirchner lo hizo con la intención de ocultar los verdaderos niveles de inflación, creyendo que con esto lograría ocultarle al pueblo el alza de los precios, también que podría pagar menos intereses de los bonos de deuda que había emitido y que se actualizaban por la inflación. Creyó que los empresarios estarían más o menos conformes porque al reconocer el gobierno menos inflación anual, éstos deberían dar menos aumentos salariales, etc.
Sucedió lo contrario. Los empresarios se viven quejando porque no tienen indicadores claros que les permitan hacer una previsión de gastos y ganancias, los acreedores porque ven licuarse lo que esperaban ganar con la usura de los bonos adquiridos y por otra parte los trabajadores con sus luchas lograron aumentos salariales que si bien no lograron alcanzar a la inflación real, sí superaban por lejos los mentirosos índices del INDEK intervenido.
Hoy cuando la Cristina dice que será “la presidenta de los números claros” en realidad está reconociendo a medias el fracaso de la intervención del organismo, obviamente motorizada por la derrota político electoral de junio y también debido a las presiones de los capitalistas internos y externos que ya no se bancan más que les mienta en los índices.
Todo lo que dice Cristina es mentira con respecto a que ahora tendremos índices confiables, con el organismo intervenido por la gente de Moreno no se puede confiar en estos cambios cosméticos. No pueden ocultar los 2,5 millones de pobres y los 1,8 millones de indigentes que hay en nuestro país. Ni tampoco podrán ocultar el 15% de diferencia entre la inflación calculada por el INDEK y la real!
La única solución al problema del INDEC pasa por restituir a todos los equipos técnicos previos a la intervención y que la generación de datos sea controlada por organizaciones de consumidores.


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