El Che, la vida por la revolución

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El 8 de octubre de 1967 caía asesinado en Higueras, Bolivia, Ernesto “Che” Guevara. Al cumplirse un nuevo aniversario, rescatamos su legado revolucionario, socialista e internacionalista.


Rubén Tzanoff

“Un hombre que actúa como piensa y ha sido leal a sus convicciones”

Así se definió a sí mismo en una carta escrita como despedida a sus hijos. Guevara siempre fue consecuente con sus convicciones. Se recibió de médico y dejó colgada su chapa para apoyar al pueblo guatemalteco y enfrentar al imperialismo, sumándose luego al pequeño puñado de hombres que acompañó a Fidel Castro.
De joven estudiante argentino pasó a ser guerrillero cubano. De jefe guerrillero pasó a construir la economía socialista de la isla. Desde el Ministerio de la Industria ocupó la primera línea del trabajo y, cuando llegó a la conclusión que tenía que impulsar la lucha en otro país no dudó en que rumbo iba a tomar: dejó sus cargos oficiales y se fue a Bolivia.

Un abrazo con las luchas latinoamericanas y el internacionalismo

El Che siempre mantuvo que Cuba es parte de una revolución continental. Esa revolución de la que hablaba hoy recorre Venezuela, Bolivia y otros países. Y va de la mano de la Resistencia en Honduras. La mejor forma de defender Cuba y los países que empiezan a dar pasos adelante en la independencia del imperialismo yanqui es tomar a las moviliza-ciones y la revolución latinoamericana como un fenómeno único e indivisible, más allá de sus lógicas desigualdades, de acuerdo a las realidades y las experiencias históricas de cada país.
El Che no se detuvo en las límites de nuestro continente. Sus visitas a China, la URSS, África y otros países que en ese momento no eran capitalistas, lo pintan como lo que fue, un abanderado del internacionalismo.
En 1956 dijo en una importante conferencia realizada en Argel:“No hay fronteras en esta lucha a muerte, no podemos permanecer indiferentes a lo que ocurre en cualquier parte del mundo, una victoria de cualquier país sobre el imperialismo es una victoria nuestra, así como la derrota de una nación cualquiera es una derrota para todos. El ejercicio del internacionalismo proletario no es sólo un deber de los pueblos que luchan por un futuro mejor, además es una necesidad insoslayable.”

La enfermedad llamada burocratismo

El Che peleó contra la burguesía y el imperialismo y también lo hizo contra la burocracia que se había apropiado del los países del Este europeo, ensuciando las banderas del socialismo con democracia. La URSS usaba su poder para imponer condiciones de intercambio injustas a los países socialistas más atrasados. Ante esto levantó su voz en Argel: “El desarrollo de los países que empiezan ahora el camino de la liberación debe costar a los países socialistas”, reclamando el fin de semejante situación.
La historia le dio la razón, hay que enfrentar a la burocracia. Es lo que sintieron millones de trabajadores cuando derribaron el Muro de Berlín y terminaron con las verdaderas cárceles de pueblos que edificaron los burócratas estalinistas.
Lamentablemente, la falta de una dirección revolucionaria y socialista reconocida a nivel mundial impidió que esos países avanzaran hacia el socialismo con democracia, cuestión que el imperialismo aprovechó para avanzar parcialmente y montar su falsa propaganda sobre la muerte del socialismo.
La burocracia es una lacra que contamina los procesos de lucha antes, durante y después de la revolución. Así lo sufre el pueblo venezolano que la enfrenta a brazo partido en defensa de la revolución boliva-riana. Así lo vive el pueblo cubano, entre la pobreza y el debate que impone el gobierno poniendo al capitalismo Chino como un modelo a seguir por Cuba.

Bancarrota capitalista

La actual crisis capitalista, económica, política y social, sepultó varias mentiras: «con la globalización vamos a estar mejor», «la solución es un nuevo órden mundial» o «hace falta un capitalismo humanizado». Por el contrario, miseria, hambre, desocupación, explotación, opresión, liquidación de la naturaleza y guerras de invasion imperialista, demuestran que mientras dure el capitalismo como sistema mundial imperante, para los trabajadores y los pueblos solo se puede esperar más penurias.
La salida es el socialismo. Un socialismo sin patrones ni burócratas, con plenas libertades democráticas para debatir y decidir sobre los destinos de los trabajadores y los pueblos en todo el mundo. Lo sucedido en las décadas anteriores es un poderoso alerta para enfrentar a los burócratas sin cuartel y en todos los terrenos.

“Revolución socialista o caricatura de revolución”

El título resume la salida que veía el Che y que nosotros levantamos más que nunca, abrazamos la salida que veía el Che:“En las actuales condiciones históricas de América Latina, la burguesía nacional no puede encabezar la lucha antifeudal ni antiimperialista. La experiencia demuestra que en nuestras naciones esa clase, aún cuando sus intereses son contradictorios con los del imperialismo yanqui, ha sido incapaz de enfrentarse a éste, paralizada por el miedo a la revolución social y asustada por el clamor de las masas explotadas”

Presente posible, no utopía

Millones de trabajadores y de jóvenes en todo el mundo reivindican al Che. Lo hacen con orgullo luciendo su imagen. Resulta emocionante ver su cara estampada en la remera de muchos de los manifestantes que recorren las calles de Tegucigalpa enfrentando el golpe.
También hay quienes utilizan su imagen para presentarlo como un soñador, o un utópico, el de los sueños socialistas irrealizables.
O los que lo recuerdan, pero sólo como un camuflaje de izquierda de sus políticas claudicantes hacia el gobierno, el régimen y el sistema capitalista. Tal es el caso del Partido Comunista, Patria Libre y las variantes de centroizquierda.
Nosotros, aunque no compartimos la metodología del foquismo, recordamos al Che como un verdadero Héroe de la Revolución Permanente, como un mensaje real y permanente de que la Revolución Latinoamericana es posible. La vida política del Che consolidó otras enseñanzas revolucionarias, como las de Trotky, que mantienen toda su vigencia:
• El único camino de la revolución pasa por la lucha de clases, de la burguesía contra los trabajadores y el pueblo, lo que lleva inevitablemente a enfrenta-mientos violentos contra los explotadores, los que quieren mantener sus privilegios y sus fuerzas represivas.
• La revolución no puede tomar otro programa que no sea el de la clase obrera, incorporando reivindicaciones de los campesinos, el pueblo pobre y los sectores oprimidos y marginados de la sociedad, para hacer una alianza de acero contra los explotadores y el imperialismo.
• La revolución no se puede limitar a los marcos de un país. El Che había expresado claramente cual era la mejor forma de defender a Cuba y sus conquistas «Hacer uno, dos, tres Vietnam» Si la revolución no se profundiza en el terreno internacional, se estanca y retrocede.
Con estas convicciones es que con el MST-Nueva Izquierda apoyamos las luchas de los trabajadores y los jóvenes de Argentina y de todo el mundo y, en el camino de una salida de fondo, vamos dando pasos en el reagrupamiento de los revolucionarios a nivel mundial, junto a los compañeros de Marea Socialista en Venezuela, el PSOL en Brasil, el NPA en Francia y otras organizaciones hermanas en varios países.


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