Zelaya regresó a Honduras en medio de movilizaciones multitudinarias

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Fuera golpitas


Martín Torres, al regreso de su viaje a Honduras.

Habiéndose cumplido el día 86 de resistencia popular contra el golpe, el presidente Manuel Zelaya regresó a Tegucigalpa.
La movilización, que sumó una nueva manifestación multitudinaria el pasado 15 de septiembre, ha venido generando las condiciones para este nuevo cambio en la situación del país. Micheletti y los golpistas han salido a reprimir al pueblo en las calles, apostando a permanecer en el poder.
La OEA, ONU y los gobiernos del área presionarán por una salida “negociada”. Tienen temor a que la situación termine evolucionando a un enfrentamiento, donde el movimiento de masas termine pasando por encima de los golpistas y profundice aún más el proceso. Los días que vienen serán definitorios para esta pelea que afectará el futuro de Latinoamérica.
El lunes 21 de septiembre por la mañana, los teléfonos de las agencias periodísticas comienzan a enloquecer. Chávez aparece en un acto dentro de una escuela, interrumpiendo su discurso para comunicarse por teléfono.
Luego de dos intentos de regreso con características de acciones propagandísticas, Manuel Zelaya volvió a su país en forma clandestina, eludiendo fronteras y retenes. Lo hizo aprovechando el creciente repudio del pueblo a los golpistas y ante el hecho que Obama no respondió a sus expectativas de realizar acciones contundentes contra Micheletti.
Los primeros comunicados hablaban de su ubicación en la sede de las Naciones Unidas.
Micheletti habla por cadena nacional para negar la presencia de Zelaya y acusar de “terrorismo mediático” a los periodistas que dieron la noticia.
La movilización diaria de la resistencia, la número 86 estaba a punto de comenzar en la zona sur de la capital hondureña, pero se trasladó inmediatamente al edificio de la ONU.
En unas horas, decenas de miles colmaban las inmediaciones del lugar.
En ese momento, Xiomara Castro de Zelaya, esposa del presidente, afirma a los medios que Zelaya se encuentra en la embajada de Brasil, distante a un kilómetro del edificio donde miles se concentran.
Una hora más tarde, Zelaya realiza entrevistas en las que confirma su presencia en el país y llama a un diálogo internacional, convocando al presidente de la OEA y a los presidentes latinoamericanos.
Micheletti decreta el toque de queda desde las 17hs. del lunes 21/9 hasta las 7hs. del martes 22/9.
La gente sigue llegando durante toda la tarde. Algunos se retiran por la amenaza del toque de queda, pero son reemplazados por quienes van llegando desde los barrios o de las ciudades del interior.
Por la madrugada del martes 22, la policía intenta desalojar las inmediaciones de la embajada de Brasil y se enfrenta con la movilización, asesinando 3 personas y deteniendo alrededor de 300.
La movilización continúa y siguen los enfrentamientos, con toque de queda y endurecimiento de la represión.

Polarización creciente

No hay forma de entender este nuevo momento en la lucha contra el golpe, si no es a partir de la sostenida movilización del pueblo, con un rol protagónico del Frente Nacional de Resistencia.
La impresionante manifestación del 15 de septiembre -se habla de más de medio millón de hondureños- con la que la Resistencia llenó las calles el día de la Independencia, mientras los golpistas a duras penas ocupaban el Estadio Nacional, constituyó un tremendo golpe a Micheletti y su entorno.
El regreso de Zelaya ha producido un cambio en la situación, que se ha tensado.
La “comunidad internacional”, desde Obama hasta Arias, intentará aquietar las aguas, buscando una salida negociada que debilite el proceso.
Mientras tanto los golpistas siguen reprimiendo la movilización y cuentan con los créditos del FMI para sostener su alicaída economía.
La decisión, la fuerza y la acción del pueblo puede terminar con el régimen de Micheletti. Hay que parar el país; detener el funcionamiento económico; bloquear las carreteras y ganar las calles con la movilización. Si Zelaya, Chávez, Correa, Evo Morales y Castro llamaran a una gran movilización continental, los pueblos latinoamericanos responderían ganando las calles para apoyar a la Resistencia Hondureña contra el golpe.
El régimen de facto está jugado a reprimir, es necesario que los trabajadores y el pueblo organicen la autodefensa contra las fuerzas de seguridad.
A los golpistas se los puede derrotar. Hay que aprovechar la fuerza de la movilización para sacarlos del poder, restituir a Zelaya, castigar y encarcelar a los golpistas y convocar a una Asamblea Constituyente para resolver todos los problemas de fondo del país.

¡Viva la Resistencia Hondureña!

¡Basta de represión, fuera Micheletti!

¡Ni plan Arias ni pactos con el régimen de facto!

¡Restitución de Zelaya, castigo a los golpistas y Asamblea Constituyente!

¡Que Zelaya, Chávez, Evo Morales, Correa y Castro llamen a una gran movilización continental contra el golpe!

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