Autoconvocados de la Salud de Tucumán

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«Esta lucha es un verdadero tsunami»

Cada miércoles, la Plaza Independencia es de los Autoconvocados. Y cada miércoles, más sectores se suman a la protesta. Jubilados, estudiantes, trabajadores, desocupados, partidos políticos, una verdadera multitud que se adueña del centro de Tucumán, al grito de ¡Salud unida, jamás será vencida!
El 23, una gigantesca marcha de luto, de 10 cuadras, la más grande de los últimos años, recorrió victoriosa recibiendo el aplauso en cada esquina, en cada balcón, en cada pedazo de suelo tucumano. Un cajón con la “muerte” de la Salud Pública, globos negros, muñecos, remeras negras, crespones, y todo lo que la incansable imaginación creó para denunciar la crisis del sistema de salud. No era para menos: fue la jornada del paro nacional de la salud, impulsado por la FeSproSa en solidaridad con Tucumán y demás provincias en lucha. Una gran jornada que fortaleció a los Autoconvocados y a todos los que luchan por la salud pública.
Y cada miércoles, el gobernador Alperovich huye de su despacho de la Casa de Gobierno, golpeado por esta fuerza arrolladora que no se detiene ante los descuentos y las amenazas. Mientras el gobierno provincial hace denuncias de “abandono de persona” contra los Autoconvocados, que no tienen sustento real, la realidad -como dice el diario La Gaceta- es que el gobierno ha hecho abandono de provincia, porque no ha resuelto ninguno de los problemas en sus seis años de gestión. La crisis política se profundiza, dejando al gobierno sin respuesta, demostrando su inoperancia y su ceguera. La rebelión de los Autoconvocados es un ejemplo que “peligrosamen-te” se empieza a extender a otros trabajadores.
Es que el conflicto ha desnudado la verdadera situación de Tucumán, los 20.000 niños desnutridos, la pobreza, el trabajo en negro de 5.000 trabajadores de la Salud, los índices reales de este modelo que es una fábrica de pobres. Y el descontento avanza a otros sectores: ya se sumaron la Asistencia Pública de la Municipalidad, la Mutualidad Provincial, Gálvez… y el fuego se va extendiendo.
Como dijo un delegado, “esta lucha empezó con unos pocos, creció como una ola y hoy es un verdadero tsunami que arrastra todo lo que encuentra”.
Un debate necesario
Luego de tantos debates y meses de conflicto, en cada Asamblea Interhospitalaria, ante el repetido argumento oficial “No hay plata para la salud”, surge como respuesta “Ya hicimos de todo, y el gobierno no afloja”…
Pero plata hay. El problema es que lo que está en juego es quién paga esta crisis. Si los trabajadores, con salarios miserables y hospitales destruidos, o sus responsables: el gobierno y los grandes capitalistas que se enriquecieron a costa de nuestra pobreza.
Por eso no quieren aflojar. Porque un triunfo generaría un efecto contagio sobre el conjunto del pueblo tucumano.
Hay que exigir una ley de emergencia que otorgue el aumento salarial, en base a un impuesto a las grandes empresas. La fuerza de la lucha lo puede lograr.

Lita Alberstein


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