Ante las quiebras y despidos: estatización y control obrero

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La fábrica, a sus verdaderos dueños

La voracidad de las patronales y la profundidad de la crisis capitalista obliga a plantear soluciones firmes y decididas.


Rubén Tzanoff

Al mismo tiempo que la lucha de los obreros de Terrabusi se fue endureciendo, fue creciendo la preocupación de los funcionarios gubernamentales y de las patronales. Se alarmaron por la fuerza de la lucha.
Pusieron el grito en el cielo con distintos planteos: “Es una huelga salvaje”; “no se respeta la libertad de trabajo”; “se priva a los ejecutivos de libertad”; “se vulnera la seguridad jurídica.” Sin embargo, lo que los puso al borde de un ataque de nervios lo expresaron así: “La lucha agrede el derecho a la propiedad y la iniciativa privada”. En una muestra de total arrogancia las patronales norteamericanas también se pronunciaron públicamente advirtiendo “de esta manera no van a llegar más inversiones”.

Un debate necesario para las luchas que se vienen

Desde el apoyo a la lucha de los obreros por la reincorporación de todos los despedidos, vemos importante sacar conclusiones sobre las salidas de fondo que es necesario aplicar para frenar los despidos.
La desocupación es un azote que castiga a la Argentina desde hace varios años y se va a profundizar. Es así porque las patronales pretenden que la crisis que generaron los capitalistas la paguemos, los de abajo, los más necesitados y humildes, también los trabajadores con suspensiones, despidos y toda clase de atropellos.
Por eso planteamos que es necesario defender con fuerza la propuesta de estatizar las empresas que despidan o pretendan cerrar, aduciendo pérdidas o cualquier otra excusa.

¿Estaba a la orden del día plantear la estatización de Terrabusi Kraft?

Creemos que sí por varios motivos. Se trata de una patronal yanqui que fue insensible a los reclamos para evitar la gripe A, que aplica métodos de superexplotación y represivos para obtener enormes ganancias que luego envía al exterior. Una prueba de lo bien que le va con los números es que intentaron comprar Cadbury. Sin embargo, aunque los empresarios no están en crisis, intentaron liquidar un turno entero despidiendo 800 empleados.
Cuando estalló el conflicto no cumplieron que las leyes argentinas ni con la conciliación. Como si esto no bastara, pidieron la represión y militarizaron la fábrica.
Además, no se requiere de una tecnología superespecial, que no esté instalada para fabricar los productos que comercializa Terrabusi. Son motivos de sobra para declarar la fábrica de utilidad pública, exigir la estatización, su funcionamiento bajo control obrero y la colocación de sus productos en colegios, hospitales, comedores populares, etc.

Los verdaderos dueños de la fábrica: los obreros y obreras

¿Quién mejor que los propios obreros y obreras para garantizar todos los puestos de trabajo, planificar y llevar adelante la producción? Nadie. ¿Quién mejor que los obreros y obreras para garantizar que el trabajo no se haga en condiciones de superexplotación, se paguen salarios dignos, y las mercaderías lleguen efectivamente a quiénes las necesitan y no a quiénes las pueden pagar? sin capataces ni líderes presionando y bucho-neando? Nadie. Los trabajadores de Terrabusi lo saben bien: sin ellos, no hay línea que funcione.
Los trabajadores hacen cada producto con un gran esfuerzo durante tres turnos. Sin embargo, las ganancias no se distribuyen entre los 2.700 compañeros sino que se las lleva un pequeño grupito de explotadores. Esta es la base del injusto sistema capitalista que hay que enfrentar y derrotar.

La única solución de fondo

Prohibir los despidos por ley es una pelea a dar. Por eso, Vilma Ripoll elaboró un proyecto para presentar en el Congreso (ver contratapa). Sin embargo, aún si se lograra lo cual sería muy positivo, no garantizaría frenar la voracidad patronal. Terrabusi es un ejemplo, lo se detuvieron ni ante las leyes locales.
Exigir al gobierno la estatización de la empresa y la puesta en funcionamiento bajo control obrero son necesidades que se ponen cada vez más a la orden del día para atacar los problemas de los trabajadores. En Terrabusi, la estatización hubiera provocado que hoy todos los trabajadores estuvieran adentro, sin explotación y tomando en sus manos la producción.
No plantear salidas de fondo, colabora a mantener la falsa ilusión que los problemas de la clase obrera se pueden resolver tomando medidas coyunturales y parciales, simples reformas que son “pan para hoy y hambre para mañana”. Esto es lo que hacen la CTA y los políticos de centroizquierda.
Los socialistas del MST vamos a seguir peleando siempre junto a los obreros de Terrabusi y junto a todos los que estén amenazados por las suspensiones y despidos. Lo vamos a hacer a la par de plantear las salidas de fondo imprescindibles que requiere la realidad. Sabemos que mientras haya capitalismo, lo que conseguimos hoy, gracias a la lucha, puede volver a estar amenazado mañana por la sed de ganancia de los patrones.
Por eso nos organizamos para luchar por que gobiernen los trabajadores y el pueblo, y el socialismo con democracia. El MST está al servicio de estos objetivos. Por eso te invitamos a sumarte a esta herramienta que estamos construyendo y hacerla más grande y más fuerte juntos.


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