Las multinacionales del medicamento también enferman

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Crimen organizado

El affaire de los medicamentos adulterados es la cara más trágica del lucro capitalista, donde la vida no vale nada. Pero es sólo un eslabón de una silenciosa cadena que incluye al complejo farmacéutico industrial que ha transformado al medicamento en una mercancía .


Orlando Restivo. Secretario de Política Sanitaria de CICOP

Desde que se produjo el escándalo de los medicamentos truchos en Agosto de 2009 a partir de la denuncia del Juez Oyarbide implicando a la “La Bancaria” y a Zanola de distribuir a sus afiliados medicamentos adulterados o vencidos todos dudan sobre la credibilidad que tienen los remedios distribuidos por las obras sociales en Argentina.
Sin duda estamos ante una verdadera mafia que integran los capos de las obras sociales -los burócratas sindicales como Zanola, Cavallieri o G. Martínez, etc.- junto con siniestros personajes como los narcos relacionados con distribuidoras farmacéuticas y droguerías (caso Forza, etc.) y en connivencia con funcionarios públicos encargados del control de medicamentos en nuestro país tanto del ámbito nacional como en las provincias.
No hay dudas que este es un “negocio” criminal ya que pone en riesgo directo la vida y la salud de las personas, en este caso de los afiliados de las obras sociales.
Sin embargo existe un negocio tan criminal como este aunque menos ruidoso y es el que todos los días desde hace décadas y cada vez con más impunidad realizan los capitalistas dueños de los laboratorios medicinales, capos de la industria farmacéutica en Argentina. Igual que con la alimentación donde empresas como Kraft-Terrabusi se llevan pingues ganancias mientras dejan en la calle a 160 familias, los laboratorios medicinales que producen los remedios también se llenan los bolsillos y fugan del país inmensos capitales a costa de la salud del pueblo argentino especialmente de los trabajadores y la clase media asalariada que son quienes aun padeciendo el ajuste y el empobrecimiento de éste y otros gobiernos tienen acceso a una obra social y pueden comprar medicamentos porque los más pobres y los desocupados tienen cada vez menos acceso a ellos.
¿En manos de quienes está la salud de los argentinos? Los laboratorios son en su gran mayoría de capital extranjero o mayorita-riamente extranjero. Son muy pocos los laboratorios de capital autóctono y éstos en general están dedicados a la producción de “genéricos” o sea medicamentos “que tienen igual composición cualitativa y cuantitativa en principio activo y la misma forma farmacéutica que el medicamento original”
(www.webgenericos.com).
“El nombre genérico o DCI (Denominación Común Internacional) es el nombre científico de todos los medicamentos. Es la denominación que recomienda la OMS (Organización Mundial de la Salud) para favorecer el uso racional de medicamentos.” (Festram Sta. Fe).
No obstante es falsa la polémica entre medicamentos “originales” o sea medicamentos producidos por los laboratorios multinacionales como Roche, Boehringer, Abbot, Glaxo, etc. casi siempre de altos precios al consumidor “normal” (lo que se paga en el mostrador de la farmacia sin receta de obra social) versus “genéricos” que producen laboratorios “nacionales” (se sabe que tienen mayoría de capital extranjero aunque los testaferros son argentinos) y que distribuyen cadenas de farmacias como la “del Dr. Ahorro” o la “del Dr. Simi” (que tienen capital mexicano o español) con precios entre un 40 a 60% menores en el mostrador. Justamente aquí no se trata quién beneficia al pueblo sino quien hace más ganancias con menor costo, tanto de producción como de distribución. Tanto unos como otros son negocios capitalistas que en última instancia se nutren de los bolsillos de los trabajadores y/o de subsidios del estado nacional. (Recordemos el famoso Plan Remediar del ex ministro de Salud Ginés González García que resultó un fracaso estrepitoso para los pacientes aunque un negoción para los laboratorios “nacionales”). Es bueno recordar que como dice la OMS y como enseñan las universidades es la droga base o principio activo del medicamento lo que produce la curación o mejoría de las enfermedades. “El Colegio de Médicos Generalistas y de Familia de la Argentina sostiene que con 295 monodrogas se pueden atender el 95% de las patologías más prevalentes en el país. Son pocos los cuadros clínicos no contemplados en este listado. Tal el caso de los oncológicos y los retrovirales (para pacientes con SIDA)” (Festram Sta. Fe). No obstante la capacidad de asistir la salud de la inmensa mayoría de las personas con estas 300 drogas base el Estado y los sucesivos gobiernos tanto de la dictadura como los “democráticos” han permitido un festival de remedios que ya no admite ningún argumento.. “Sin embargo, actualmente, existen en el mercado argentino unos pocos cientos de principios activos, que se venden bajo más de 5.000 marcas diferentes y en 12.000 presentaciones farmacéuticas” (Festram Sta. Fe). Más claro échenle agua! Mientras el Estado nacional y las provincias gastan fortunas en droguerías para proveer a hospitales y CAPS (centros de atención primaria de la salud) y se subsidian laboratorios “nacionales”, la industria farmacéutica lucra con nuestra salud vendiendo 12000 productos que podrían reducirse a unos 300 o un poco más o sea que se gastaría 40 veces menos dinero que el actual y se reducirían drásticamente las espantosas ganancias de estos pulpos multinacionales. Pero hay datos que son aun más escalofriantes: “farmacéuticos de la ciudad de Posadas han denunciado al Senado Nacional que en Paraguay los medicamentos argentinos cuestan un 75% menos que en nuestro país. Daban como ejemplo el Ibupirac, que en Argentina cuesta $19 la caja y en el país vecino $3,5 (en la misma fecha)” (Festram Sta. Fe). O sea Pfizer y las droguerías que distribuyen Ibupirac (marca del Ibuprofeno de Pfizer) nos roban… ¡$15.5 por cada caja de ibuprofeno que nos venden! Y por supuesto que en Paraguay no hacen beneficencia sino que igual ganan cifras multimillonarias. Seguramente que aludirán los dueños de esa multinacional que acá los impuestos son muy altos, los sueldos son “caros”, etc. Los trabajadores de la industria farmacéutica seguramente no la pasan muy bien con sus sueldos pero lo que ocultan tras estos argumentos es que la industria farmacéutica argentina es de “exportación”. “Argentina es el tercer país de América en producción de medicamentos, después de Estados Unidos y Canadá. Exporta fár-macos a más de quince naciones del continente. Sin embargo, es el que los vende más caros” (ídem).Según un especialista en Argentina existe el “efecto murciélago” es decir que los vendedores de genéricos “se cuelgan” del techo del medicamento original. “Los precios de los medicamentos aumentaron 17,5 por ciento en promedio en los últimos doce meses. Es el mayor incremento interanual en cuatro años y entre las variedades más vendidas las subas superan el 20 por ciento. Los datos surgen de un relevamiento del investigador de la Universidad de la Plata, Constantino Touloupas, sobre un total de 15.712 especialidades medicinales.” (Pagina12, 27/07/09). Está claro que el gobierno K lejos de promover la distribución popular de medicamentos igual que con Repsol, Telefónica, y otros grupos multinacionales lo que ha hecho es favorecer las fabulosas ganancias de estos piratas que atentan contra nuestra salud.

Producción estatal y nacionalización de los laboratorios

Así como es falsa la polémica entre “originales” y “genéricos” ha surgido en las últimas dos décadas un debate que aún está sin desarrollar y que hoy es más urgente que nunca. Se trata de la solución que proponen algunos especialistas que es la llamada PPM (producción pública de medicamentos). Es sabido que el costo neto de producción de las drogas es realmente ínfimo en relación a las ganancias que obtienen sus fabricantes o mejor dicho los capitalistas de la industria farmacéutica. El profesor Cocca cesanteado de la UNLP por denunciar las aberraciones de la industria dice al respecto: “Diferentes cursantes que trabajan en farmacias que hacen recetas magistrales consultaron al más importante droguero de sustancias diversas para toda la actividad farmacéutica. Cual fue la tamaña sorpresa para todos el descubrir que el costo del descongestivo por unidad es de 0,03 centavos y el precio de venta al público es de 11,25 pesos. Esto nos da un margen de ganancia del ¡37.500 POR CIENTO! Este margen seguramente es superior si la nafazolina se compra directamente en India o en China, los dos países que proveen materias primas a prácticamente toda la industria farmacéutica”.(E. Cocca en El Proyecto Matriz). Para algunos especialistas estos 0,03 cvos. sería lo que gastaría el estado nacional si se realizara a gran escala la PPM. La Multisectorial por la PPM que integra nuestro movimiento MST-Teresa Vive junto a unas 200 organizaciones solicitó una entrevista al ministro de Salud para ratificar la resolución del MS sobre PPM… “la Producción Pública de Medicamentos y Vacunas (PPM) … es un área estratégica en salud y en CyT. Así la caracterizó también el Ministerio de Salud al crear el Programa para la Producción Pública de Medicamentos, Vacunas y Productos Médicos (Resol.Nº 286/2008), que en sus fundamentos dice que debido a la inaccesibilidad, la inequidad y el desabastecimiento de medicamentos y productos médicos, al tema corresponde darle un marco estratégico adecuado y formal para resolver un problema estructural.” (Grupo Gestion y Politicas CyT).
Sabemos que esta resolución no garantiza la producción estatal. Máxime considerando que se trata de un gobierno que acaba de reducir el presupuesto de salud. La Ley de Vilma Ripoll aprobada en la Legislatura creando un laboratorio estatal para la ciudad, fue vetada por Macri. Hay 40 laboratorios estatales en el país en condiciones de producir, faltan inversión presupuestaria y decisión política.
Los socialistas del MST estamos a favor de la PPM como también estamos a favor de las empresas recuperadas y cualquier otra iniciativa de emergencia para responder a la situación acuciante del pueblo empobrecido y los trabajadores castigados por el ajuste, la inflación y la desocupación. Sin embargo aunque signifique un importante paso adelante en la emergencia, es necesario implementar una serie de medidas de fondo para resolver definitivamente el grave problema para la salud pública que representan los pulpos de la industria farmacéutica y sus superga-nancias. Eliminando las patentes para que el medicamento sea considerado un bien social y teniendo una política estatal que garantice el aprovechamiento de la inmensa capacidad instalada y la elevada tecnología que hoy tienen estos laboratorios mediante la nacionalización de las empresas de medicamentos a cargo del estado y bajo control de los trabajadores y profesionales de la industria farmacéutica.
Se debe terminar este infame negocio que agrupa a los capitalistas extranjeros amparado por los gobiernos como el de CFK y cuyas aberrantes y criminales expresiones son las “mafias” organizadas que enlodan a funcionarios como el ex subsecretario de Control Sanitario, Alberto Costa (despedido por Zin recién cuando se destapó el escándalo) y a sindicalistas inescrupulosos como Zanola y otros actualmente investigados (La Nación, 22/09/09) asociados a droguerías como la “San Javier” de Lorenzo y otras. Pero para terminar con esto los trabajadores de la salud, los de los laboratorios y los usuarios de obras sociales y otros sistemas de atención médica (PAMI, etc.) tenemos que movilizarnos hasta la expropiación de estos ladrones “legales” que son los laboratorios. Sólo así lograremos el objetivo tan ansiado y necesario de llevar la PPM a una escala nunca vista y todo el pueblo recibirá medicamentos a un precio casi simbólico garantizando la salud pública gratuita y universal en un sistema nacional único de salud como proponen CICOP y FeSProSa.

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